28 de enero de 2019
28.01.2019

A hombros de Álex, Christian y Didier

El coruñés sube su nivel para sostener al equipo y celebrar un gol muy especial - El venezolano se reivindica con un gran tanto - Buena media hora del colombiano

28.01.2019 | 00:31
Didier Moreno golpea el balón en presencia de Borja Valle.

Casi cuatro meses después del primer y hasta ayer único gol liguero de Christian Santos con el Deportivo, el 30 de septiembre del año pasado en Tarragona, el equipo coruñés volvió a ganar fuera de casa gracias a otra diana del venezolano. Aprovechó su oportunidad para reivindicarse con un gran tanto que vale su peso en oro, correspondiendo de esta manera a la confianza que Natxo González depositó en él. Tuvo que ser muchísima para que el vitoriano dejara en el banquillo al pichichi blanquiazul, Quique González, y al segundo máximo artillero, Carlos Fernández. Diecisiete goles entre los dos fuera del once para acomodar a Christian, el que mejor se adapta de los tres al nuevo sistema con extremos. Si por algo destaca es por su capacidad para acabar las jugadas. Lo demostró en la acción del 1-2 con un lanzamiento imparable y poco después con otro remate cruzado, al primer toque, que casi acaba en gol. Fue uno de los futbolistas del Deportivo que más reforzados salieron de Gijón, donde también crecieron otros jugadores como Álex Bergantiños y Didier Moreno.

Gran partido del mediocentro coruñés, que subió su nivel de anteriores jornadas para sostener el centro del campo y colaborar con un tanto, el primero que firma desde su regreso al Deportivo, muy especial para él por un doble motivo: el escenario, El Molinón, que fue su estadio la pasada campaña; y, sobre todo, porque pudo dedicárselo a su hija, Daniela, por su cumpleaños. No lo celebró, por respeto a la que fue su afición.

También importante fue la aportación de Didier Moreno, que inyectó grandes dosis de energía cuando el equipo más lo necesitaba. Llevaba tiempo sin participar, desde el 2 de diciembre frente al Rayo Majadahonda, pero durante la media hora que jugó en Gijón demostró un alto nivel competitivo, intenso en las disputas y con más criterio que en otras ocasiones a la hora de jugar el balón. Pocos perdió esta vez. Apareció en los dos campos, en el contrario sumándose a los rondos con el que el Dépor trató de dormir el encuentro en la recta final, y también en el propio para ayudar a contener los últimos arreones del Sporting.

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