El Deportivo iniciará esta noche ante el Celta B (21.30 horas) el segundo asalto para regresar al fútbol profesional tras el fiasco de la temporada pasada. Lo hará con un proyecto totalmente renovado después de una profunda reconstrucción este verano de la plantilla y el organigrama técnico, pero rodeado todavía de incógnitas.

El Deportivo representa un enigma todavía y está por ver cómo le sienta el comienzo del campeonato después de una pretemporada en la que ha dejado luces y sombras. En los amistosos se pudo ver a cuentagotas la propuesta que pretende implantar Borja Jiménez, pero el técnico deportivista estuvo muy condicionado por las incorporaciones tardías de jugadores llamados a tener un papel protagonista.

El entrenador abulense entiende el juego a partir de la participación de los extremos y por ahí ha ido corto esta pretemporada. Carlos Doncel y Víctor García acaban de aterrizar y no tiene pinta de que ninguno tenga participación esta noche en el estreno. Sí estará un William de Camargo convertido en la gran sensación de la pretemporada por su capacidad de desborde partiendo desde la banda izquierda. Hoy será uno de los principales argumentos ofensivos del equipo.

Los otros deben serlo obligatoriamente Quiles y Miku, aunque está por ver el papel del primero. Borja Jiménez lo empleó durante la pretemporada partiendo desde la banda derecha, pero lo más probable es que hoy acompañe al venezolano en la delantera. Menudo podría caer así hacia un costado.

La alineación está menos clara en el centro del campo y en la defensa, sobre todo la pareja de centrales. Los laterales, sin embargo, parecen claros con Héctor en la izquierda y el canterano Trilli en la banda derecha. El campeón juvenil destacó en la pretemporada mostrando personalidad por las ausencias de Valín y Alberto Benito. Hoy será titular y después se incorporará a la concentración de la selección sub 19.

El estreno del Deportivo tendrá su componente de morbo porque recibirá al filial del rival histórico. El partido adquiere todavía más simbolismo si se tiene en cuenta lo ocurrido la temporada pasada. La derrota ante el Celta B dinamitó el proyecto de Fernando Vázquez en el banquillo —sería destituido la siguiente jornada tras caer en Zamora— y marcó el principio del fin de Fernando Vidal en la presidencia. El Deportivo afronta el mal trago de recibir al filial celeste regenerado, como un nuevo punto de partida y frente a un rival inmerso en un debate interno sobre su filosofía. Lo que se encontrarán los blanquiazules será un equipo también prácticamente distinto.