01 de octubre de 2019
01.10.2019
Fútbol | Deportivo

El Dépor se enreda desde atrás

Los problemas en la creación del juego lastran al equipo y exponen a los defensas, obligados a ejecutar esa tarea como ocurrió el domingo contra el Mirandés

30.09.2019 | 21:30

Mientras buena parte de los aficionados presentes el domingo en Riazor en el empate contra el Mirandés miraban hacia arriba, al palco para ser más precisos, para buscar responsables, el entrenador deportivista, Juan Antonio Anquela, echaba la vista al césped en su búsqueda de los males del equipo. Lo hacía más concretamente a la parte que debe ser el origen del juego de los suyos. El técnico dirigió la mirada a la zona de atrás del conjunto blanquiazul y constató que la sala de máquinas está gripada, que no funciona. Y lo reconoció. "Nosotros pretendemos jugar al fútbol y no hemos sacado el balón limpio casi nunca", lamentó.

Anquela asumió así una de las lagunas principales del juego deportivista. El foco de la responsabilidad recae entonces en los defensas, encargados en muchas situaciones de iniciar las jugadas ante la ausencia de alternativas a partir de un centro del campo capaz de superar la primera línea de presión rival.

Así se explican registros estadísticos como que Lampropoulos sea el jugador que más pases contabiliza de todo el equipo (356). El defensa griego, de hecho, fue uno de los jugadores que más intervino el domingo en el partido contra el Mirandés junto a Bóveda, muy por delante del doble pivote formado por Gaku Shibasaki y Álex Bergantiños.

El dato delata los problemas en la creación del equipo y expone a los defensas a errores como los que cometió Lampropoulos, nervioso ante la ausencia de alternativas para dar salida a la pelota. Sus alternativas eran abrir a las bandas, enviar un balón en largo hacia Borja Valle o recular y entregárselo a Dani Giménez, exponiéndose a las iras de una afición de uñas por la pobre actuación del equipo. Eso tampoco pasó desapercibido para Anquela. "La gente se puso impaciente y ese ha sido uno de nuestros problemas. Hemos sacado el balón muy mal. Al fútbol no se puede jugar nervioso ni precipitado. Hemos querido apretar al Mirandés arriba, pero perdíamos el balón de una manera increíble. No puedo decir otra cosa que no sea que sigo creyendo en estos chavales. Solo pido calma", reflexionó el técnico.

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