Jone Ibáñez (Galdakao, 1997) decidió esta temporada sumarse al proyecto del Deportivo Abanca y dejar el club en el que se formó y desde el que dio el salto a Primera División. Su etapa más reciente en el Athletic, sin embargo, está marcada por unas lesiones que le impidieron tener continuidad. En el equipo blanquiazul busca volver a ser protagonista y de momento es una de las fijas de Miguel Llorente en el centro del campo. Después de un arranque con pleno de victorias, el conjunto deportivista visitará el domingo (12.00 horas) a Osasuna.

¿El arranque soñado?

No se puede pedir más. Estamos disfrutando mucho juntas y no podemos estar más contentas porque estamos trabajando mucho y los resultados están saliendo.

Existía un poco la incógnita de cómo arrancaría el proyecto después de todos los cambios en la plantilla, la salida de Manu Sánchez, la llegada de Miguel Llorente...

Nos hemos entendido muy bien todas y eso ha sido lo que se ha transmitido en el campo. En muy poco tiempo parece como si nos conociéramos de toda la vida. Creo que eso también se nota durante los partidos.

¿Ha sido fácil la adaptación?

Como muchas somos nuevas y no nos conocíamos hemos hecho todo lo posible por conocernos. Eso se ha notado, se ve la unión que existe, que es el primer paso para conseguir lo que queremos.

¿Cómo ha sido el cambio para usted después de tantos años en el Athletic?

En el Athletic, al no poder fichar tanto, siempre he estado con las mismas jugadoras y llevaba allí nueve años con la misma gente. A mí también me daba miedo dar el paso de salir de mi casa para conocer a otra gente, pero está siendo una experiencia inolvidable jugar con otras compañeras.

¿Por qué se decide a dar el paso de probar una experiencia nueva?

Como digo, llevaba ya nueve años y tenía la sensación de que me había estancado tanto mental como futbolísticamente y que necesitaba salir de mi casa para poder dar un paso hacia adelante y avanzar. Estoy muy contenta de salir un poco de mi zona de confort porque esto es una experiencia que para mí va a ser inolvidable.

¿Cómo escoge al Deportivo, que no tiene esa tradición en el fútbol femenino del Athletic pero que se ha conseguido situar en el mapa en las últimas temporadas?

En el Athletic en el último año no había jugado mucho y lo necesitaba. Decidí que en un Primera no iba a jugar lo que me gustaría y el proyecto del Dépor me convencía. Fue fácil porque me atraía mucho. El Dépor es un histórico como lo es el Athletic y creo que he venido a un club en el que se nota eso. Las gradas están llenas y nos apoyan muchísimo; eso es importante para saber que se apuesta por nosotras.

Puede parecer un paso atrás para alguien que llevaba varias temporadas en Primera...

No lo veo así, sino como uno adelante para coger ritmo de nuevo, seguir avanzando y llevar a este equipo a Primera.

¿Influía también dejar atrás los problemas con las lesiones?

Sí. Al final, en los nueve años que estuve en Lezama, dos y medio los pasé lesionada. Eso te corta mucho la carrera deportiva. Entré con 15 años y a los cuatro me lesioné. Me recuperé, pero la rodilla me molestaba, nunca estuve del todo bien. Ahí se me volvió a salir la rótula... Ves que todo el mundo tiene mucho más ritmo que tú, te tienes que adaptar, juegas un poco y dejas de hacerlo... Lo que necesitaba era continuidad y por lo menos después de volver de la lesión estar bien y jugar lo máximo posible.

¿Ha pasado página del todo?

Lo tengo olvidado, pero es verdad que siempre te queda ese pensamiento de que no te quieres volver a lesionar. Son momentos que la gente a mi alrededor me ha hecho muy fáciles, pero que también son muy duros y de mucho tiempo, porque las dos fueron lesiones de larga duración y en una me pilló el COVID.

¿Le costó sobrellevar dos golpes así en su carrera?

La primera la vi como un obstáculo que tenía que superar, lo duro era ver pasar los días, que todo el mundo iba al campo y yo me seguía quedando en el gimnasio. Yo además tuve un problema en una pierna y no cogía fuerza. Todo se retrasó un poco más y eso te quema, porque al final estaba un mes o dos en el gimnasio solo para coger fuerza porque en el campo podía cojear. Fue un periodo difícil.

¿Le han cambiado las lesiones como jugadora?

Al principio era más agresiva y después me costaba más meter la pierna, quizá por el miedo. Pero como realmente no he jugado todavía lo que había jugado antes cuando estaba bien, no es lo mismo. Lo que tengo es más experiencia y soy más madura, pero no he tenido continuidad y no he podido demostrar lo que puedo llegar a dar. Lo que está claro es que cuando tienes una lesión necesitas un periodo de adaptación y jugar porque si no todo el mundo te pasa por encima.

Para el club esta temporada es como un nuevo comienzo para el Deportivo Abanca, ¿para usted también podría serlo?

Sí, sí. Aquí son compañeras nuevas, entrenador nuevo, ciudad nueva... Para mí es un comienzo para todo.

A usted la fichan Manu Sánchez y Pablo Pereiro, que antes de que empiecen a entrenar salen del club. ¿Cómo lo vivió?

La plantilla la hicieron ellos y de repente nos encontramos con el cambio de míster. Nosotras ahí no podíamos hacer nada, salvo adaptarnos a lo que nos ha pedido Miguel (Llorente).

¿Cómo se ha adaptado a su filosofía de juego?

Muy bien, nos transmite todo lo que le gusta y me encuentro cómoda con la presión tras pérdida que propone. El juego es combinativo, que creo que se adapta a las características de las jugadoras que tenemos.

Lo que ha encontrado es el protagonismo que buscaba al venir al Dépor Abanca...

Yo necesitaba jugar para sentirme bien y coger confianza. Miguel me lo está dando y estoy muy contenta por esa parte.

¿Demasiados candidatos al ascenso para un solo puesto esta temporada?

Puede ser. Osasuna, Espanyol, Logroño, Levante Las Planas... Está claro que vamos a intentar estar arriba, pero para eso necesitamos sumar todas las jornadas. Haciendo las cosas como estamos trabajando estoy segura que vamos a competir todas las semanas.