18 de mayo de 2019
18.05.2019
Fútbol | Deportivo

Alba Merino, el contrapunto del Dépor Abanca

Con 15 años de trayectoria en Primera, aporta experiencia a un grupo novel que se juega mañana el ascenso ante el Femarguín: "Nos lo pondrán difícil, pero no es el infierno que buscan vender"

17.05.2019 | 21:55
Alba Merino posa ayer por la tarde a la entrada de la Deportienda del estadio de Riazor.

"Siempre les llamo mis niñas". Alba Merino (Guadiana del Caudillo, 1989) es el contrapunto de la experiencia en un Dépor gestado casi a partir de juveniles desde hace tres temporadas. "Son jóvenes, pero tienen mucho talento. Gente como Tere, Nuria, Lía... Ya me quedé impactada con lo que vi en los primeros entrenamientos. Y se nota que los dos años anteriores también les ayudaron mucho a madurar". Ella, Maya y Ali Muñoz llegaron este verano para darle cuajo a un proyecto que este domingo llamará a las puertas de la Liga Iberdrola. Con 15 años de bagaje en la élite, la extremeña está ante su primera vez en una fase de ascenso: "Tiene mucha importancia para el club, para la ciudad, se palpa la tensión, se nota en el ambiente. Pocos viví parecidos y estoy muy contenta con mi aportación en estos partidos. Nos sentimos muy apoyadas en todo momento. El Dépor merece estar en Primera".

El único escollo que separa a Alba y a sus compañeras de dar ese salto es el Femarguín. "No estamos confiadas. Sabemos que nos lo van a poner difícil, pero tampoco es ese infierno que llevan cuatro años vendiendo", avanza antes de enfocar la forma en la que deben afrontar un encuentro histórico. "Nuestro idea ha sido desde el principio ganar los cuatro partidos de la fase y estamos a uno. Fuimos superiores. Aún así, no hay que pensar en el resultado de la ida (2-0), yo saldría como si fuese un duelo más. Jugarán la baza del campo, de su gente, del tiempo. Hay que tener cuidado más con el viento que con el calor. El césped es de última generación, no debería ser decisivo. ¿Balón parado? Tenemos que hacer las menos faltas posibles para no complicarnos".

Rejuvenecida

"Me siento en una segunda juventud, cada vez estoy con más fuerzas. Lo necesitaba". Más allá de la responsabilidad, Alba Merino deja atrás una mala época y disfruta cada instante de esta nueva experiencia. Debutó con 14 años en la máxima categoría pasando por el Puebla, el Atlético, el Levante y el Santa Teresa. Por primera vez bajó un peldaño, no ha perdido. "Estoy como en Primera. El campo de Abegondo es impresionante, contamos con médicos, instalaciones... No hay diferencia ni con el Levante ni con el Atlético de Madrid que yo viví, las condiciones son incluso mejores. Por todo lo que está haciendo y por el equipo que tenemos, el Deportivo merece estar en la máxima categoría".

El apoyo llega desde dentro y desde fuera: "No solo en el campo cuando jugamos. Nos paran por la calle, nos animan. Cuando trabajamos en la Casa del Agua (uno de los lugares de entrenamiento del equipo) la gente mayor viene a hablar con nosotras para empujarnos. Es muy bonito y ayuda bastante. Nos sentimos muy acompañadas". Esa atención continuada y esa incapacidad de pasar ahora inadvertidas contrasta con lo que ha vivido ella a lo largo de su trayectoria. Debutó en la temporada 2004-05. Tres lustros es mucho tiempo y más si se atiende a la evolución del fútbol femenino desde entonces: "Ahora nos conocen por la calle, pero antes nadie; era todo muy diferente. Me acuerdo que cuando jugábamos fuera de casa, ya en Primera, mi padre solo conseguía enterarse del resultado cuando yo le llamaba por teléfono al acabar el partido. Y a los encuentros iban nuestros familiares y poco más".

Una eclosión desde dentro

La explosión se nota en Segunda División, es más acusada en Primera. "Nadie podría haber imaginado hace cuatro años que se llenarían estadios como el Wanda", avanza aún sorprendida. "A veces te da un poco de envidia que no me pillara más joven todo esto y vivirlo como lo hará Tere (Abelleira), que tiene 10 o 12 años por delante al máximo nivel. También es cierto que no me arrepiento de nada. He disfrutado desde dentro toda esa evolución, lo que era y lo que es. Te ayuda a valorarlo todo mucho más", razona.

La mejor manera de seguir paladeando este momento inimaginable es lograr el ascenso en Gran Canaria para el que no han pensado "aún nada de celebraciones". Merino tiene claro que este Fermaguín-Dépor es una estación final, pero también un punto de partida. Para todas y para ella: "Me siento muy bien y hasta que las piernas digan basta yo pienso en seguir jugando y quiero que sea con el Dépor en Primera División".

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