Once goles se reparten entre Miku, pichichi del Deportivo con seis, y Quiles, que lleva cinco. Once tantos entre los dos delanteros, más de la mitad de los 21 que lucen en el casillero anotador del equipo coruñés, incluidos los tres que sumó en los despachos por la incomparecencia del Extremadura. La aportación goleadora del venezolano y del andaluz está siendo sobresaliente. Forman una de las mejores sociedades ofensivas de la Primera RFEF y, además, cuando marcan suelen hacerlo a la vez, como ayer en el Cerro del Espino. Los dos mojaron frente al Rayo Majadahonda, como antes hicieran contra el Celta B, en la jornada inaugural, y el Calahorra, dos semanas después.

Luego Quiles volvió a anotar de forma consecutiva ante Badajoz y Unionistas, pero desde ese encuentro de la quinta jornada en el Reina Sofía, disputado el 26 de septiembre, no se reencontró con el gol hasta ayer. Casi dos meses de sequía durante los que el andaluz no pudo mantener el espectacular nivel de juego que ofreció en las primeras jornadas, un bache que le llevó a pasar por el banquillo de forma fugaz. Aprovechó bien la última hora que tuvo frente a la UD Logroñés y, tras el paréntesis competitivo de la anterior jornada ante el Extremadura, ayer regresó al once para reivindicarse con un gol de delantero listo y con pegada, cualidades que también mostró Miku en el segundo y definitivo tanto del conjunto blanquiazul.

El venezolano no para de crecer a sus 36 años. Al igual que Quiles está siendo un futbolista clave para el Dépor, por sus goles y también por todo lo que aporta con y sin balón. Sabe jugar de espaldas, es capaz de imponerse en los duelos, le da continuidad al juego bajando a recibir y se sacrifica peleándose con los defensas rivales para dificultarles la salida de balón. Un trabajo oscuro del que se beneficia todo el equipo.