06 de diciembre de 2018
06.12.2018
Pablo Marí Defensa del Deportivo

"El equipo se está ganando que Riazor sea un fortín"

06.12.2018 | 01:52
Pablo Marí, ayer después del entrenamiento en la ciudad deportiva de Abegondo.

Pablo Marí (Almussafes, 1993) tiene 25 años, pero un historial futbolístico casi de veterano. Debutó con 17 años en Primera, tiene experiencia de sobra en Segunda División y conoce otros campeonatos después de que el Manchester City lo enviara al NAC Breda holandés el curso pasado. "La verdad es que ya he ido a unos cuantos sitios. De cada uno me he llevado alguna cosa y también alguna grata sorpresa. Cada uno tiene algo particular", reflexiona. Con esa hoja de servicios recaló esta temporada en el Deportivo, donde se ha convertido en uno de los fijos para Natxo González en las alineaciones

- 25 años y con un currículum amplio...

-Profesionalmente me ha ido muy bien. Echando la vista atrás creo que ha ido todo bien, en cada sitio que he estado he aprendido cosas. Menos en Girona que no jugué, crecí como persona y como futbolista. Personalmente llega un punto en el que te cansas de dar vueltas y de ver cosas y te apetece un poco de tranquilidad.

-¿Con ganas de echar raíces en A Coruña?

-Tenía más sitios para ir, pero la mayoría eran de fuera. Entre que ahora soy padre y hablándolo con mi mujer era el momento de asentarnos un poco y estar un poco más tranquilos.

-¿Qué le hace dar el paso cuando recibe la llamada de Carmelo del Pozo?

-Lo importante es que es un club grande, un club con mucha historia y muy importante en España. Aunque ahora esté temporalmente en Segunda División sabemos todo el mundo que es un equipo de Primera. Es un deseo cumplido venir aquí.

-Ascendió con el Girona, objetivo aquí esta temporada...

-Este es un equipo hecho para subir y todo el mundo está mentalizado de ello, pero lo llevamos con normalidad. Es algo que no nos tiene que influir ni en nuestro juego ni personalmente. Todo el mundo lo tiene asumido y forma parte de nuestro día a día, pero hay cosas más importantes.

-¿Añade presión verse en ascenso directo o pesa más la ansiedad de verse fuera?

-Lo intentamos llevar todo con normalidad, tanto cuando perdimos en Alcorcón como ahora que llevamos dos partidos ahí arriba. Queda muchísima Liga y estar entre los cuatro o cinco primeros nos va a dar ese plus de estar más arriba aún.

-Y con esos cuatro o cinco primeros en un puño...

-En Segunda ya sabemos que va a ser así. Hay cinco o seis equipos que van a estar peleando por estar arriba, pero es que este año hay equipos que están muy bien, tanto equipos revelación como otros llamados a ascender. A mí me gusta porque va a haber partidos bonitos que le dan un plus a la Liga.

-¿Es de los que cree que sigue vigente la media inglesa, ganar en casa y empatar fuera?

-Lo principal es no perder, puntuar fuera de casa es bueno y sobre todo si mantienes la portería a cero. En los últimos partidos que hemos empatado fuera de casa ha habido un poco de todo: partidos que hemos empatado al final, partidos en los que nos ha empatado el rival, el 0-0 del otro día...

-¿Puede llegar a penalizar empatar tantos partidos fuera?

-Hay dos formas de verlo: que no ganamos fuera de casa o que no perdemos. Depende de cómo lo quieras mirar, nosotros preferimos centrarnos en que no estamos perdiendo fuera de casa. Sí que es verdad que tenemos margen para ganar los partidos, el pasado fin de semana estuvimos más cerca de ganar que de perder. Creo que hemos dado un paso adelante en cuanto a saber competir fuera de casa y el otro día se demostró.

-Hace no mucho defendía que no debía haber una versión del Deportivo en casa y otra fuera...

-Ha habido una evolución en los tres últimos partidos. En Almería competitivamente no estuvimos bien y luego se nos planteó un partido que, aunque fuera en casa (ante el Osasuna), fue diferente por el tema de la lluvia y que demandaba pura pelea. El equipo dio la talla y vio que, aunque no sea nuestro fútbol ni nuestra idea de jugar, si se tiene que jugar a otra cosa también podemos hacerlo. Esta semana fuimos a un campo donde tampoco se podía jugar, donde nos apretaron y volvimos a dar la talla. El equipo ha visto que tenemos otros recursos para jugar al fútbol.

-Y también otros sistemas, el rombo ya no parece inamovible...

-El míster tiene una idea clara, que es jugar en rombo por dentro, eso es evidente, pero también hay otros partidos en los que es inteligente y ve que el equipo necesita otra cosa, como el otro día, en el nos estaban atacando mucho por fuera y decidió poner línea de cinco. Como cualquier persona tiene que tener una idea de por dónde ir, pero siempre hay variantes y combinaciones que te pueden ayudar.

-¿Qué le ha aportado Natxo desde su llegada?

-Yo me he encontrado un entrenador muy fiel a su estilo, que trabaja muy bien tácticamente los partidos y que va de cara. Es muy competitivo y eso es primordial para mí, transmitir que hay que ser competitivos. No deja nada al azar y lo controla todo. A mí me ha aportado mucha tranquilidad, con balón me ha dado cierta libertad para hacer lo que crea conveniente en cada momento. Él te plantea cinco o seis opciones y tú escoges la que crees más conveniente. Que me haya dado esa libertad en ataque hace que yo vaya sobre la marcha innovando. Para mí es bueno porque me gusta tener contacto con el balón y salir con él jugado. Luego en defensa al final es mi trabajo, en ataque es un suplemento, pero en defensa tenemos que ser impecables.

-Ahora llegan dos partidos en casa, ¿sienten una responsabilidad mayor en Riazor?

-Al final nos estamos ganando que Riazor sea un fortín, pero eso no tiene que hacer que tengamos pajaritos en la cabeza. Los rivales que vengan a jugar contra nosotros aquí van a salir a mordernos y cada vez se va a notar más porque la liga va avanzando y habrá rivales que pelearán por el ascenso y otros por no descender. En casa los partidos los llevamos a nuestro terreno, pero fáciles no van a ser.

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