12 de marzo de 2019
12.03.2019

El ascenso está a siete puntos

Osasuna mantiene el liderato tras imponerse ayer al Málaga en La Rosaleda y aventaja al Deportivo en ocho puntos y en siete a los de la Costa del Sol

12.03.2019 | 00:14
Rubén, portero de Osasuna, se estira pero no llega a un balón en una jugada de ataque del Málaga.

La victoria de Osasuna ayer sobre el Málaga en La Rosaleda mantiene al equipo navarro al frente de la clasificación con 57 puntos, uno más que el Granada, que es segundo y con una ventaja de ocho con respecto al Deportivo, que se mantiene en la quinta posición de la tabla, a siete puntos de distancia de los puestos de ascenso directo.

La derrota del equipo coruñés el pasado domingo en Riazor contra La Unión Deportiva Las Palmas permitió a los dos rivales que marchan en cabeza ampliar su ventaja en una jornada, además, en la que a excepción de pamploneses y granadinos todos los demás equipos de la zona noble acabaron perdiendo. Los navarros amplían a ocho su racha de partidos sin conocer la derrota, todos los disputados en la segunda vuelta. Ganó todos y empató uno, en su visita al campo del Numancia.

El último encuentro que perdió Osasuna fue el que cerró la primera vuelta en Las Palmas (4-1), pero desde entonces ganó siete y empató el de Soria. Una racha de 22 puntos consecutivos que le permitieron ascender a la primera plaza y continuar abriendo brecha, ahora solo acosado por el Granada, que tiene un punto menos. Ayer lo hizo además tras remontar el gol inicial de los locales, obra de Adrián.

Además, sacó ventaja de los errores de los andaluces. Suele decirse que cuando en fútbol perdonas, y más a un equipo como Osasuna, acabas pagando. El Málaga perdió en casa ante el conjunto navarro y ve cómo las plazas de ascenso de directo se alejan cada vez más, a seis puntos ya concretamente. Los de la Costa del Sol tienen 50 puntos, uno más que el Deportivo. Ayer, el cuadro local fue infinitamente mejor en la primera mitad, se adelantó, pero dejó vivo a su rival y en la segunda parte se vio superado y dejó escapar tres puntos de oro de La Rosaleda.

El Málaga salió con la intensidad que requería el choque, apretando arriba y dominando desde el inicio en busca del gol. Quince minutos tardaron los jugadores de Muñiz en adelantarse en el marcador. Centrode Blanco Leschuk, que demuestra una vez más que no está solo para hacer goles, y Adrián batió a Rubén con un certero cabezazo. El Osasuna se estiró a raíz del gol y empezó a merodear el área del Málaga con centros por las bandas, pero sin resolución.

Con los locales ya en ventaja, la contienda se igualó y se calentó. El colegiado comenzó a repartir tarjetas y perdonó otras en una actuación arbitral desconcertante. Corría el tramo final del primer tiempo y de nuevo el conjunto blanquiazul comenzó a llevar la manija y a encontrar espacios en la zaga rival, sobre todo por la banda de Ontiveros, que dio un recital en la primera mitad. De hecho, el atacante blanquiazul tuvo el 2-0 al filo del descanso, pero su disparo, tras dejar dos rivales en el camino, se marchó por muy poco. Renato también la tuvo casi con el tiempo cumplido, pero también la mandó fuera en otra clara ocasión. Perdonando el segundo, se llegaba al descanso con el Málaga por delante en el marcador y con una tángana sobre el césped con todos los integrantes de ambos conjuntos de por medio. El colegiado resolvió con una amarilla para cada equipo y a vestuarios.

Pero la buena primera mitad de los de Muñiz fue un puro espejismo en la segunda. Nada de lo que hizo bien en los primeros 45 minutos lo repitió después y acabó cediendo. De hecho, el bajonazo llegó ya a los dos minutos tras la reanudación. En un córner favorable a los blanquiazules, el Osasuna pilló a la contra a la zaga malagueña y Rubén García se plantó solo ante Munir para igualar el choque. El tanto fue para el Málaga como una losa que ya no se pudo quitar de encima.

Los de Arrasate siguieron creciendo ante un Málaga que ya le costaba físicamente y a 15 minutos del final llegó la puntilla. Íñigo Pérez filtró un pase perfecto a Juan Villar, que no estaba en fuera de juego y batió a Munir con todo a placer. La Rosaleda se quedó congelada. Llegaron los cambios de Muñiz en busca del empate, pero ya era tarde. Apretaron con coraje los blanquiazules y pudo llegar el empate si Díaz de Mera hubiera señalado el punto de penalti tras un tiro de Seleznov que dio en el brazo de un rival.

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