01 de diciembre de 2019
01.12.2019
Lugo00Deportivo

El Dépor perdona y se hunde un poco más

Disfrutó de las mejores ocasiones con Mollejo como protagonista y fue un punto superior, pero de nada le vale en plena caída libre. Lleva más de tres meses sin ganar. La salvación se escapa a seis puntos

01.12.2019 | 20:25
El Dépor perdona y se hunde un poco más

A veces no hay peor condena que no querer asumir una situación y hay gestos que delatan el autoengaño en el que, por momentos, vive el vestuario. Están tan mal y está tan obsesionados con el paso a paso, que no se dan cuenta de que tienen ante sí un maratón al sprint. El Dépor de Luis César dejó escapar en Lugo una de sus últimas posibilidades de engancharse a la lucha por la salvación. Y ni la brisa les toca, deben vivir en una realidad paralela. Hubo momentos del ocaso del partido en el que parecía que a los jugadores del Dépor les valía el empate. Una pérdida de tiempo de Dani Giménez, un balón a un costado de Koné... No hay tiempo, el Dépor se hunde, se ahoga, se va la Segunda B. Esa es la realidad que no deja de golpearle. De poco vale que haya mejorado en las dos últimas semanas, que haya puesto los cimientos de una supuesta reacción que, salvo que se mueva a ritmo de campeón, no le va a valer para nada. El análisis aislado del duelo arroja a un Dépor que fue un punto superior al Lugo y que desperdició tres o cuatro ocasiones claras, muchas de ellas protagonizadas por el agitador Mollejo. Un grano de arena en el desierto de la nada. Décimoséptimo partido sin ganar, los mismos que se pasó sin conocer la victoria en la temporada del gol de Vicente. Ocho desde que llegó Luis César, que iguala al funesto Seedorf. Sí, el Dépor fue hoy mejor, pero cuando se amplía la mirada, ¿de qué le vale?

El equipo por el que apostó el arousano desde el primer minuto en Lugo seguía muy apegado a la chuleta que le había pasado su técnico una semana antes. Minimizar riesgos, no equivocarse, ir queriendo la pelota... Nada cambiaba en ese aspecto, mucho menos el dibujo, ese 4-3-3 que se anhela que sea salvador. Lo que sí es cierto es que, sin excesos, el conjunto coruñés se aflojó un poco el corsé en el primer tiempo. El duelo se jugó durante gran parte de los minutos bajo los parámetros que deseaba el Lugo: fútbol directo, segundas jugadas, reducción de espacios, velocidad en los últimos metros... Pudo incluso salirle bien casi en el primer lance, pero Dani Giménez sacó una mano salvadora a disparo de Manu Barreiro. Al menos, algo empezaba a cambiar, la suerte. El Dépor no perdía, seguía en el partido.

Poco a poco la escuadra blanquiazul deseaba y conseguía ser protagonista. Fue levemente, pero le servía para asomarse al área, otra cosa era ser decisiva en las inmediaciones de la meta de Cantero. Al conjunto coruñés le cuesta mundo ser clarividente en esa zona o en la salida de las contras. Ni siquiera la presencia de Aketxe le ayudó en ese sentido, aunque le dio un empujón a balón parado. De hecho, la mejor ocasión llegó con un balón servido por el vasco. Mollejo ya casi festejaba. Soberbia mano de Cantero, que minutos después repetiría como el mismo cabeceador y con Peru como lanzador con el balón en juego. Estaba mejor el grupo de Luis César, se le seguía resistiendo el gol, aunque por momentos dominó en ese primer acto.

Uno de los faros en ese tramo del duelo para los coruñeses fue Vicente. Ha ganado en confianza el grancanario, algo capital para una hipotética resurrección. Sus tobillos y sus tibias fueron objeto de las patadas de un duro y hasta antideportivo Lugo. El colegiado lo permitió. Seoane y Pita se llevaron la amarilla, tardaron en hacerlo. La táctica rojiblanca era, ante la duda, rascar. El Dépor se marchaba así al descanso con una engañosa sensación de rehabilitación, pero sin traducirla en ventaja en el marcador y con el Lugo nada incómodo en el envite. Todo en el aire.

El Dépor tuvo algo menos de control en el sgeundo acto. El Lugo parecía enseñar los dientes, no tanto para hacer daño, sino para mantener a raya a los coruñeses. Un disparo de Herrera, un cabezazo de Manu Barreiro por una mala salida de Dani Giménez, un disparo desde la frontal, una jugada en la que Pita se descolgó en el área... Escaramuzas. El equipo coruñés, con menos presencia, tuvo quizás las oportunidades más claras. Mollejo mandó un balón arriba que sus compañeros ya celebraban y Koné remataba a un costado una pelota que olía a gol. Nada se movía.

Ni siquiera los cambios surtieron excesivo efecto. Gaku entró por un castigado Vicente y ahí se le fue al Dépor el poco fútbol que tenía. Ese tramo de partido se jugó de nuevo a lo que quería el Lugo. Beto no fue el salvador, Borja Valle ni se dejó sentir. Muchos en ataque buscaban hacer la guerra por su cuenta y así es aún más difícil. Quedan muchas batallas, pero el Dépor está muy, muy tocado, casi hundido.

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