El Real Club Deportivo SAD presentará el próximo 22 de diciembre en una junta telemática unas cuentas anuales del pasado ejercicio y una previsión de gastos e ingresos para el presente en el que se plasma el volantazo económico que dio Abanca como propietario y el nuevo consejo de administración. Esto no significa que se abandonan las pérdidas, algo que ya reconoció en más de una ocasión el presidente Antonio Couceiro, que es inevitable mientras estuviese fuera del fútbol profesional y aspirase a un regreso inmediato a Segunda. El club coruñés planea un presupuesto de 6,5 millones de euros para la temporada 2021-22 y unas pérdidas de 1,4, muy lejos de los 11,4 del pasado ejercicio, que en gran parte se sufragarán con un crédito participativo de hasta 12 millones. Esta inyección se aprobará en un mes en esa asamblea telemática y podrá ser convertible en acciones, en la línea de lo que ocurrió con los 5 millones que llegaron también desde Abanca bajo el mismo formato en enero de 2020 para reforzar a la plantilla ante el riesgo de descenso a Segunda B.

La entidad coruñesa pretende reducir su gasto de personal un 16%, de los 9,4 millones de la 2020-21 a los 7,9 de esta temporada. Ese descenso de 1,5 millones se traslada de manera casi directa al gasto en la plantilla profesional, en la que invertirá cuatro millones de euros, uno y medio menos que la pasada temporada. La masa salarial pasa, de esta manera de los 5,2 a los 3,6. Este descenso no afecta, en cambio, al equipo femenino, que ve incrementado en un 15% el dinero que se le destina, a pesar del descenso de categoría. Contará con 762.000 euros para el regreso a Primera Iberdrola.

Más allá del gasto deportivo, otro de los puntos donde apunta a importante bajada es en las amortizaciones, que pasan de los 3,3 millones a 1,6.

Más del doble de abonos

Con el principio del fin de la pandemia aumentan los ingresos de abonos, que pasan de los 1,2 millones a los 2,8 de la temporada 2021-22, más del doble. Este incremento llega con el fin de las restricciones, con el aforo del 100% en Riazor y con la posibilidad de comercializar abonos más allá del mayoritario formato de socio amigo del pasado curso. Aún así, el propio Deportivo reconoce los esfuerzos económicos de la afición en la era COVID. Apunta la entidad blanquiazul que cerró el pasado ejercicio con 22.383 socios, “apenas 1.120 menos que la última temporada en el fútbol profesional, récord de un equipo en la Segunda B”, aunque lamenta que esos ingresos, dadas las circunstancias, apenas superasen “el millón de euros”.

Ese fue uno de los salvavidas económicos de la afición. El otro llegó con la renuncia a las indemnizaciones propuestas a los socios que se quedaron sin poder presenciar partidos en directo en Riazor a partir del mes de marzo de 2020 y hasta el final de liga. El Dépor admite que “les ofreció la devolución de un 27% del importe de su abono u otras opciones que no conllevaban el reintegro de los fondos, logrando que la sociedad únicamente tuviese que desembolsar 145.000 euros respecto a los más de un millón trescientos mil euros a los que los socios tenían derecho”. De esta manera, le perdonaron a su club más un millón de euros en este concepto, algo que reconoció el propio Antonio Couceiro en las últimas fechas.

El traspaso de Mujaid no fue incluido en el ejercicio 2020-21. | // RCD Carlos Miranda

También suben en el presupuesto para 2021-22 los ingresos por televisión y por competiciones y se mantiene prácticamente en los mismos términos en lo referente a publicidad. Queda por definir qué incluyen en el apartado de otros ingresos, que pasa de 2,1 millones del ejercicio pasado al millón de este. En ese sentido, la empresa auditora KMPG explica que a 30 de junio de 2021 no fue recogido en el cierre del balance el traspaso de Mujaid al Genk y resta por saber cuál será su encaje en el actual ejercicio. En su día, según fuentes del club coruñés, la cantidad a percibir por su salida fue cifrada en 1,7 millones, un montante que podía ir subiendo en función de diferentes variables a cumplir.

Estado de la sociedad

KMPG constata que los efectos de la pandemia y salir de la LFP, a pesar de cobrar 1,2 millones de seguro de descenso, llevaron al club a las pérdidas de 11,4, con lo que “la sociedad tuvo que recurrir al endeudamiento financiero para cubrir el déficit de tesorería originado por las pérdidas operativas”, justificando así el crédito participativo de Abanca de 12 millones que se aprobará en la junta de diciembre, ya que la entidad financiera posee el “76,659%” del capital.

La auditoría destaca que desde 2013 el patrimonio negativo de la sociedad ha pasado de 117 millones a tan solo 50. Una de las grandes bajadas llegó tras el desembarco de Abanca en 2020, ya que el hecho de haber convertido en acciones 35 millones de deuda en la última ampliación de capital permitió que pasase ese patrimonio neto de 73,4 millones a 50,1.

El Deportivo sigue debiendo a día de hoy unos 57 millones, a pesar de los repetidos balones de oxígeno que le ha facilitado Abanca en dos años. Sus obligaciones a largo plazo son de 51,5, de los que 30,7 es con bancos y entidades crediticias; 5,9 con administraciones y 14,1 referente a créditos concursales. En este sentido, sus compromisos a corto plazo son de 5,5 millones, de los que 3,2 es a entidades crediticias y 1,7 es referente al proceso concursal. El Dépor está hoy al corriente de pago con la Seguridad Social y con Hacienda, con la que aún tiene obligaciones futuras de 6,5 millones en concepto de deuda con privilegio; 12,6 de deuda ordinaria y 2,7 de deuda subordinada.

Abanca le sostiene

Sus números le colocan ejercicio a ejercicio en causa de disolución, una muerte institucional que evita al estar cumpliendo en su proceso concursal y al contar con el respaldo de un máximo accionista. El impacto de la pandemia y el descenso fue de “tal magnitud que, a pesar de que se haya iniciado una reestructuración de la sociedad, ha tenido que recurrirse a endeudamiento bancario para atender las desviaciones de liquidez del ejercicio y deberá contarse nuevamente con el apoyo del actual accionista mayoritario de la sociedad”, apunta la auditoría. En ese sentido, lo único que puede evitar este sufragamiento anual es el ascenso. “La única incertidumbre representativa es la permanencia en ligas que garanticen unos ingresos suficientes para hacer frente al servicio de la deuda contraída por la sociedad”, concluye.