Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Inés Altamira Defensa del Deportivo Abanca

“Disfruto mucho viendo al equipo, de los primeros días a ahora no hay color”

“Ahora hacemos cosas de manera automática que no hacíamos hace dos meses”

Inés Altamira, defensa del Deportivo, en la ciudad deportiva de Abegondo. // CARLOS PARDELLAS

Inés Altamira, defensa del Deportivo, en la ciudad deportiva de Abegondo. // CARLOS PARDELLAS / Marcos otero

Marcos Otero

Marcos Otero

A Coruña

Inés Altamira (Ibiza, 1994) fue una de las muchas jugadoras que recalaron esta temporada en el Deportivo Abanca dentro de la profunda reconstrucción que experimentó la plantilla en busca del ascenso. Central de amplia trayectoria en la elite, con más de 200 partidos en la máxima categoría, aporta su experiencia a un proyecto joven que pelea por regresar a Primera División. Antes de recibir mañana a Osasuna (12.00 horas) en Abegondo, la defensa reflexiona sobre su rendimiento, la trayectoria del equipo y la evolución del fútbol femenino.

¿Les ha cortado el ritmo el aplazamiento contra el Zaragoza después de dos victorias consecutivas?

Es que a mí al final el sistema de la liga tampoco me acaba de convencer mucho en el sentido de que paramos prácticamente cada mes. Cuesta un poco coger ritmo o una dinámica, pero es así y te tienes que acostumbrar.

Reciben ahora a Osasuna, sobre el papel otro de los aspirantes a la zona alta...

A nivel de clasificación puede parecer que sea más importante, pero siempre he dicho que los partidos que más nos van a costar son contra rivales, entre comillas, de menos nombre o que no van tan bien. Ahí es donde puede costar estar más activadas o alerta. Cuando vas a jugar contra Osasuna, Levante Las Planas... los equipos que están arriba, me da igual los que sean, indirectamente estás mucho más atenta porque sabes que viene un rival que te va a exigir al máximo.

¿Quizá también por su propuesta cueste más ante equipos que prefieren exponerse menos, como el Parquesol hace dos semanas?

No hay que olvidar que ganar cada semana es muy complicado. No quiere decir que porque venga el Parquesol, que igual en la clasificación no está arriba, sea un partido que tengamos que ganar con facilidades. Lo positivo es que una semana más el equipo volvió a ganar y a dejar la portería a cero.

¿Cómo se gestiona saber que deben ganar prácticamente cada semana para alcanzar el objetivo? ¿Demasiada presión?

En una liga en la que solo vale quedar primero, que es muy complicado, sabes que dependes de ganar prácticamente todos los fines de semana o de que se escapen los menos puntos posibles. La forma de encararlo es centrarnos en cada partido. ¿Presión? No sabría qué decir, pero todas las jugadoras tenemos ese objetivo clarísimo y sabemos que para conseguirlo tenemos que pasar por eso.

¿Ese reto iba implícito cuando decidieron enrolarse en el proyecto de esta temporada?

Cada una hemos venido con nuestras propias circunstancias, quizás unas buscando como una segunda oportunidad, protagonismo o el simple hecho de volver a disfrutar de jugar al fútbol. Creo que esa mezcla que se ha hecho de jugadoras jóvenes, otras de más experiencia y jugadoras que ya estaban ha funcionado a la perfección. Eso es complicado, tiene bastante mérito y dice mucho de las personas que componemos la plantilla y del cuerpo técnico.

Menciona las segundas oportunidades, ¿en su caso decidirse por el Deportivo Abanca también consistía en eso?

Yo he podido disfrutar de jugar muchos años en Primera y me gustaría volver a hacerlo y que fuera aquí, pero sí que es verdad que vengo porque me encuentro en un momento profesional y personal en el que necesito un cambio. Venía de muchos años en los que no terminaba de disfrutar de jugar ni entrenar y aquí vengo a que se dé eso, a disfrutar de un proyecto totalmente nuevo. No sé si es una segunda oportunidad, quizá simplemente el hecho de poder volver a disfrutar y conseguir algo bonito.

Llega con unas expectativas de cambio y unos días antes se encuentra con que quienes la han fichado [Pablo Pereiro y Manu Sánchez] salen del club...

Está claro que cuando queda un día para llegar aquí y de repente se empieza a derrumbar todo un poco alrededor aparece esa incertidumbre. No puedes evitar pensar que vas a dar un cambio y te va a salir mal. Aparecen esos fantasmas que has podido tener hasta el momento, pero enseguida el club se pone en contacto con nosotras y nos explica cuál es la situación. A partir de ese momento se da todo rodado. Hoy te puedo decir que se están cumpliendo todas mis expectativas y que estoy muy feliz.

¿Por qué necesitaba ese cambio?

Estuve mucho tiempo en Barcelona y cuando doy el paso de marcharme, que es el que me cuesta más porque llevo ocho años y siento que he hecho mi vida allí, tengo un poco de dudas sobre si el fútbol realmente me gusta tanto como para dejar todo de lado. Tengo un momento de crisis, por así decirlo, pero en el momento que doy el paso me siento mucho mejor. Me empiezo a encontrar muy bien conmigo misma, pero hay un tema futbolístico que no termina de arrancar porque vuelve a ser una temporada que no es buena. Una vez que he dado el paso de salir de Barcelona, ya no me da tanto respeto volver a marcharme. Ahí no tengo duda de volver a intentarlo y de que sea un buen año.

Comenta que le costó dejar Barcelona, pero ya antes había tenido el paso de marcharse de Ibiza, de su casa, para jugar al fútbol...

Sí, lo que pasa que de Ibiza me marcho con 18 años y mi etapa en Barcelona es de los 18 hasta los 26. Realmente había salido de casa una vez y a esa edad es cuando empiezas a vivir y a ser consciente de lo que te está pasando. Mi vida la tenía allí y salir de Barcelona en su momento me dio pánico. Es que era cambiar de vida.

¿Cuánto influye en un proceso de cambio así encontrarse un buen entorno, una ayuda en la adaptación?

Influye absolutamente en todo. Influye cualquier detalle y con el paso del tiempo me he dado cuenta que los detalles son importantísimos. Parecerá una tontería, pero el primer día que firmé aquí todo lo que me hacen llegar es positivo. Hay mucha cercanía. Hubo una persona para ayudarnos a buscar piso, hay transporte para las que no pueden venir en coche...Tengo la sensación de que he venido aquí a jugar y es como si llevara cuatro años. Todo eso suma para que cuando estamos aquí dentro [en la ciudad deportiva de Abegondo] las cosas vayan bien. Es híper necesario y se hace en pocos sitios.

Buscaba el giro futbolístico y esta temporada está jugando prácticamente todo, ¿también ha encontrado ese cambio en la propuesta de Miguel Llorente?

Siempre digo que la idea de Miguel es un poco distinta a lo que todas hemos vivido en el fútbol. Para mí es totalmente nueva y creo que para muchas de mis compañeras también, pero nos hemos adaptado bien a esa idea. A mí me gusta, porque es algo que no había hecho nunca, que me hace aprender cosas nuevas, que me hace pensar continuamente en el juego y en qué tengo que hacer en diferentes situaciones. Es algo como que me mantiene viva.

¿Tan novedosa ha sido esa propuesta de juego para usted?

Puede haber propuestas parecidas, pero como yo nunca había tenido un entrenador así sigo aprendiendo constantemente cosas. A mí me viene bien, porque me mantiene concentrada y veo que estoy creciendo en otras facetas. Me coge en un momento también en que lo estoy disfrutando mucho. Disfruto mucho del proceso y de ver al equipo. De verlo entrenar los primeros días a hacerlo ahora, lo comento con las compañeras, es que no hay color.

¿En qué sentido?

En lo que hemos mejorado. Como es una idea tan distinta a la que hemos tenido todas las jugadoras, es como si partiéramos de cero. A base de repetir y de practicar lo interiorizamos. Ahora hacemos cosas de manera automática que no estábamos haciendo hace dos meses. Seguramente dentro de dos meses las haremos mejores.

Imagino que hay optimismo en el equipo, ¿hasta qué punto?

Hay optimismo porque el equipo ve el nivel que hay y se encuentra bien cuando entrena y cuando compite. Hay optimismo, pero no hay euforia porque tenemos todas muy claro lo que va a conllevar estar arriba.

¿Se imaginaba cuando salió de Ibiza que iba a tener este recorrido en el fútbol?

Nunca me lo imaginé de pequeña. Nunca pensé que pudiera salir en la televisión, por ejemplo. En ese aspecto nunca lo he pensado mucho, me he dejado llevar y ahora miro hacia atrás y digo: “Madre mía”. Llevo diez años jugando y es una barbaridad, pero no he sido muy consciente. Lo soy de los cambios que ha habido en el fútbol femenino, porque si comparo lo que teníamos antes a lo de ahora obviamente no hay color. Alexia [Putellas, reciente Balón de Oro], por ejemplo, fue compañera mía. Lo piensas ahora y miras dónde estábamos, dónde estamos ahora y dónde podemos estar dentro de unos años.

¿Falta mucho por recorrer?

Obviamente. Es un proceso lento, pero lo importante es que continúe y no se estanque. Los pasos son pequeños, pero si se engloba todo el cambio desde hace diez años es increíble. Esperemos que poco a poco vaya evolucionando como lo ha hecho hasta ahora.

¿El caso de los comentarios machistas del entrenador del Rayo Vallecano destapa todavía las carencias existentes?

Lo único que me sabe mal de la situación del fútbol femenino en España es que las jugadoras cada vez estamos dando más pasos hacia adelante para ser profesionales y muchas veces en lo que no depende de nosotras estamos yendo en cierto sentido hacia atrás. Ejemplo: Alexia Balón de Oro, pero tenemos una liga en la que no se retransmiten los partidos. Es difícil avanzar así, como que haya una persona que hace ese tipo de comentarios y esté dirigiendo un club. Es inadmisible. Por muchos perdones que pueda dar, el mayor perdón sería que se apartara de poder dirigir a un equipo.

Tracking Pixel Contents