Si el deportivismo buscaba seguridades, vislumbrar los brotes verdes de ese equipo que anhela que en unos meses le devuelva a Segunda División, este tampoco fue su día. El grupo de Borja Jiménez ni doblegó en el marcador ni sobre el terreno de juego a un Arenteiro, que ya había logrado una igualada ante el Racing de Ferrol y que cosechó ayer idéntico resultado frente a los blanquiazules. Bien plantado, rascando y con punzantes argumentos futbolísticos, el equipo local retó y le aguantó el pulso a un Dépor que no estuvo cómodo ni fue capaz de imponer su modelo de fútbol en el campo de O Espiñedo. Un nuevo empate que está empezando a convertir en una quimera crear una dinámica ganadora en esta pretemporada. Dos derrotas y dos empates desde que dejó de medirse a rivales de Tercera es su balance en los últimos encuentros. Hoy, ante el Pontevedra (19.00 horas en Ordes), otra oportunidad.

Los primeros minutos le retrotrajeron a unas semanas atrás. No era el tapete artificial de Carballo en el que el Bergantiños de Lemos le superó con cierta suficiencia, pero el Arenteiro también le tenía preparadas unas cuantas emboscadas. Campo de pequeñas dimensiones, terreno de juego peleón, buen posicionamiento e hipermotivación local, y el equipo de Borja Jiménez sufrió muchísimo en los primeros minutos. Fue un suplicio en el que, por momentos, le costó revolverse. No se hallaba, no encontraba la fórmula de coger aire, de mostrarse digno y competitivo.

Alberto Benito, uno de los debutantes en el lateral derecho, parecía sobrepasado, como el resto del equipo. El Dépor no tenía la pelota, no ganaba los duelos individuales y volvía a traslucir esa endeblez en su entramado defensivo que le ha atormentado este verano. Algún centro rival cruzó el área de Alberto sembrando el pánico, más por la desconfianza en las facultades propias que por peligro real. Demasiados nervios para un contexto un tanto desagradable, pero que debería tener el Deportivo bajo control. Lo pasaba mal. Eso sí, a partir del minuto 20 su calvario fue a menos.

Pasado el ecuador, se quedó en algún momento con la pelota, pudo descansar, ver cómo Carlos Doncel enseñaba esa verticalidad por la que se le trajo a A Coruña. Dejó destellos el catalán, exhausto al final del partido, de que puede ser un futbolista muy útil para este Dépor, un puñal del que carecía este proyecto. William es el regateador y él el que rompa por velocidad.

Aún así y a pesar del cambio en el panorama, todo en el Deportivo era tibio, se movía entre la escasa profundidad y la falta de ocasiones reales. El consuelo era que, al menos, ya no estaba a merced de un contrincante de la Segunda RFEF. El disparo de Rafa de Vicente, a la media hora de juego, le terminó de despertar. Embotelló entonces a su rival, que supo defenderse con holgura. Empezaba a maquillar esa imagen plana del primer tiempo con alguna incursión en el área, con combinaciones en las que cogía ritmo. Llegaba el descanso, nada se movía en el marcador.

Pronto hubo variaciones tras el paso por los vestuarios. El Dépor salió con la idea de activar un poco más la presión, de ahogar a su rival, de ponerle a prueba. Y casi en una de las primeras escaramuzas encontró un tesoro. Yeremay estuvo listo para saltar y aprovechó una imprecisión en la salida de balón para robar el esférico y ceder el balón a Noel para que marcase. 0-1. Se estrenaba la sensación juvenil como goleador con el primer equipo reeditando con los mayores una conexión fraguada en las categorías inferiores.

Ese fogonazo de efectividad, esa acción aislada parecía abonar el terreno para que el Dépor mandase, se soltase. Todo cambiaba, todo se vino abajo. Uno de miles agarrones en el área que muchas veces se obvian dio pie al colegiado para señalar un penalti solo cuatro minutos después. Renan Zanelli, ex del Silva, no falló. 1-1 y vuelta a empezar con un Arenteiro crecido.

El paso de los minutos, el carrusel de cambios y la incerteza en el marcador empujó a los dos equipos a lanzarse a un partido de ida y vuelta ya con Borges en el campo y en el que brillaron las internadas de dos canteranos de Abegondo, uno en cada bando. Víctor Eimil y Yeremay Hernández Peke fueron de lo más destacado de ese tramo final. El canario empezó tímido la pretemporada y ahora, a sus 18 años y con el paso de los partidos, se está mostrando como un activo interesante para el juego de bandas. Que los fichajes no le cierren la puerta.

El Dépor tuvo aproximaciones al área en ese tramo. Le falló el último pase y, además, tampoco le ayudó haberse dejado la pólvora en casa con Miku y Quiles fuera de la lista. Hoy tiene otra oportunidad de romper su maleficio veraniego.

FICHA TÉCNICA (Arenteiro-Deportivo, 1-1)

Arenteiro: Diego; Eimil, Vitra, Portela, Mariña (Cassio, min. 75), Joseca (Naveira, min. 70); Álex Fernández (Rubén Arce, min. 86), Renan (Cruz, min. 70), Markitos (Pol Bueso, min. 75); Sylla (Sobrido, min. 70) y Adri Castro (Joni, min. 70).

Deportivo: Alberto Sánchez (Pablo Brea, min. 78); Alberto Benito, Trigueros, Granero (Juan Rodríguez, min. 70), Héctor Hernández (Iván Guerrero, min. 78); Calavera, Rafa de Vicente; Yeremay, Yago Gandoy (Borges, min. 70), Doncel; y Noel.

Goles: 0-1 (min. 49): Noel aprovecha una cesión de Peke. 1-1 (min. 54): Renan no falla desde los once metros.

Árbitro: Fernández Rodríguez . Amonestó a Adri Castro (min. 18), Renan (min.21), Alberto Benito (min. 34), Sylla (min. 42) y Pablo Trigueros (min. 73).

Incidencias: Campo de O Espiñedo.