Tres de tres para el Deportivo, que ha arrancando la temporada con una esperanzadora suficiencia. Lo confirmó ayer en Calahorra, otro de esos campos poco acogedores de la categoría a los que esta campaña el equipo sí es capaz de adaptarse. Ya no se le atragantan y exhibe solvencia para no pasar demasiados apuros. Ayer en La Planilla solo padeció algunos sofocos en la segunda mitad, cuando con el marcador ya a favor le perdió algo la cara al partido.

El Deportivo ha demostrado disponer de suficientes variantes para adaptarse a las circunstancias de una competición en la que ya no parece un pez fuera del agua. Al Calahorra lo sometió al principio con una eficaz presión adelantada que desembocó en el primer tanto, obra de Quiles después de asociarse con Doncel.

El delantero es una de las mayores certezas del conjunto de Borja Jiménez y conforme pasan los jornadas confirma que quizá las secretarías técnicas de clubes de superior categoría no están lo suficientemente atentas para captar el talento que existe fuera del fútbol profesional. El Deportivo este verano ha firmado a un jugador capaz de iniciar las jugadas partiendo lejos de su posición natural y con los recursos para manejar la pelota y que sus compañeros se desplieguen. Con cada partido deja una actuación mejor, pero es difícil destacarlo solo a él en la parcela ofensiva.

Miku ha arrancado con el ritmo que le faltó a comienzos del curso pasado, con la chispa necesaria para aprovechar un rebote de un contrario, y Noel añade méritos como la gran esperanza de futuro del club.

El Deportivo ha conseguido armarse como colectivo, convertido en el equipo más goleador de su grupo y todavía imbatido gracias a las intervenciones de Mackay. Ayer dejó otra más para evitar el empate del Calahorra en la primera parte.