24 de junio de 2019
24.06.2019

El Dépor se entierra en Palma

Renunció al ataque y dejó jugar al Mallorca para dedicarse solo a defender Hundimiento total y golpe durísimo para despedirse de la peor manera posible de un ascenso que ya acariciaba tras el 2-0 de la ida

24.06.2019 | 01:17
El Dépor se entierra en Palma

La tuvo Marí a última hora, con un cabezazo que casi vale un ascenso, pero que nadie se engañe: el Dépor no compitió en Palma. Cavó su propia tumba con un planteamiento lamentable, de equipo pequeño, y poco a poco se fue enterrando, directo al hoyo. Perdió casi todas las disputas, regaló el balón al Mallorca, le dejó jugar a placer, se fue metiendo atrás... Y lo acabó pagando. Hundimiento total y absoluto del equipo coruñés, reflejo de una temporada irregular con muchas sombras y pocas luces. Era una plantilla construida con el único objetivo de subir, para muchos rivales la mejor de Segunda, pero no dio el nivel y se ahogó en la orilla, cuando casi acariciaba el ascenso tras el 2-0 de la ida. Anoche fue una auténtica calamidad de equipo, sin personalidad, sin alma, sin la más mínima valentía para buscar un gol necesario, porque el Mallorca iba a hacer seguro más de uno. Al final fueron tres. Nada a lo que agarrarse. Decepción total y fracaso absoluto en una campaña torcida que parecía enderezarse al final, pero que acaba de la peor forma, con un golpe durísimo por el amargo desenlace y, sobre todo, por la forma.

Sin Somma ni Álex para la batalla final, Martí recompuso la defensa con Marí y en el centro del campo optó por Vicente para jugar junto a Expósito. Dos medios creativos y blandos para un duelo de altísima exigencia, física y psicológica. Error grave del técnico, una circunstancia que aprovechó el Mallorca para explorar los pasillos interiores casi sin oposición, mientras Mosquera y Didier comprobaban desde el banquillo la impotencia de un equipo descompuesto. También hubo novedades en ataque, con Carlos y Cartabia como suplentes de lujo. Esa fue la apuesta del entrenador, que decidió meter a gente en teoría más fresca como Nahuel y Valle. Tampoco funcionó en la fase ofensiva el Dépor, incapaz de enlazar más de dos pases seguidos en campo contrario. Ni la olieron Vicente y Expósito, superados en todas las facetas del juego. Fue una de las claves de la debacle del Deportivo, empequeñecido por un Mallorca que, sin volverse loco, fue inclinando poco a poco el campo hacia la portería visitante.

Y eso que en el arranque el equipo coruñés dio cierta sensación de querer apretar arriba y no limitarse exclusivamente a defender, pero solo fue un espejismo. Incluso pudo adelantarse si Pizarro Gómez llega a pitar un posible penalti sobre Borja Valle en una acción aislada. Poco más hizo el Dépor en ataque. Solo quiso contener, juntarse y sufrir, así que el 1-0 era cuestión de tiempo. Llegó en el minuto 21, cuando nadie fue capaz de frenar a Budimir para evitar que conectara un disparo imparable hasta para Dani Giménez. El Dépor defendía demasiado atrás, con especiales dificultades para tapar a Estupiñán y Lago Junior, dos balas por la izquierda. Se sintieron muy cómodos, igual que Salva Sevilla, quien casi marca de falta directa en el 27. Lo impidió Dani con una gran estirada.

Pintaba mal, muy mal para el Deportivo, que a la media hora se quedó sin Nahuel, lesionado. Por él entró Carlos para tratar de iluminar algo el ataque, pero nada cambió. Tras el descanso, más de lo mismo. El Mallorca siguió cargando y primero Budimir y luego Estupiñán avisaron antes del golazo de falta de Salva Sevilla.

Quedaba media hora por delante para evitar la prórroga con un tanto pero el Dépor siguió igual de conservador. Solo un remate a puerta, el de Quique al que respondió Reina con un paradón. El que marcó fue el cuadro local. Robo y contra culminada desde lejos por Abdón Prats (m.82). Ya casi no se jugó más. Un gol le valía al Deportivo para estar en Primera y de golpe le entraron las prisas. Fue un querer y no poder. Tanto, que el Mallorca apenas sufrió. Solo en esa última acción, la del cabezazo de Marí que no entró por centímetros. Cruda realidad. Toca levantarse y empezar de cero.

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