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La Opinión de A Coruña

El Dépor sobrevive a sus fantasmas

El equipo amaga ante el Tudelano con revivir el fiasco contra el Extremadura de 2020

Los jugadores saludan a la afición al finalizar el partido. | // CARLOS PARDELLAS

El Deportivo estuvo ayer a punto de repetir ante el Tudelano uno de los capítulos más tristes de su historia reciente. Durante muchos minutos sobre Riazor sobrevoló el fantasma de aquel partido contra el Extremadura en 2020 que acabaría condenando al club al descenso a Segunda División B. Luego mediaría el caso Fuenlabrada, pero aquella derrota frente al conjunto que dirigía el coruñés Manuel Mosquera empeñó buena parte de las opciones de permanencia blanquiazules. El escenario fue el mismo; el rival, ya descendido también, parecido; y la actuación del equipo deportivista igual de sonrojante.

La primera parte fue un carrusel de errores y una muestra constante de desesperación por parte de los jugadores de Borja Jiménez, incapaces ante el atrevimiento que demostró el Tudelano en cada una de las acciones. Salió a tumba abierta el conjunto navarro, sin nada más en juego que amargar la tarde a los deportivistas y la posible segunda plaza en la clasificación.

Arriesgaron con una presión adelantada que se le atragantó por completo a los blanquiazules y replegaban sobre su área en cuanto los de Borja conseguían salir con cierta soltura. Nunca se le han dado bien esos planteamientos al Deportivo esta temporada, pero la propuesta del Tudelano presentaba numerosas grietas, por algo ya se presentaban en Riazor descendidos.

Los navarros dejaban muchos espacios que el equipo de Borja Jiménez no fue capaz de aprovechar. Así, llegó el primer golpe después de un remate de Caballero desde fuera del área que contrarrestó Granero. En la siguiente jugada, el Tudelano volvió a adelantarse y ahí empezó a intuirse la desesperación deportivista.

Los jugadores blanquiazules no fueron capaces de ganar casi ningún duelo en una primera parte en la que carecieron de los recursos que le permitieron crecer en las jornadas recientes y mirar con optimismo al play off que se disputará en Riazor. El Dépor entró al trapo del Tudelano y se lanzó a correr cuando quizá debía mostrar la calma que le permitiera encontrar con menos precipitación las grietas de los navarros, pero aún así volvió a empatar con un tanto en apariencia con la mano de Mario Soriano cuando asomaba el descanso.

Protestaron los jugadores del Tudelano con todas sus fuerzas, pero una vez más se adelantarían ante la desesperación de los deportivistas. Marcharse a los vestuarios pudo ser casi lo mejor para los jugadores de Borja Jiménez, porque de seguir jugando podrían haberse quedado en un bucle infinito de golpes del que probablemente hubieran salido escaldados como en aquel partido nefasto frente al Extremadura.

El descanso frenó el ímpetu y la precipitación del equipo blanquiazul, del que ya solo sobrevive Álex Bergantiños de aquella triste derrota ante el club de Almendralejo recién desaparecido. Algo debió decirles a sus compañeros en el descanso porque en la segunda parte la imagen fue otra.

El equipo estuvo más ordenado, también porque el Tudelano ya no tenía las fuerzas para presionar y regresar con rapidez, y empató con tiempo suficiente como para buscar la remontada final.

Quiles se marchó sin marcar y sin igualar el récord de siete partidos consecutivos anotando de Lucas Pérez y Bebeto, pero dejó una soberbia segunda mitad partiendo desde la derecha y abriendo caminos a sus compañeros.

Uno de ellos lo aprovechó Miku para volver a ver puerta después de una sequía de varios meses. Riazor volvió a disfrutar de Yeremay y las acciones de estrategia dieron resultado en una tarde en la que pasó de todo y al final el Deportivo espantó sus fantasmas.

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