03 de octubre de 2020
03.10.2020
La Opinión de A Coruña
Bergantiños00Deportivo

Un Dépor plomizo recibe un aviso

La falta de profundidad y creatividad en los últimos metros penalizó al equipo de Vázquez en un ensayo general de lo que se encontrará esta temporada a domicilio en algunos campos de Segunda B

03.10.2020 | 21:25

Un Dépor plomizo, de piernas calibradas por toneladas, recibió un aviso esta tarde en As Eiroas en lo que se podría considerar como un ensayo general de lo que se encontrará a domicilio esta temporada en los campos de los equipos pequeños de la primera Segunda B que pisa en cuarenta años. Contrincantes sobremotivados, césped artificial, segundas jugadas, espacios reducidos, choques por doquier... El equipo coruñés no supo sobreponerse a todos los palos que le fue poniendo en la rueda un meritorio Bergantiños y se viene de Carballo con un empate sin goles a tres días de que se cierre el mercado. Orejas tiesas y mucho análisis para un equipo en construcción que debe solucionar la falta de creatividad que mostró en los últimos metros con trabajo interno y quizás con un esfuerzo de última hora antes del lunes, cuando se baja la verja de las contrataciones.

A diferencia de lo que se encontró hace tres días en el amigable y mullido Riazor ante el Arzúa, As Eiroas y el equipo de Lemos no le pusieron, precisamente, una alfombra roja. Todo era áspero. El propio material del terreno de juego, la presión arriba de su rival, las buenas hechuras de un equipo que suele contratar a lo mejor de la Tercera gallega. Nada animaba a que fuese un duelo plácido y no lo fue. Podría Adri Castro haber asfaltado ese camino lleno de irregularidades en los primeros minutos si hubiese cazado un balón suelto que le llegó al área, pero su disparo cruzado se marchó fuera. En el ecuador del primer acto tuvo otra oportunidad y tampoco embocó. No fue su día, aunque realmente el delantero de A Barcala monopolizó prácticamente todas las ocasiones blanquiazules hasta el descanso. Solo escapó a sus movimientos un disparo lejano que acabó en el travesaño de la meta local. El autor, un desesperado  en ese momento Nacho González.

El Dépor adoleció en esa primear parte y realmente en todo el partido, de creatividad en los últimos metros, de profundidad. No le ayudó hasta el ecuador la decisión de Fernando Vázquez de alinear a cuatro laterales en las bandas, aunque esa apuesta estuviese motivada en parte por las bajas de Borja Galán y un José Lara, al que el equipo coruñés echó de menos en el día de hoy. A pesar de que el Bergantiños lo intentaba e incluso disfrutaba de algun ocasión como el disparo de Jorge Cano desde la frontal, los problemas coruñeses en esa zona eran prácticamente inexistentes, ya que Mujaid y Borja Granero se bastaban y se sobraban para contener las acometidas locales. La inquietud y la frustración llegaban cuando intentaba acercarse al área rival. Miku aún está lejos de su mejor versión, aunque le pudo pesar tanto a él como a todo el equipo la carga de entrenamientos de los últimos días.

La entrada, tras el descanso, de futbolistas como Keko Gontán, Yago Gandoy y Celso Borges hacía presagiar que la chispa de la calidad, la diferencia haría acto de presencia en favor de los deportivistas. Tampoco fue así en esta ocasión. La segunda uniidad no resolvió en esta ocasión la papeleta. El Bergantiños ya había conseguido llevar a su terreno el encuentro y el equipo coruñés no supo y no pudo cambiar el panorama, modificarl los parámetros del envite. Una y otra vez lo buscó, no estuvo lejos en un parte de ocasiones de un Keko Gontán, al que necesita como el comer para el proyecto del regreso. No hizo diana. Hasta pudo volver esta noche a casa con una derrota si el colegiado hubiese señalado un posible penalti de Juan Rodríguez a un atacante del equipo de Lemos. Los últimos minutos agudizaron esa sensación de frustración con pases sin destinatarios, controles largos y demás acciones desafortunadas. Aun así, no deja de ser laprimera lección, seguramente de muchas, para un Dépor que debe aprender, corregir y crecer si desea volver a la categoría de la que nunca debió haber bajado.

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