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La Opinión de A Coruña

Mario Domínguez Jugador del Fabril y capitán del Deportivo juvenil campeón de España

“Peleé contra mí mismo, es duro alzar la copa y en dos meses verte fuera”

“En mi segundo año aquí dije que me volvía a casa, menos mal que no hice tonterías”

Mario Domínguez posa esta semana en la grada de la Ciudad Deportiva de Abegondo. | // CASTELEIRO/ROLLER AGENCIA

Hace un año Mario Domínguez (Cabezuela del Valle, Cáceres, 2002) levantaba como capitán la Copa de Campeones que consagraba al Dépor como mejor equipo juvenil de España. Hoy finaliza siendo protagonista con el Fabril su primer año senior tras pasar por momentos “bastante duros”.

¿Asumieron el golpe de no pelear por ascender a Segunda RFEF?

Acabamos con una racha muy buena, pero fue amargo ese partido ante el Ourense CF. Teníamos que marcar un gol porque el empate no nos valía, sí la prórroga. Fue raro. Si hubiéramos marcado un gol, ese anulado a Jairo... Encima ellos se meten atrás y son un equipo que es complicado crearle ocasiones.

Hace un año fue una de las imágenes y de los nombres de ese título juvenil con el gol al Barça y levantando la Copa. ¿Cómo fue su primer año en edad senior?

Acabé jugando mucho y estoy contento, pero al principio fue muy duro. Me notaba fuera del equipo, incluso me quedé algunas veces fuera de la convocatoria (con el Fabril). Este año me llevo de aprendizaje que tienes que trabajar todos los días para sacar lo mejor de ti y esperar tu oportunidad. Los últimos siete, ocho o diez partidos jugué y el equipo ganó y acabé cuarto goleador del equipo con tres goles. Con lo poco que he jugado...

¿Cómo llevó pasar de ese momento de gloria a desaparecer?

Hubo un punto en el que peleé contra mí mismo. Es que, por suerte, no me había pasado ningún año. Ni en el Dépor ni antes, cuando jugaba en casa. Y es duro, tienes que luchar contra ti mismo para sacar lo positivo de las cosas porque si trabajas, la oportunidad te va a llegar seguro.

¿Sufre mucho la cabeza?

Lo había hablado con mi familia. Me decían que el fútbol da muchas vueltas, que un mes puedes estar arriba y dos meses después... De ganar el campeonato de España siendo capitán en un equipo que nos lo llevamos siendo la sorpresa y pasar al Fabril y verte fuera, estar fuera muchas jornadas, sin jugar, sin convocar. Es duro. Es fútbol, es lo que hay. Pero no solo me pasó a mí.

¿Le refuerza, al menos, el final?

Desde luego, me hacía falta recuperar esas sensaciones. Es una recompensa y aquí sigo.

Ha pasado un año. ¿Cómo recuerda lo que pasó en Marbella?

Fue una locura, algo increíble. No nos hacía falta ni hablar entre nosotros. Nos mirábamos y nos reíamos. Ahora lo recordamos con orgullo y sabemos que es muy difícil que se vuelva a repetir. Teníamos un ambiente increíble y, por suerte, nos seguimos llevando bien. Hablamos por el grupo de whatsapp del año pasado. En el Fabril luchamos por ascender, no por el campeonato. Y lo veo más difícil, pero no en sí, lo digo por los rivales de enfrente, porque tienes a tíos de 35 años delante que te van a comer. En la liga de juveniles hay ciertos equipos con los que lo pasas bien y aquí poco ganas fácil.

¿Cuántos años lleva en A Coruña y en el Deportivo?

Seis ya. El acento no se me pega (se ríe), pero no me puedo quejar porque me han tratado muy bien y me encuentro muy a gusto aquí.

Pero los primeros momentos tuvieron que ser muy duros...

Los primeros dos años son jodidos, muy jodidos. Con idas y venidas, no los hago continuos. Yo muchas veces dije que me iba para casa, que no aguantaba. Menos mal que mis padres y mi familia me decían que no se me ocurriese, que me quedase aquí, que aguantase y que luego se lo iba a agradecer. Menos mal que no hice ninguna tontería.

La gente solo se queda con el éxito, pero hay renuncias detrás, ¿no?

Claro, muchas. El año pasado, en cuanto ganamos la Copa, me puse a llorar con una rabia que tenía dentro, con todo contenido. Mi padre no pudo estar en Marbella por trabajo y cuando hablé con él, nos pusimos a llorar los dos por todo lo que había pasado durante años fuera de mi casa y viviendo solo. Aunque ya no sea tan pequeño, sigo viviendo solo. Con 15, 17 o 18 es muy jodido. Por mucho que tuviese a mis padres siempre los tenía por teléfono, no es lo mismo que en persona. Poco a poco ya hice amigos, me eché novia; se nota.

¿Tiene contrato con el Dépor más allá de junio? ¿Piensa seguir?

Un año más. Tengo mucha ilusión por ser protagonista en el Fabril, quiero serlo. Vamos a luchar por eso y por ascender, obviamente. Si nos centramos bien durante la temporada y somos regulares, podemos subir. No soy de A Coruña, pero como si lo fuese. Ya hasta traigo a mis amigos de vacaciones. Estoy muy bien, siempre me trataron de maravilla.

No duda. ¿Por qué?

No, porque estoy a gusto aquí, a pesar de haber pasado un año jodido. Tengo contrato, tengo ilusión.

“Peke es especial, le he visto hacer barbaridades en un campo de fútbol”

Si tuviera que elegir entre sus compañeros a uno por calidad. ¿Con cuál se quedaría?

No te puedo decir uno (se ríe y resopla). La mayoría... Los tres que están arriba me parecen increíbles, también Jairo, Barcia, aunque es imposible quedarse con uno. Lo único que te podría decir es que a Peke, con el que llevo cinco años, le he visto a hacer cosas que no se las he visto a hacer a ningún jugador, barbaridades, cosas que yo tendría que pensarlas bien, bien y a él le salen naturales. De los que he jugado es el que más calidad tiene.

Es especial para todo...

Es especial, sí, es muy buen chaval, ha vivido mucho. Hay talento y nivel y no pueden subir todos.

¿Cómo lo lleva?

Entiendo la situación del Dépor. Tiene la obligación de subir y, por una parte, es difícil decir “subo a seis o siete o a ocho chavales”. Por lo menos, este año ya se ha dado un paso con Noel, Trilli y Peke. Espero y sé que no será el único, se darán más. Con el Fabril joven, por esa parte, ya se apuesta.

Ya cató Riazor con la Youth League. ¿Quiere más?

Es una experiencia que me llevaré toda la vida, pero no pude jugar ante el Dinamo y me quedé jodido, podría haber ayudado al equipo. Quiero vivir esa mismas sensaciones ante 20.000 personas, pero con el primer equipo.

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