07 de noviembre de 2019
07.11.2019
David Rochela, ex canterano del Dépor y capitán del Port FC que acaba de ganar la copa tailandesa

"Cuando me fui a Tailandia, la gente me decía: 'Estás loco, ¿qué haces allí?"

Llamado a marcar una época en el Dépor, abre nuevos caminos y disfruta del título de la 'Thai Cup' que levantó como capitán: "Soy muy, muy feliz. Dudo que hubiera vivido lo mismo si me hubiera quedado"

06.11.2019 | 20:41
Rochela posa en María Pita con su camiseta del Port FC y la medalla de campeón de la copa tailandesa.

LAS FRASES

  • "En Bangkok al lado de hoteles de cinco estrellas hay chabolas,es todo contrastes"
  • "Se agotaron en dos minutos nuestras entradas para la final"
  • "En el barrio de nuestro equipo ves a muchos niños jugando descalzos por la calle"
  • "El Celta me ha dado envidia. No hay título que pague tener ocho canteranos en el once"
  • "¿Dépor? Me entristece la crispación que hay en el ambiente"

David Rochela (As Pontes, 1990) está de vuelta en casa tras haber levantado como capitán del Port FC el título de la copa tailandesa que recibió de manos de Infantino. Relata su experiencia y opina sobre el Dépor y su cantera.

¿Cómo vivió esa histórica final de la Thai Cup?

El estadio era de 9.000 personas. Salieron las entradas y las de nuestro club se agotaron en dos minutos. Tenemos una de las mejores aficiones de Tailandia, somos de un barrio de los más pobres de Bangkok y el fútbol se vive como un día de fiesta.

Se fue a la aventura y lleva 6 años en Tailandia. ¿Por qué?

Reconozco que es muy raro. Cuando hablo con gente que no es del fútbol, lo normal es estar un par de años y salir porque así es la vida del deportista. Voy a por el quinto año y medio y antes estuve en el Buriram. Pude ir a otros sitios, pero no me compensó. Decidí seguir. Me siento cómodo y querido.

¿Para irse tan lejos?

Estoy muy bien, pero si el trabajo no fuera remunerado de la que manera que está siendo, no lo haría. Se junta todo. Vivo en una ciudad fantástica como es Bangkok. Es un caos en muchos aspectos, pero se vive bien. Puedes hacer mucha vida. No soy un tío que me vaya a volver loco al salir de fiestas, pero si me gusta acabar de entrenar e ir a cenar a un restaurante.

Dijo que el barrio de su equipo es de los más pobres. Vio imágenes impactantes, ¿no?

En Bangkok se ve mucha desigualdad. A lo mejor al lado de un rascacielos increíble o de un hotel de cinco estrellas hay unas chabolas. En el barrio de nuestro estadio hay mucho niño descalzo jugando en la calle. Aprendes a valorar lo que tienes, nos quejamos de vicio. Son muy felices no teniendo nada.

¿En qué les ayuda extradeportivamente?

Al llevar tanto tiempo conoces a todos. Si hay un problema, responde todo el mundo, es una familia grande. Este año pasamos un momento malo porque camino a un partido nuestro de copa una furgoneta con aficionados tuvo un accidente y murieron cinco, fue duro. Ayudo en esas cosas, que es lo importante: tratar de echar una mano a familias que dependían de sueldos de personas fallecidas.

Su camino parecía otro cuando fue internacional sub 17 y debutó en el Dépor. ¿Oportunidad desperdiciada o no?

Veo cosas positivas incluso en las malas. Ahora soy muy, muy feliz. No sé si estando en Galicia podría llegar a ser tan feliz como allá. Estás lejos de tu familia, pero es lo único que me ata. Felicidad y vivencias dudo que hubiera tenido las mismas si me hubiera quedado jugando en el Dépor o por aquí.

¿Qué queda de aquel David?

Maduré bastante. Pasaron 12 años. Tengo muchos más kilómetros a la espalda, pero sigo siendo un chaval tranquilo y normal, al que se le sigue notando el acento vaya donde vaya. El día que lo pierda se morirá algo dentro de mí.

¿Animaría a salir a gente que no llega a asentarse en el fútbol profesional en España?

Mi experiencia es buena, se me dio de cara. También depende de la capacidad que tengas para adaptarte a cualquier país, equipo, idioma o situación. Por mi experiencia animaría a todos, que no tuvieran miedo a coger la maleta. También tengo compañeros a los que les salió de otra manera. Eso sí, que estén bien asesorados y que sepan bien en qué equipo se meten.

Usted, Seoane en Moldavia, Juan Domínguez en Austria, Juan Carlos en Rumanía. Todos salieron fuera. ¿Por qué?

Y Diego Rivas en Nueva Zelanda... Pues si quieres vivir de esto, tienes que buscarte las habichuelas. Cuando yo salí de España la situación no era demasiado halagüeña. La gente me miraba un poco raro, me decían 'tú estás loco, ¿cómo te vas a ir? Si puedes estar en España a buen nivel, ¿qué haces allí?'. No me arrepiento de nada. En el momento tienes que valorar las situaciones, sin dramas. El previo paso a ir a Tailandia fue Israel y la situación me gustó. Repetiría.

¿Por qué nadie en el Dépor?

Los datos están ahí. Parecía que algún año contaba, fue un espejismo. El único es Álex. Me alegro por él, pero está en el club tras haber salido y cuando el club bajaba, ya sí valía. Por nivel ya se ve que no es porque hay gente como Insua, Róber, Raúl, Juan Carlos... Son superválidos, podrían estar allí.

Le da pena...

Claro, el otro día lo hablaba con Toni (coruñés y ex del Celta). El Celta me ha dado envidia y eso que ahora su situación cambió. Los veías y todos eran gallegos y es una imagen que a mí me gustaría ver en el Dépor. No hablo por mi caso, hablo como aficionado y exjugador y canterano. No hay nada más bonito que ver una plantilla en la que había ocho de la cantera en el once, para mí eso no hay títulos que lo pague. Rindieron a un gran nivel y fueron los que sacaron al Celta de ahí; estoy seguro de que eso en el Dépor puede ocurrir.

¿Y la afición es paciente?

Con 18 o 19 años, por muy buena proyección, si no te dan partidos, no enseñas nada. Parece que están mirados con la lupa. Sí, canterano, muy buen partido, pero falló aquella. Se mete un presión extra que da la sensación de que a jugadores de fuera no se les mete.

¿Cómo vive la situación actual del primer equipo?

Me da tristeza la crispación que hay en el ambiente. No hay esa unión que había años atrás, que se veía que íbamos todos a una, aunque las cosas no saliesen bien y los resultados fuesen horribles. Se junta todo. El ambiente no es bueno entre directiva y aficionados. Los resultados no salen y es la pescadilla que se muerde la cola.

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