Borja Galán (Madrid, 1993) puso punto y final el pasado verano a su etapa en el Deportivo. Era la segunda después de destacar en el Fabril y ganarse su retorno mediante una cesión en el Alcorcón. El regreso, sin embargo, no salió como le hubiera gustado al madrileño y la profunda remodelación de la plantilla provocó que acordase con el club su salida. Identificado con la ciudad y el deportivismo, mañana se reencontrará con el equipo blanquiazul en las filas del UD Logroñés, donde busca ahora continuidad y más protagonismo después de llegar en los últimos días del mercado.

¿Por qué tardó tanto en encontrar equipo tras dejar el Dépor?

Fue un verano un poco largo. Tenía alguna oferta del extranjero, pero decidí apostar por el proyecto de la Unión Deportiva Logroñés y hasta ahora muy contento.

¿No le apetecía probar fuera?

La verdad que no. Irse fuera es un paso importante y tener una propuesta tan importante como la de la Unión Deportiva Logroñés es lo que hizo quedarme aquí. Estoy encantado con la decisión.

¿Fue duro dejar el Deportivo?

Lo digo siempre, pasé cinco años fantásticos allí y mi intención es vivir en A Coruña, así que imagínate. Es un sitio en el que he estado muy a gusto y al que le tengo cariño.

¿Le dolió?

Fue difícil, pero después de los últimos años, en los que individualmente y todo el equipo sufrió mucho, había llegado el momento de cambiar de aires. En eso estamos.

¿Fue la consecuencia de una mala temporada?

Sí, había unas expectativas muy altas que al final no se pudieron cumplir. Cada uno tiene que buscar su camino y tomar las mejores decisiones.

¿Se hizo muy cuesta arriba la temporada pasada?

Fue muy complicada. Por el COVID no pudimos contar con la afición prácticamente durante toda la temporada, con todo lo que eso supone, y los objetivos no se consiguieron.

¿Pudo la presión?

Viéndolo ahora con perspectiva fue un año muy complejo, empezando por ese descenso raro, estuvimos en verano sin saber en qué categoría íbamos a estar, y después ese formato extraño, que era como una primera vuelta en un año normal. Ahora llevamos diez partidos y ya iría la mitad de la temporada el año pasado. Fue todo muy rápido, empezamos bien pero luego ese bache que tuvimos nos costó muy caro.

¿Qué supone enfrentarse al Dépor para usted?

No me lo imaginaba. Cuando volví no pensaba que pudiéramos descender de Segunda y al siguiente no volver. Fue un palo muy duro. Nadie se esperaba que pasase aquello, pero tampoco sirve de mucho lamentarse, hay que mirar hacia adelante.

¿Llevará esa espina clavada?

Nunca se sabe lo que puede pasar, pero es evidente. Cuando vuelvo al Dépor era para hacerlo lo mejor posible, pero me tocó una época un poco convulsa. A pesar de eso estoy muy agradecido por los años que viví allí.

¿Logroño es como volver a empezar?

Sí. Es un nuevo comienzo en un nuevo sitio y además se ha empezado muy bien.

¿Tienen la misma exigencia que el Deportivo?

Son clubes similares en ese sentido. Al final la Unión Deportiva Logroñés el año pasado estaba en Segunda División y esta temporada el objetivo es volver. Te estás moviendo en clubes con altas exigencias y eso también es bueno para el futbolista.

¿Está todo tan igualado como parece?

Sí. Llevamos apenas un cuarto de competición, que realmente es poco, pero los equipos nos vamos posicionando. Hay mucho histórico, también varios que han estado hace poco en el fútbol profesional, plantilla potentes y grandes aficiones. Este año hay un premio muy grande con el ascenso directo y la posibilidad de evitar el play off. Son muchos partidos y el que al final lo consiga va ser muy merecido.

¿Cómo reciben al Dépor?

Lo veo como un partido distinto, diferente, un rival en el que tengo muchos amigos y conocidos. Para mí es especial, pero al mismo tiempo no deja de ser un partido más. Son tres puntos, igual que los que conseguimos el fin de semana pasado en Vigo en el último minuto. Tampoco hay que volverse locos.

Hay una serie de equipos comprimidos en los mismos puntos, entre ellos el Dépor y la UD Logroñés, ¿serán los que estén en la carrera por el ascenso hasta el final?

Esto es tan largo que no tiene mucho sentido pensar en eso. Lo que marca el camino es el siguiente partido.

El deportivismo vive ahora ilusionado con una generación de juveniles, usted formó parte de un Fabril que también despertó mucha ilusión...

Desde la distancia no llega tanto, pero es un poco lo que sucede en clubes con dificultades económicas y deportivas. Aunque suene un poco triste, son los momentos en los que más se mira a la cantera, en los que más se tira de los chavales por pura necesidad. Son ellos los que tienen que aprovecharlo. Si les dan esa oportunidad, cogerla y no desaprovecharla.

En aquel Fabril no hubo tantas oportunidades a pesar de que muchos destacaron...

Es distinto. Era un Fabril que estaba en Segunda B, que es donde está ahora el Deportivo. Quedamos segundos, pero el club estaba en Primera. Esa barrera es complicada, pero de aquel Fabril hay bastantes jugadores que jugamos en el fútbol profesional: yo, Pinchi, Caballo... Tuvimos que salir a buscarnos esa oportunidad. Quizás ahora es distinto porque el primer equipo está en Segunda B y el salto es menor. No sé si lo tienen más fácil, pero puede que sea más viable.

¿Fueron sus mejores años?

Esos años fueron muy bonitos. Se juntó que en lo futbolístico nos fue muy bien y pudimos asomar la cabeza en el fútbol profesional. Además éramos un grupo de la leche y todavía hoy somos amigos. Cuando echas la vista atrás es lo que te queda del fútbol, esos momentos.