26 de noviembre de 2018
26.11.2018
La Opinión de A Coruña

Paso atrás, paso adelante

El Deportivo introdujo una variante en la forma de defender las jugadas de estrategia ante Osasuna, al que llegaron a esperar en la frontal del área grande

26.11.2018 | 00:58
Paso atrás, paso adelante
Los jugadores del Deportivo se alinean en el área pequeña para defender una jugada de estrategia de Osasuna.
Paso atrás, paso adelante
Paso atrás, paso adelante

Una de las señas de identidad del Deportivo de Natxo González es defender las jugadas de estrategia con todo el equipo replegado y colocado en la frontal del área pequeña. Es o era porque el pasado sábado en el partido contra Osasuna el técnico vitoriano decidió sacar a sus futbolistas al borde del área de penalti en determinados momentos y cuando el adversario disponía de un lanzamiento libre, sobre todo en los laterales y bastante alejados de la portería de Dani Giménez. Una variante que obliga a los rivales a modificar su forma de atacar en este tipo de jugadas.

Este pequeño cambio, perceptible el sábado en Riazor, puede venir motivado porque Osasuna se comportó en determinados momentos como lo habían hecho los futbolistas del Almería en los Juegos Mediterráneos en la jornada anterior. En aquel partido, con lanzamientos en la línea de tres cuartos, los jugadores del cuadro local optaron por no enviar directamente la pelota al área, sino que tocaron en corto e incluso llegaron a avanzar, disponían de un gran espacio libre de deportivistas, para acercarse al área blanquiazul. Osasuna hizo lo propio en Riazor anteayer.

Los once metros de separación entre las líneas frontales de ambas áreas significan una distancia considerable que los defensores tienen que recorrer cuando los rivales optan por tocar en corto y tratar de elaborar jugada. Si los deportivistas aguardan en la frontal del área grande, distante a 16,50 metros de la línea de gol, achican un espacio considerable e incluso limitan a los atacantes. Tanto los jugadores de Osasuna como los del Almería tuvieron comportamientos similares cuando la defensa deportivista se situaba en la frontal del área pequeña, a 5,50 metros de la línea de gol, con finalizaciones o con simples envíos aéreos.

Natxo prefiere defender dentro del área y encima de la portería porque de esta forma sus futbolistas siempre recibirán el balón de frente y lo podrán atacar en ventaja sobre los delanteros, un argumento compartido por otros muchos técnicos; otros, sin embargo consideran que es más lógico alejar la pelota y a los adversarios de la portería propia. Hasta la fecha y con el sistema que propone el vitoriano el Deportivo tan solo encajó un gol, fue el segundo del Tenerife en el Heliodoro Rodríguez López. Falló Dani Giménez en la salida y marcó Jorge con la cabeza cuando ya no había tiempo para más (2-2). Pese a ese gol, el entrenador deportivista se mantuvo y ordenó a sus jugadores defender sobre el área pequeña. Hasta el sábado.

Fran Fernández, técnico del Almería, ya había decidió atacar esta forma de defender jugando la pelota en vez enviarla al área lo que le permitió que sus hombres llegasen en alguna ocasión a finalizar con disparos no demasiado alejados de la portería de Dani Giménez. El pasado sábado Jagoba Arrasate, máximo responsable de Osasuna, utilizó la misma táctica que los andaluces, aunque con la diferencia de que se limitó a enviar pelotas al área, con ventaja siempre para los zagueros y portero deportivistas que, además, en algunas ocasiones montaban rápidos contragolpes para intentar sentenciar el partido.

Los detractores de defender tan cerca del marco propio aducen que cualquier mínimo error puede costar muy caro, ya que no hay tiempo para rectificar y que la acumulación de futbolistas en un espacio tan reducido limita la capacidad de movimientos del portero. El ejemplo es el de Tenerife. Pero también existe otro problema añadido, que el poco espacio facilita el bloqueo a los defensores y mayor libertad de remate a los atacantes. Hay dos ejemplos en el partido del pasado sábado: el gol de Pablo Marí, que remató completamente solo gracias al trabajo de sus compañeros en el área navarra; y también una acción muy similar en el área deportivista que acabó con un cabezazo de Roberto Torres, libre de marca, que se marchó fuera por poco. Natxo reaccionó saliendo hasta el borde del césped para gritarles a sus futbolistas que tuviesen cuidado con "los bloqueos".

Otro aspecto negativo cuando se trata de defender jugadas de estrategia es la acumulación de futbolistas atrás, con todos en tareas de contención y ninguno avanzado para que pueda recoger un posible rechace y sacar una contra. Miguel Ángel Lotina y Fernando Vázquez también solían hacerlo y lo justificaban en que las posibilidades de sorprender al adversario aprovechando un rechace o un despeje eran mínimas. Eso aun reconociendo que si los defensores son capaces de rechazar el primer envío, incluso despejarlo, ese balón llegará siempre al rival que dispondrá de una nueva oportunidad de generar peligro.

Puede utilizarse un símil de baloncesto, deporte en el que los rebotes son fundamentales. Si el defensor recupera la pelota tras un lanzamiento fallado, su equipo estará en disposición de atacar y evitará que el contrario insista. De alguna manera es lo que le pasa al Deportivo en este tipo de acciones y a todos los equipos que defienden con todos sus futbolistas en su área. Por cierto, por lo que se aprecia son la inmensa mayoría. De momento al Deportivo le da resultado defender la estrategia tan atrás, aunque ya con los matices que introdujo Natxo contra Osasuna. Si el contrario decide meter el balón a la olla, los blanquiazules esperarán a cinco metros de la portería; si optan jugar en corto la respuesta ya la dio el técnico deportivista el sábado, sus jugadores darán un paso al frente y avanzarán once metros para no conceder tanto espacio y evitar la llegada fácil a la zona de peligro, como hizo en su día el Almería.

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