13 de noviembre de 2020
13.11.2020
La Opinión de A Coruña

A la meta desde la defensa

Los grandes logros del Deportivo estuvieron avalados por la fiabilidad defensiva, la misma que muestra ahora el equipo para estar al frente de su grupo - Todos los líderes llevan uno o ningún gol en contra

13.11.2020 | 01:12
Borges, Héctor y Álex tratan de proteger a Carlos Abad, en un ataque del Coruxo.

Las grandes gestas del Deportivo en el pasado reciente llegaron desde la fortaleza defensiva; por el contrario, las épocas de mayor sufrimiento fueron aquellas en las que el equipo mostró una gran fragilidad a la hora de proteger su portería. Desde aquel ansiado y agonizante ascenso de 1991 hasta hoy, los ascensos, los títulos, las promociones, es decir, los grandes éxitos blanquiazules tuvieron como base la solidez. Incluso la temporada que supuso una de las mayores tristezas, 1993-94, fue una de las más brillantes de la historia blanquiazul por su rocoso trabajo defensivo. En este inicio de curso, el cuadro deportivista se mantiene en la línea de antaño y solo encajó un gol en las cuatro jornadas celebradas, y suma diez puntos. Una línea que parecen seguir los líderes de todos los subgrupos de esta Segunda División B. Todos, menos el Hospitalet.

El conjunto de Fernando Vázquez acumula tres triunfos y un empate, con 4 goles a favor y uno en contra. Solo encajó en la primera jornada, en la que un tanto de Eneko Bóveda en el tiempo añadido le dio la victoria, -fue la única vez que los coruñeses anotaron dos goles-. Ni marcó ni encajó en su visita al Compostela y anotó en una oportunidad contra el Unionistas y el Coruxo, suficiente para sumar los tres puntos porque supo mantener su portería a cero. Los números avalan el trabajo de técnicos y futbolistas, pero no la vistosidad que reclama este juego y para la que el Deportivo parece tener mimbres a tenor de la inversión realizada. Vázquez reconoce que su equipo no está lúcido con el balón, pero reclama tiempo. Su misión es construir una base sólida en una categoría desconocida para la mayoría, y esa base tiene que estar bien asentada abajo, es decir, atrás.

La mayoría de los líderes de los diez subgrupos presentan números muy parejos, cinco tienen un solo gol en contra -Deportivo (1A); Real Sociedad B (2A); Algeciras (4A); UCAM (4B) y Badajoz (5B)--, dos se mantienen imbatidos -Ibiza (3B, aunque con tres partidos) y Navalcarnero (5A). Todos los demás encajaron más de un tanto y entre estos destaca el Hospitalet, que encabeza el subgrupo 3A con 7 puntos en cuatro jornadas y 5 goles recibidos. Otro dato es que casi todos los que ocupan el primer puesto a estas alturas de la liga están más acertados ante el marco rival que el Deportivo. Caso especial es el de la Real Sociedad B, que lleva 8 goles a favor en tres partidos en los que consiguió hacerse con los 9 puntos. Quizá es lo que eche en falta el equipo coruñés, ese goleador que garantice un número determinado de dianas y que marque la diferencia. Quizá, también, tener más llegada al área rival. Pero esto es como lo de la manta?

En aquellos principios de los 90, cuando el Deportivo se convirtió en Súper, la clave del éxito estuvo en ser sólidos atrás; tanto es así que Paco Liaño ganó el Trofeo Zamora en las campañas 92-93 y 93-94 con 33 y 18 goles recibidos, respectivamente. En la 92-93 el equipo de Arsenio Iglesias fue tercero y obtuvo plaza para la Copa de la UEFA, y el curso siguiente fue el del famoso penalti en el último segundo contra el Valencia. Había tres centrales y había un mediocentro poderoso y asombroso, Mauro Silva. Además, había grandes creadores que en aquella época se estrenaron como internacionales (Fran, Aldana) y un gran goleador, Bebeto, arropado por un atacante sacrificado y con gol (Claudio). Ese equipo de la temporada 93-94, ya con Voro, Donato y Manjarín, estuvo 26 jornadas sin recibir un gol; ese equipo finalizó con once encuentros empatado a cero (4 en Riazor y siete a domicilio); ese equipo quedó segundo en la Liga, empatado a puntos con el campeón, el Barcelona. La media de goles encajados resultó ser de 0,47 por partido. Un récord histórico en el fútbol español, que todavía se mantiene, aunque Liaño tiene que compartirlo con Jan Oblak (Atlético de Madrid), que firmó los mismos registros en el curso 2015-16.

Sin llegar a estos números, el Deportivo de los dos últimos ascensos también basó su éxito en la fortaleza defensiva. Sobre todo en el curso 2013-14, también con Fernando Vázquez en el banquillo. Acabó la temporada en el segundo puesto con 36 goles en contra (0,85 por partido) ocho más que el Eibar, que fue el campeón. Dos años atrás, con José Luis Oltra al mando, el equipo de todos los récords en Segunda División no fue, sin embargo, tan rocoso, pues finalizó con 45 goles encajados (1,07 por encuentro). Mucho más lo fue en la temporada 2018-19, cuando acabó con 32 tantos recibidos (0,76), pero solo pudo disputar la promoción con un defensa en la que estaban Duarte, que se acaba de estrenar como internacional con Portugal, y Pablo Marí, en la filas del Arsenal. No hubo ascenso por una mala racha, como la del curso pasado, pero sí había seguridad y fiabilidad. Lo mismo que existe ahora, lo que se ha visto en estos cuatro partidos. Es deseable más, mucho más; por supuesto, pero por lo menos hay un punto de partida: una base sólida.

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