El Deportivo ha encontrado un tesoro en una generación espléndida de jugadores que ayer situaron al Juvenil A entre los dos mejores equipos de la categoría tras imponerse al Madrid en las semifinales de la Copa de Campeones. Como club le tocará ahora cuidarlos, mimarlos y protegerlos con la esperanza de que puedan hacerse un hueco en la primera plantilla. No podía haber coincidido mejor el anunciado giro hacia la cantera con la eclosión de un grupo de jóvenes talentos que ha terminado de moldear Óscar Gilsanz, pero que son fruto de años de trabajo en las categorías inferiores.

Mario cabecea el balón en la acción que se convirtió en el gol deportivista. | // RFEF

La mayoría llevan juntos mucho tiempo, quemando etapas hasta plantarse en la final del torneo que consagra al mejor equipo juvenil del país. El salto definitivo dependerá de que el Deportivo como club sea capaz de gestionar una transición que se le ha atragantado en los últimos años.

Antes, ese equipo podría disfrutar de un premio en forma de título. Después de conquistar la liga de División de Honor peleará por un trofeo que se levantó por única vez hace exactamente 25 años. Los Brais Suárez, Trilli, Dani Barcia, Guille Bueno, Noel o Mella afrontarán el domingo la final de la Copa de Campeones tras dejar en la cuneta a uno de los favoritos.

Los chicos de Gilsanz maniataron al Madrid ayer, le incomodaron con un partido agobiante y en cuanto pudieron le asestaron un golpe que fue definitivo. También les tocó sufrir, pero en los tramos más delicados se agarraron a su solidaridad defensiva y a la inspiración de Brais Suárez, héroe en la eliminatoria de cuartos de final contra la Unión Deportiva Las Palmas al detener dos lanzamientos en la tanda de penaltis definitiva.

Ayer volvió a ser decisivo con un puñado de intervenciones de mérito cuando el equipo ya iba por delante. Eso ayudó a desesperar un poco más al Madrid, ya lo suficientemente frustrado porque no encontraba la manera de colarse por la madeja de jugadores con la que el Deportivo se defendió un par de metros por delante del área.

Fue inteligente el equipo blanquiazul para interpretar que quizá las armas que le habían llevado hasta la final a cuatro de la Copa de Campeones no le servirían contra el Madrid, así que dio un paso atrás y le cedió la iniciativa a su rival en el arranque.

Apenas lo aprovecharon los jugadores blancos y a partir de ahí crecieron los de Gilsanz, que tuvieron una buena llegada a través de Trilli desde la derecha. Su centro no lo consiguió conectar Mella.

Cuando peor lo pasaban los deportivistas, después de una pausa de hidratación que les rompió el ritmo, llegó el gol que decidiría el partido. Mario prolongó hacia el segundo palo un saque de esquina y por allí apareció Fito para sorprender y adelantar a los blanquiazules al filo de alcanzar descanso.

Lo que llegó después fue un ejercicio de supervivencia, pero también de suficiencia defensiva por parte de los de Gilsanz. El Madrid comenzó a desesperarse cuando Brais sacó un remate de la cepa del poste. A partir de entonces sus ataques se fueron convirtiendo en acciones individuales de Aranda o Peter bien resueltas por el bloque defensivo deportivista.

Con el conjunto blanco volcado, los blanquiazules buscaron hacer daño en velocidad y con gente de refresco. Padín pudo encarar en un par de acciones, pero no terminó de superar a los rivales. El suspense se mantuvo hasta los instantes finales, pero el premio le llegó a un grupo todavía en proceso de formación.

La mayoría pertenece a la generación del 2003 y por lo tanto son juveniles de primer año. Hay incluso un cadete entre sus filas, Mella, que ayer mostró desparpajo y personalidad hasta que las fuerzas le flaquearon después de una temporada extenuante. El domingo (12.00 horas) buscarán ponerle la guinda contra el Barcelona.