Fernando Vidal y el resto de sus consejeros renunciaron ayer a sus cargos empujados por Abanca. El máximo accionista entendió que era necesario un relevo debido a la crisis institucional y deportiva en la que se encuentra inmerso el club y al presidente no le quedó más remedio que hacerse a un lado. Vidal lo vistió como una decisión por el bien del deportivismo en un momento especialmente delicado y evitó hablar de dimisión después de que el propietario, con el que llegó de la mano hace un año a la presidencia, le invitase a marcharse. “Dicho en plata, nos señalan la puerta de salida”, resumió ayer Fernando Vidal en su comparecencia de despedida.

El todavía presidente hasta que se produzca el traspaso efectivo en favor de Antonio Couceiro explicó cómo se gestó en la última semana un relevo que ha hecho aflorar las desavenencias que existieron en los últimos meses entre el consejo de administración que encabezaba y el máximo accionista, aunque aseguró que la confianza no se había resentido. Salieron a relucir así los nombres de Fernando Vázquez, Augusto César Lendoiro y el empresario Juan Carlos Rodríguez Cebrián, figura clave en la llegada de Vidal a la presidencia con el apoyo de Abanca.

Ese respaldo comenzó a resquebrajarse conforme el equipo se sumía en una importante crisis de resultados hasta desembocar en los cambios anunciados el miércoles de la semana pasada por el presidente de la entidad financiera, Juan Carlos Escotet. El empresario venezolano avanzó que se avecinaba una “profesionalización” que ha dejado a un lado a Vidal y a sus consejeros. “No teníamos ningún conocimiento de eso”, indicó sobre las intenciones del propietario. “Se nos comunica una reunión urgente del consejo, a la que acudimos todos, y el deseo expreso del accionista mayoritario para que este consejo dé un paso al lado para conformar un consejo profesional”, añadió.

“No estamos dimitiendo, damos un paso a un lado porque nos lo han pedido”, subrayó Vidal. El expresidente asumió que la entrada de Abanca como máximo accionista podría conllevar que en un momento de crisis como el que atraviesa actualmente el club se optara por un giro desde la propiedad. Era uno de los peajes de una operación que Vidal impulsó y que ayer volvió a defender en su despedida. “Dimos el paso cuando nadie absolutamente lo dio. Lo hicimos de la mano de un socio capitalizador porque pensamos que era la única solución a nuestros problemas”, afirmó el empresario marítimo.

Vidal, en ese sentido, evitó pronunciarse sobre si la decisión de Abanca le parecía “justa”, aunque sí deslizó una crítica por la manera en la que a su juicio se les trasladó que debían apartarse de la gestión del club. “Acatamos, como no puede ser de otra manera, la decisión del accionista mayoritario, pero lamentamos las formas”, reflexionó Vidal en una comparecencia de despedida en la sala de prensa de la ciudad deportiva de Abegondo acompañado de los consejeros Ricardo González, Federico García Poncet, Toño Armenteros, José Luis Queijeiro y Manuel José Vázquez. El único ausente fue Argimiro Vázquez, convaleciente por enfermedad. Tampoco estuvo David Villasuso, consejero nombrado por Abanca.

Fernando Vidal aseguró que no había percibido desconfianza por parte del accionista mayoritario, aunque admitió que la destitución de Fernando Vázquez generó controversia. En el seno de Abanca no se entendió que se mantuviese al técnico tras caer ante el Celta B si la dirección deportiva encabezada por Richard Barral y el resto del consejo recomendaban su despido, aseguró. “Llegué a poner mi cargo a disposición para que se quedase Fernando Vázquez. Hablé con él y le dije que estábamos solos”, afirmó.

Tampoco la figura de Juan Carlos Rodríguez Cebrián, por momentos con una influencia notable en la entidad, empezó a ser vista con buenos ojos por el propietario, a pesar de que fue clave en el proceso para que el banco transformase su deuda en acciones. Lo mismo ocurrió con el expresidente Augusto César Lendoiro. “Teníamos diferentes puntos de vista sobre las figuras de Juan Carlos Rodríguez Cebrián y Augusto César Lendoiro”, admitió Vidal.

“En el caso de Juan Carlos fue el interlocutor de este presidente para negociar de alguna manera el apoyo de Abanca al proyecto recapitalizando la deuda. Es una persona que me ha dado mucho apoyo y por los motivos que sea no era del agrado de la propiedad y para no generar disputas se separó del día a día del club”, explicó. “Por el caso que sea, la propiedad no parecía que le gustase mucho mi relación con Augusto. Soy mayor para que decidan mis amigos”, apuntó sobre Lendoiro.

En la renuncia, sin embargo, hubo un reconocimiento implícito a que las decisiones adoptadas en la confección de la plantilla no han dado resultado. “La apuesta económica fue importante. Hasta la fecha no ha llegado a las expectativas ni de lejos depositadas en ella. El consejo reconoce la parte que le corresponde”, destacó.