03 de diciembre de 2019
03.12.2019
LA PELOTA NO SE MANCHA

El Dépor, un club que se marchita

02.12.2019 | 21:48
Somma abraza a Koné al final del partido contra el Lugo.

Pierde, pierde y pierde y nunca pasa nada. El peor de los hábitos se ha instalado en el Deportivo y últimamente todo huele a resignación en torno al club. Camino de Segunda B, lo peor a día de hoy no es bajar al tercer escalón nacional, donde ya ha estado en dos ocasiones, es ese deterioro que produce una caída tan lenta, tan desgastante ante la que no hay respuesta, ante la que se desprende una imagen de inacción. Ya se han tocado teclas, ninguna funciona. Luis César lleva ocho partidos, no ha ganado y parece que hay que contentarse con leves mejorías, con cacareados pasos al frente que no han llevado a ninguna parte. La bala del entrenador parece gastada. El equipo que casi gana todos los domingos y siempre se queda en el casi. Peor racha de su historia sin vencer y el túnel sigue negro, muy negro, igual que su futuro. ¿Cuándo tocará suelo en su desplome?

El Deportivo es desde hace unas pocas semanas un equipo y ahora es cuando se le empiezan a ver otro tipo de carencias. Antes la verbena defensiva y los fallos individuales por doquier lo pringaban todo, impedían limpieza y nitidez en el análisis. Sin obviar lo aniquilante que es una racha de este estilo y la ansiedad que traslucen todos los futbolistas ofensivos, es indudable que al proyecto le falta calidad y pausa en los metros finales. Ahora que defiende con cierta decencia se nota muchísimo más. No hay centradores, no hay rematadores, tampoco último pase. Todo es bullicio, precipitación y malas elecciones. Mucha guerra de guerrillas llevada a la mínima expresión. Y montar una contra en condiciones está en la estantería de la ciencia ficción. El desgaste físico en la presión tampoco les ayuda. El mejor ejemplo es Mollejo. Juega fuera de sitio, se entrega como nadie, ha hecho goles, casi los consigue en Lugo, pero al final ¿qué queda de él?, ¿qué se saca en limpio?, ¿cómo encaja en el paupérrimo circuito ofensivo del equipo? Bastante hace con 18 años, pero este equipo necesita más en todos los sentidos.

En nada el mercado de invierno golpeará en la puerta. El Dépor necesita una revolución a la desesperada y, de momento, no tiene dinero. Todo hace indicar que uno de los caminos para liberar masa salarial será dar bajas y tendrán que ser de futbolistas importantes. Más allá de su calidad o su nivel, está claro que el Deportivo no ha sido su sitio para muchos de ellos. Ese supuesto vuelco en la planificación deportiva debe llegar en un momento de inestabilidad latente. Muchos seguidores están descontentos con la labor del Consejo y es lógico atendiendo a la situación. Más allá de una gestión puesta en entredicho, también preocupa que no haya una alternativa o que el deportivismo no sea capaz de articular una que cuaje entre los accionistas, que son los únicos soberanos y los que tienen verdadera voz en el futuro del club. Quedan dos semanas para la junta y nadie incluyó en el orden del día el relevo del consejo, algo que se logra reuniendo el 5 por ciento del capital social, aunque en el propio escenario hay fórmulas para abrir esa espita. A día de hoy nadie ha dado un paso al frente. Cuantas más opciones para el deportivismo en un momento crítico, mucho mejor. También servirá de plebiscito para constatar el apoyo que tiene el actual consejo entre los accionistas. ¿Pero a día de hoy qué hay realmente del otro lado?

El oasis de cada semana

El último mes había sido duro para el Deportivo Abanca, pero el domingo regresó a esa dulce rutina que le acompaña desde hace dos años. Vencer y convencer. Los deportivistas tuvieron por fin algo que llevarse a la boca. Las chicas de Manu Sánchez son un equipo en todo el sentido de la palabra, justo lo que no se percibe en casetas vecinas de Abegondo. Les sobra calidad pero sobre todo funcionan como un bloque, tienen hambre, saben lo que deben hacer. El duelo ante el Sevilla fue más que nunca una demostración de esa fuerza interior del grupo. Estuvo lejos de ser su mejor partido, cometieron muchos errores y concedieron, pero sobre todo se agarraron como nunca al encuentro, sufrieron hasta que llegó su momento. Un triunfo casi desde las entrañas. Para ganar mucho hay que hacerlo de mil maneras. Ellas lo saben.

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