El deportivismo asiste estos días entusiasmado a la irrupción en el primer equipo de una generación brillante de canteranos. Noel coronó su estreno el domingo pasado con un gol tras un recorrido completo en la cantera y el club lo saludó como un hito: el del primer jugador que hacía todo el trayecto en las categorías inferiores y marcaba en su debut. Lo es como integrante de los primeros benjamines que alumbró la ciudad deportiva de Abegondo, tal y como puntualizó el Deportivo, pero existe un precedente en una generación que guarda similitudes con la de los recientes campeones de España juveniles.

 Andrés Ramos, en la actualidad. |  // L.O.

Andrés Ramos, en la actualidad. | // L.O. M. Otero

Aquella también fue una remesa de canteranos excepcional. Muchos llegaron a la primera plantilla, aunque lo hicieran de forma efímera. Fue en septiembre de 1984, en la segunda jornada del campeonato de Segunda División, marcada por una huelga de futbolistas. El Deportivo recibía al Tenerife en Riazor. Lo hizo con una alineación completa de jugadores del Fabril, algunos criados desde benjamines en el club. Andrés Ramos García (A Coruña, 1963), delantero, era uno de ellos. Marcó el segundo de los tantos blanquiazules en aquel empate (2-2).

Andrés Ramos (de pie, primero por la izquierda), en la alineación del partido de la huelga del 84. |  // L. O.

Andrés Ramos (de pie, primero por la izquierda), en la alineación del partido de la huelga del 84. | // L. O. M. Oteron

Luis Ucha, histórico entrenador de la cantera deportivistas, fue el encargado de tutelar a aquella generación de oro. El club estructuraba por entonces cada categoría en varios equipos. El Coruña del que formaba parte Andrés Ramos era uno de ellos. “Ese equipo era una maravilla; eran pequeñitos, pero era una delicia verlos”, recuerda. “Tenían una calidad impresionante, pero nunca llegaron a consolidarse. Es una pena la cantidad de jugadores que se perdieron”, lamente Ucha.

Infantiles en el torneo San Adrián de Barcelona. Andrés (abajo, segundo por la derecha). |  // L. O.

Infantiles en el torneo San Adrián de Barcelona. Andrés (abajo, segundo por la derecha). | // L. O. M. Oteron

“Desde benjamines hasta juveniles estuvimos con Luis Ucha, subíamos todos los años prácticamente el mismo equipo: Calvete, Nano, Juan, Suso, Chechu, Ramiro...”, rememora Andrés Ramos sobre aquella etapa en la cantera deportivista. Algunos de esos compañeros debutarían con él frente al Tenerife en un encuentro que se les escapó. “Jugamos un partido muy bueno y merecimos ganar fácil”, defiende.

Andrés (segundo por la derecha) en el trofeo Conde de Fenosa de 1974. |  // RCD

Andrés (segundo por la derecha) en el trofeo Conde de Fenosa de 1974. | // RCD M. Oteron

Las puertas del primer equipo, sin embargo, no se mantendrían abiertas a partir de aquel compromiso. “Para los entrenadores que estábamos en esas categorías, la satisfacción más grande que podías tener era que llegaran al primer equipo. Desgraciadamente, nunca fueron muy partidarios de la cantera”, reconoce Ucha. “Ramiro era un fenómeno y te preguntas cómo no se consolidó”, añade sobre uno de aquellos canteranos a los que tuteló durante años.

Alineación del Fabril en Riazor. Andrés, abajo a la izquierda. Arriba, el expresidente Paco Zas. |  // L. O.

Alineación del Fabril en Riazor. Andrés, abajo a la izquierda. Arriba, el expresidente Paco Zas. | // L. O. M. Oteron

Andrés Ramos pagó las consecuencias de una lesión en el pie mal diagnosticada que, de seguir el consejo de los médicos del club, le mantendría sin jugar medio año. “No hubo opción y no podía estar seis meses parado”, destaca. Decidió tratarse por su cuenta y puso punto y final a una trayectoria en el club que arrancó en benjamines. Siguió jugando y goleando en el Betanzos y luego en una larga carrera en el fútbol modesto.