17 de septiembre de 2020
17.09.2020
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Raúl García Carnero - Coruñés, lateral del Valladolid

"No sé por qué, pero el Dépor y yo siempre vamos desacompasados"

Vive su décima temporada en el fútbol profesional sin olvidar sus raíces

17.09.2020 | 01:02
Raúl posa en su domicilio de Valladolid delante de uno de los cuadros que pinta y con su carnet de socio del Dépor en la mano.

Raúl García Carnero (A Coruña, 1989) jugará esta Liga en Primera con el Valladolid, pero es socio del Dépor y utiliza la primera persona del plural para hablar de la desgracia y de las injusticias que padeció el equipo de su ciudad este verano.

Una década ya entre Primera y Segunda. ¿Imaginaba tal trayectoria?

Pasé por todas las categorías, desde Tercera hasta arriba. He trabajado, ha costado y más mantenerse, pero echaba en falta estabilidad. Llevaba dos años sin un sitio fijo, cambiaba de club cada seis meses, y espero haberla encontrado. Estoy encantado en el Valladolid.

¿Es su caso un ejemplo de que no hay que tener miedo a abandonar el nido?

No hay que cerrarse nunca a salir. Yo cuando dejé el Dépor fue un palo duro, porque soy aficionado y sentía los colores. Pero hay que abrirse de mente y ver que te puede venir bien a nivel formativo y de crecimiento personal. Me ayudó a madurar y esas vivencias te convierten en lo que eres; el trabajo hace que aparezcan las oportunidades.

De ser compañero de Sergio González a tenerlo de entrenador....

Pasé de estar viéndolo en Riazor a debutar con el Dépor sustituyéndolo a él en el Calderón. Yo empecé a entrenarme con el primer equipo cuando se lesiona Filipe y él estaba allí. La siguiente pretemporada la hago entera, el tiempo que estuve allí tuvimos relación. Ese también fue un punto a favor cuando vine al Valladolid. Él me llama para comentarme la situación. Lo conozco, sé cómo es.

Con lo bromista que es, ¿le vacilará aún con algo de aquella etapa?

Sí, lo hablamos, aunque él no se acuerda tanto. Yo sí porque para mí esos recuerdos son oro porque vienes del filial y te entrenas con los jugadores que veías en la grada. Alguna vez le dije aquí: 'eh, ¿te acuerdas cuando te quise hacer un caño en el entrenamiento y me pusiste mala cara?' Y cositas así.

¿Cómo es como técnico?

Fue futbolista y sabe cómo tiene que entrar a cada uno, dónde tiene que pinchar para sacar rendimiento. Trabajamos mucho tácticamente. Es muy buen entrenador y consigue que todos estemos enchufados.

El Dépor en Segunda B y una camada de futbolistas de Abegondo en Primera. ¿Por qué?

Los tempos... Cuando estuvimos ahí, hace diez años, era diferente. El Dépor apostaba más económicamente, quería traer jugadores contrastados y costaba tirar de gente de casa. Para mí fue un error porque la gente que tienes en la cantera debes ir apostando por ella poco a poco porque te va a ir dando, es lo que estás cultivando. Te dará rendimiento jugando o en una venta. Los tiempos están cambiando Aquí cada día tenemos entrenando a muchos del filial, el trato es más natural, diferente al de hace años. Me acuerdo de estar en Abegondo, cuando era cadete, y no te dejaban ni acercarte a los jugadores, estaban como muy lejos. Desgraciadamente, el Dépor está en Segunda B y esperemos que vuelva lo antes posible a Segunda para pelear y regresar a Primera.

¿Lo ve también como un problema de filosofía de club?

Puede ser. Hay que combinar todo. Hay gente de la casa que es válida y que es joven y debe coger experiencia. Hay que apostar por ella y en el futuro te darán. También debes tener jugadores contrastados para que den nivel al equipo y, así, conseguir los objetivos. Hay que hacer algo equilibrado y que dé rendimiento.

En todo este tiempo, desde que se marchó, ¿pudo regresar al Dépor?

Hubo alguna llamada. Carmelo se puso en contacto con mi agente, pero todo muy lejano. Era complicado. No sé por qué, pero los tiempos los llevo muy mal con el Dépor. Cuando el Dépor estaba en Primera, yo en Segunda y no había ninguna opción de ir, no había llamada, ni interés. Cuando yo estaba en Primera, el equipo en Segunda y contaban conmigo arriba... Vamos desacompasados.

¿Le gustaría cerrar el círculo y jugar en el Dépor antes de retirarse?

Claro, me encantaría porque es mi casa y más ahora con la situación que se está viviendo allí, desgraciadamente, me encantaría ayudar. También es cierto que debo pensar en mi familia, en que me ha costado mucho llegar y estar donde estoy. Intento ayudar de la forma que puedo, haciéndome socio o lo que sea.

¿Siente que el aficionado del Dépor valora el gesto?

Llevo un par de años siendo socio de nuevo. Cuando vivía allí ya lo era y, al irme, lo dejé. Ahora, más que nunca, hay que estar ahí, aunque lo mío tampoco tiene mérito. Soy del Dépor, de A Coruña; quizás tiene más valor que lo hagan ex jugadores que no son de la ciudad. Demuestra que el Dépor crea sentimiento, que es un club al que se le coge cariño. Con la situación que vivimos, todo el que pueda hacerse socio, va a venir bien.

¿Cómo vivió el descenso y las circunstancias en las que se produjo?

A los que somos del Dépor nos duele. No se podía pedir mucho por el año que se había hecho, pero nos quitaron la opción de jugar ese partido en igualdad de condiciones; nadie lo puede negar. Para mí, como jugador, no es lo mismo que otro equipo se ponga por delante y se vaya a salvar, porque tengo una presión encima... Es la que hace que falle más; por eso ponen el mismo horario. Toda la temporada se empaña con un final de Liga que aún no entiendo cómo pudo ocurrir. Con lo fácil que hubiese sido cancelar todo y que se jugase cuando se pudiera, todos a la vez, como dicen las normas. Se hace, como dijo Álex, un paripé que no sirve para nada y que perjudica al Dépor. Ahora judicialmente es difícil, irá para largo y a ver cómo acabará.

Es muy aficionado a la fotografía. ¿Ya ha vuelto a coger la cámara tras el confinamiento?

Estoy empezando. Me gusta conocer los alrededores de donde estoy y, así, aprovecho. Ya estuve hace poco en Segovia, a ver si un día de estos me acerco a Salamanca.

No deja de lado su otra pasión...

No. De hecho, estoy buscando por aquí, me gusta hacer cada año un curso para seguir formándome, porque nunca se sabe. Igual en el futuro tiro por ahí cuando se acabe el fútbol. ¿Quién sabe?

Y se aficionó a la pintura en el confinamiento. ¿Cómo sucedió?

Sí. En realidad, era para mi hijo para entretenerlo. Los días se hacían largos con los juguetes y le compramos un kit para pintar, pero no le hizo caso (se ríe). Al final, le hacía más gracia un boli y hacer garabatos en un folio. Probé yo y me entretuvo bastante, desconectaba. Me gustó y pinté bastante. Le regalé cuadros a mi hermana, a mis padres, tengo yo aquí en casa. Me apetece seguir, pero, no formándome, más como un hobby de vez en cuando. Estuve pintando, inspirándome en fotos mías que hice, pero raras, lo que se me ocurría en la cabeza, lo que salía. Me gustó.

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