LA PELOTA NO SE MANCHA
El Dépor quiere y debe darse una segunda oportunidad

El consejo saliente, durante la junta de accionistas del martes. / Víctor Echave
Entre golpe y golpe, miedo y más medio, el deportivismo anhela darse un momento para respirar, para querer creer que hay vida más allá de la pegajosa dinámica de las derrotas y una caída interminable. Con la Segunda B quemando el timbre de la puerta de tanto llamar, el Dépor quiso escenificar el relevo en la presidencia en la junta. Apremiaba la urgencia, aunque ninguna de las alternativas tenía aún el punto de maduración suficiente para acceder ya. Y también hay plazos legales que respetar. Ante tal panorama sombrío y las circunstancias que rodean al club, se agradece cualquier paso al frente y Fernando Vidal lo ha dado, no era nada fácil, a pesar de que el club siempre es atrayente por ese halo que desprende o por puro sentimiento. Sus promesas son de calado, le tocará refrendarlas con hechos, como todos. Pueden acabar surgiendo más alternativas. Si finalmente se animan, deben hacerlo ya. La situación del Dépor requiere unanimidad, colaboración entre entrantes y salientes y acciones decididas. El accionista, ante una de las encrucijadas de su historia, merece que no haya vacilaciones y tener donde elegir.
Más allá de los cromos que emocionan a los aficionados y el intento desesperado y urgente por salvar la categoría, la junta sirvió para verbalizar que el Dépor no va a desaparecer. A muchos les podría parecer algo obvio, no tanto porque su catastrófica situación económica generada por las facturas a pagar no le empujase a ello con un descenso, sino porque Abanca no le iba a dejar caer. Todo el deportivismo lo intuía, pero entre tanta incertidumbre está bien que alguien le diga que dos más dos son cuatro. En los peores momentos, desaparece el raciocinio y surgen los peores miedos. La entidad bancaria no es ajena a lo que le rodea y ya lo demostró con el crédito, el gran salvoconducto para la supervivencia del Dépor, ya que la situación con Hacienda con la guadaña en la mano sería otra historia. Y, además, es lógico que también hiciese movimientos para asegurar su inversión, la devolución del crédito, sea en la forma que sea. En realidad, estará deseando encontrar a gente fiable dispuesta a guiar un barco que zozobra. El candidato Vidal fue el primero en ofrecerse y pronunció lo que todos deseaban oír, algo que Zas, sobrepasado, acosado y tocado, debió haber hecho hace semanas. Hay que guiar a corto, medio y largo plazo, más allá de que el día a día y el césped manden. A cambio, es probable (de facto, ya lo ha hecho) que desaparezca esa estructura accionarial de economía popular de la que tanto se jactaba el Dépor. De hecho, empezó a desvanecerse ya en 2007 cuando se eliminó el tope del 1%. Entonces, no entró un único inversor y dueño de milagro. En los últimos tiempos, la ingente deuda ya le había dejado a merced de las tempestades deportivas y la tormenta perfecta se ha desatado.
Una vez atada la supervivencia, las soluciones y las preocupaciones se trasladan al césped. Vidal tiene a favor que conoce cómo funciona un club por dentro. Su apuesta es recuperar a nombres recientes del deportivismo. La planificación deportiva actual no admite justificación. El error tras error, empezando por el banquillo, condena a un proyecto que bate récords negativos. Insalvable. Aun así, el hecho de partir hoy de un punto tan bajo no puede nublar la vista sobre el pasado. En la parcela deportiva en la directiva de Tino Fernández, de la que formaba parte Vidal en muchos momentos con mando directo, se cometieron fallos, algunos estructurales y de concepción de equipo. La distancia y el tiempo le habrán ofrecido la oportunidad de detectarlos y le habrán convencido de la conveniencia de no transitar caminos viciados. Ahora, si es finalmente el elegido, podrá demostrarlo. Lo que sí merece él o el que venga es que le dejen trabajar. Zas, tras rehuirlo en la primera respuesta, reconoció que había tenido sufrir "amenazas, escraches e insultos". ¿Cuál es el límite? Los 100 días de cortesía han pasado a mejor vida y el margen parece que está a día de hoy en negativo.
El deseado triunfo
El Dépor de la victoria a toda costa ya la tiene. Luis César, cada día más interino, se apoyó en el número y no en las sensaciones en Illueca. Al menos, por un día tenía una de las dos y era la más cuantificable, aunque fuese ante un Tercera. Ahora la idea es que el aire renovado resucite la calidad de sus jugadores y su supuesta sapiencia táctica para que poco a poco, con confianza, calen más su plan y sus recomendaciones técnicas. Demasiado, sobre todo, por el punto de la partida, por la metamorfosis que supone y por las urgencias. Mañana hay que ganar. Siempre hay que hacerlo y todas las semanas es un machacón estribillo para este Dépor ante el que ya se ha inmunizado de tanto escucharlo, pero es la pura realidad. En la lucha de ciegos ante el Tenerife, alguno anhela salir victorioso y, al menos, opositar a ser el tuerto. Así está el panorama, de mínimos. Todo con la ilusión de un futuro mejor, pero sobre todo que cambie, que sea diferente. Este, el presente, de momento, es insufrible.
- El oasis de carne a la brasa oculto en Oleiros: así es la terraza del mejor parrillero de Galicia
- La Autoridad Portuaria de Ferrol deberá indemnizar al alcalde de Miño por 'degradarlo' profesionalmente
- Rosa Rodríguez de 'Pasapalabra' regresa a la Universidade da Coruña para un homenaje: 'Si ganaba, podía devolver a mis padres todo su esfuerzo
- La antigua sede de Telefónica en A Coruña será un equipamiento público
- Pablo Martínez, el señor de los ascensos que busca su novena corona
- Los 10 mejores restaurantes de A Coruña según la Guía Macarfi: del rey del arroz al mejor flan de Galicia
- Patrimonio prohíbe construir en la parcela de Defensa en A Maestranza para proteger los restos de la muralla de A Coruña
- Oleiros aprueba la urbanización de los terrenos de la finca Las Cadenas
