24 de marzo de 2020
24.03.2020

"Yo quería ser como Joanet"

Belló, Beci y Cholo esbozan el retrato de su excompañero, fallecido con coronavirus l "Era de diez, simpático e inteligente, pero recto en el trabajo", recuerda el delantero

23.03.2020 | 21:45
Benito Joanet, ex jugador y ex técnico del Dépor entre 1965 y 1973, hace algunos años.

"Era buen compañero, trabajador, nunca se enfadaba y se le respetaba muchísimo. Yo llegué siendo un chaval, lo veía y me decía: 'quiero ser como él". Son palabras de Belló, pero resumen la visión de un vestuario, el del Dépor de los 60 y 70, que tuvo a Benito Joanet (1935-2020) primero como colega y luego como ayudante de Arsenio tras dar el salto en 1971. Su adiós, por complicaciones derivadas del contagio de coronavirus, deja un hueco en muchas latitudes, en Alicante, también en A Coruña, donde pierden a un amigo.

"Fue una aventura cuando decidí ir al Dépor", relataba el propio Joanet hace cuatro años al coleccionable 110% Blanquiazul. "Empecé el viaje e hice noche en Valladolid. Si no le hubiese dado mi palabra a Antonio González (presidente), me habría dado la vuelta allí mismo. Al final, fue todo increíble". Del miedo a lo desconocido al florecimiento deportivo y personal. "El primer año vivieron mis padres conmigo y en cuanto subimos (1966), me dijeron que se volvían a casa: 'Aquí te quieren, vas a estar muy bien".

Esos primeros meses fueron de asentamiento para un meta, ya campeón del mundo juvenil en 1954 y con trayectoria en Zaragoza y Espanyol, que buscaba hacerse dueño de la portería de Riazor y, de paso, disfrutar de una nueva vida lejos de un entorno conocido. Uno de sus compañeros sobre el césped y vecino fue Eduardo López Beci. En el mismo edificio y cerca de Riazor, uno vivía en el décimo y el otro en el duodécimo. "A veces tomábamos una cervecita, aunque él no era de calle ni de bares, o cenábamos las familias. Era un tío diez, bueno, simpático, con sorna, inteligente; también recto y responsable en el trabajo", asiente. Belló destaca esa faceta de aglutinador en la caseta: "Era muy positivo. A los que llegábamos nuevos siempre nos convertía el aterrizaje en más agradable. Hacía grupo".

Tanto Belló como Beci resaltan también sus cualidades bajo palos. "Era muy sobrio, nada palomitero", cuenta el delantero, mientras el lateral diestro aún tiene en mente "cómo ordenaba la defensa", a aquel inolvidable trío formado por él, Luis y Cholo. Precisamente, este último no ha olvidado lo que "imponía" su figura en el área, sus dominios. "Cuando gritaba 'salgo', había que escapar...", ríe.

El exmeta y extécnico estuvo seis años como portero en Riazor (1965-71), cinco de ellos indiscutible. De los mejores recuerdos que guardaba, el primero de los tres ascensos en A Coruña, el de 1966, tras empatar fuera ante el Condal. En el regreso, ya dentro de la ciudad, el bus tardó hora y media en llegar a la plaza de Santa Catalina, donde se festejó a lo grande.

Antes de pasar al banquillo del Fabril y a ser ayudante de Arsenio en el primer equipo hasta 1973, tuvo tiempo de disfrutar de un vestuario muy unido. Belló apunta que, aunque ellos dos no, la mayoría de los jugadores de aquella plantilla eran gallegos y provenían de "los modestos" y eso les hacía estar apegados a la calle, conectados, y les llevaba a compartir momentos más allá del césped. Muchos lunes, cuando libraban y con "Cucarella como cocinero", comían todos en la tasca que habían montado Joanet y Domínguez al lado de la Colegiata. "Íbamos allí con las familias, lo pasábamos bien", apunta Beci. Pronto dejaría de ser compañero para sentarse en el banquillo con otro rol.

Arsenio y a volar solo

"Aprendió muchísimo de Arsenio, hasta en su forma de ser se parecían. Cuando jugaba, ya captaba todo de él". Belló vivió ese paso decisivo en su carrera, siempre de la mano de su mentor, que luego se lo llevaría a Alicante antes de volar solo en los banquillos de Hércules, Castellón, Cádiz, Mallorca, Espanyol, Tenerife, Las Palmas... "Ya eran muy amigos antes de ser su ayudante", confiesa Beci. "Arsenio descansaba mucho él. Era buena persona, pero con él coñas las justas en el trabajo. Se fiaba de Benito. No conozco a nadie que me haya hablado mal de él", relataba ayer Beci de un amigo que se fue el domingo a los 84 años.

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