El Juvenil A del Deportivo se convirtió el domingo en uno de los cuatro mejores equipos del país en la categoría. El jueves se medirá al Madrid por una plaza en la final de la Copa de Campeones en lo que representa el colofón de una temporada de ensueño. Hacía once años que el club no lograba el título de liga en División de Honor y además coincide que este año se cumplen 25 de la gesta del Deportiviño cuando los Dani Mallo, Deus o Ramiro Amarelle levantaron el trofeo que reconoce al mejor equipo juvenil de España.

El Benjamín A deportivista en la Íscar Cup de 2013. 1.- Dani Barcia. 2.- Jairo Noriega. 3.- Noel López. 4.- Hugo Ríos. 5.- Brais Suárez (cortado).

El Benjamín A deportivista en la Íscar Cup de 2013. 1.- Dani Barcia. 2.- Jairo Noriega. 3.- Noel López. 4.- Hugo Ríos. 5.- Brais Suárez (cortado). RCD

Lo que ha logrado ahora el conjunto que dirige Óscar Gilsanz representa por sí solo un hito justo en el momento en el que el Deportivo dirige su mirada hacia su cantera como solución de futuro, pero es que además lo ha hecho con la primera generación forjada en Abegondo.

De aquel primer equipo benjamín surgido en la ciudad deportiva permanecen cinco jugadores en el Juvenil A, todos pertenecientes a la camada del 2003. Brais Suárez, héroe de la eliminatoria contra la Unión Deportiva Las Palmas al detener dos lanzamientos en la tanda de penaltis con la que se decidió el pase, Hugo Ríos, Dani Barcia, Jairo Noriega y Noel López llevan juntos desde entonces y el jueves afrontarán el desafío de clasificarse para la final de la Copa de Campeones. Podrían ser seis de no ser porque Nils, también integrante de aquel conjunto benjamín, se marchó este curso rumbo al Ural.

Juan Villamisar, técnico del fútbol base deportivista, es de los que mejor conoce a los jugadores que han recorrido juntos el camino desde benjamines a juveniles. Los dirigió en diferentes etapas y ha sido partícipe de su crecimiento hasta hace bien poco. Villamisar, en ese sentido, reconoce que resulta algo extraordinario que un grupo de canteranos vaya de la mano en todas las categorías de formación.“Es raro que la base del equipo de benjamines sea la base de un equipo Juvenil A”, admite el técnico de la cantera deportivista.

Villamisar, sin embargo, prefiere ser cauto sobre la proyección de un grupo de jugadores que esta temporada ha sido clave en la temporada del Juvenil A de Gilsanz. “Como es la primera generación que llega hasta ahí, dentro de cuatro años podremos evaluar un poco más”, reflexiona. “Dentro de unos años veremos el seguimiento de otras generaciones”, insiste.

Aquella primera hornada de benjamines de Abegondo ha sido la “base”, como señala Villamisar, del equipo juvenil que el jueves (19.00 horas) en Marbella buscará clasificarse para la final de la Copa de Campeones, enriquecida con incorporaciones posteriores a las categorías inferiores. Trilli, lateral derecho y otro de los más firmes valores de la cantera, llegó al club con 11 años. Mella aterrizó siendo alevín y, a pesar de ser todavía cadete, se ganó un hueco en el equipo de Gilsanz. Su proyección ha hecho que el área de cantera decidiera atarlo hasta el 2024.

Jugadores experimentados y de reciente aterrizaje como el centrocampista Brais Val o el lateral izquierdo Guille Bueno, con presencia habitual durante toda la temporada en el Fabril de Juan Carlos Valerón, completan un equipo que buscará un nuevo éxito para la cantera deportivista.