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La Opinión de A Coruña

Entrenador del Albacete y extécnico del Dépor | El sábado regresa a Riazor

Rubén de la Barrera: “Es una situación que no se la deseo a nadie, pero que me toca vivir”

“Mi sentimiento ni lo escondo ni lo esconderé nunca, pero me debo al Albacete”

Rubén de la Barrera, técnico del Albacete LOF / GARAN

Rubén de la Barrera (A Coruña, 1985) regresará el sábado a Riazor al frente del Albacete para afrontar un partido que nunca le hubiese gustado tener que encarar. Sí por haberse ganado el derecho a luchar por el ascenso en la final del play off, pero no por tener enfrente al Deportivo, el equipo de su corazón, al que desde niño animó en la grada, al que dirigía hasta hace poco más de un año y al que está seguro de que, algún día, retornará: “Estoy convencido de que el fútbol nos volverá a juntar”.

¿Le costó más dormir tras ganar al Rayo Majadahonda y saber que el rival en la final iba a ser el Dépor?

El día anterior al partido suelo dormir francamente bien porque durante la semana invertimos muchísimo tiempo en el análisis propio y del próximo rival, etcétera. Una vez ya anticipas muchos escenarios, esa tranquilidad te relaja, hablo por mí. Y es verdad que tras los partidos, ahí es cuando cuesta un poquito más conciliar el sueño. El sábado la sensación que tuve fue un poquito la misma, es decir, el desgaste propio de una semifinal, saber que es todo a cara o cruz, el trabajo de toda una temporada. Y es verdad que el hecho de saber que el próximo es el Deportivo, y es el último partido, y ya no hay absolutamente nada más después del sábado, pues es otro componente que altera todavía más ese sueño, pero sabiendo que esto es fútbol y que desde el principio de temporada la probabilidad de que eso sucediera, no sé porcentuarla, pero estaba ahí.

¿Fue viendo en el bus el Dépor-Linares camino de Albacete tras ganar en Vigo al Rayo Majadahonda?

No. Lo teníamos de fondo, es verdad, pero tampoco reparamos mucho porque no lo quería mirar, sino que lo quería analizar, y no era el mejor lugar, dentro del autobús y con todos los efectos de esa clasificación y el hecho de que el equipo, lógicamente, estaba contento y feliz por llegar a ese último partido. A lo largo de esta semana nos pondremos manos a la obra, veremos y analizaremos.

¿Su deseo era que no se clasificara el Dépor para quitárselo de encima en el duelo definitivo por subir?

No, realmente mi deseo era desconectar. Lo tenía de fondo pero no lo estaba mirando, lo digo tal que así. Si me preguntan qué desearía que ocurriera, lógicamente digo que, como deportivista, que pasara el Dépor, no te engaño. ¿Cómo lo afronto? Sabiendo que se va a dar eso, un último partido en donde es el Dépor o es el Albacete. Mi sentimiento ni lo escondo ni lo esconderé nunca, pero me debo a mi profesión, a mi club y, lógicamente, haremos todo lo posible para poder competir de la mejor manera y poder ganar.

Cuando se configuraron los grupos, con Dépor y Albacete separados, ¿su deseo era evitar este cruce?

Eso es así. Mi deseo era que tanto Dépor como Albacete ascendieran a Segunda A y eso pasaba por no verse las caras, eso es tal que así. Ahí sí tengo que decir un sí rotundo.

¿El del sábado será el partido más extraño de su carrera?

No sé cómo definirlo. Faltan unos días para que llegue. Lógicamente, todo esos ambientazos que he experimentado en Riazor fueron como aficionado, y después como entrenador es cierto que coincide esa época, esa pandemia, aunque tengo muy buen recuerdo de ese último partido en Riazor contra el Langreo. El sábado habrá muchísima gente, un ambientazo de Champions y eso nos va a obligar a multiplicar por muy mucho nuestro mejor rendimiento.

¿Qué se siente al poder ser el verdugo del Dépor, su club de siempre?

Es una situación que no se la deseo a nadie, pero que me toca vivir y, lógicamente, la afronto desde la mayor profesionalidad posible y defendiendo los intereses de mi club, el Albacete. Me debo a mi club y lo que tengo que hacer y con lo que me tengo que responsabilizar es con preparar de la mejor manera el partido y convencer a mis jugadores de que tenemos que hacer las cosas muy bien si queremos lograr el objetivo.

Pase lo que pase, será un desenlace doloroso para usted, pero también tendrá algo que celebrar...

Yo no engaño. Yo lo que quiero es que ascienda mi equipo, el Albacete, esa es la realidad. Somos profesionales, son muchos meses de trabajo, muchas emociones, venimos de un campeonato durísimo, el grupo 2 fue durísimo, y qué mejor desenlace que lograr el ascenso para refrendar todo ese mérito contraído durante la temporada. A partir de ahí, me encantaría que no fuese contra el Deportivo, pero la vida te dice que tiene que ser contra el Deportivo ese último partido y vamos a afrontarlo. Entonces, no estoy pensando en qué puedo llegar a sentir o qué puedo dejar de sentir si pasa una cosa o si pasa otra. Me debo al Albacete y voy a preparar ese partido a tope.

Tras ganar al Linares, Borja Jiménez bromeó sobre la final y dijo que usted “no querrá ascender porque, si no, no podrá volver a su ciudad”. ¿Va a tener la sensación de estar luchando contra su gente?

Yo creo que lo que diga ahora para nada se va a parecer a lo que voy a sentir el sábado.

Pero, en cualquier caso, va a poder volver a A Coruña, seguro.

Sí, sí, sí. Es más, estoy convencido de que el fútbol nos volverá a juntar, a mí y al Deportivo, lo tengo claro. No sé cuándo va a ser, dónde va a ser, pero lo tengo claro, y eso, lógicamente, no atiende al resultado que se dé el sábado.

¿Cómo se imagina que lo recibirá la afición coruñesa?

No lo sé. Eso habría que preguntárselo a todas y cada una de las personas que acudan a Riazor. Nosotros hemos estado allí un tiempo, menos del que esperábamos, evidentemente, y nos hemos dejado la vida por intentar hacerlo de la mejor manera en un momento complicado, con un sistema de competición muy peculiar. Realmente las sensaciones tanto mías como del club en este caso fueron excelentes. Por tanto, me espero eso, por parte de la gente del club, muchísimo calor, porque guardo o guardamos muchísimo buen recuerdo, y esto es recíproco. Y por otro lado, en cuanto a la gente, yo estoy feliz de venir a mi casa, de pasar en mi casa esa previa y ese partido. A partir de ahí, veremos. No puedo imaginarme ningún tipo de emoción vinculado al resultado final porque, hasta que no estás ahí, no lo experimentas. Lo que sí digo es que voy a volcar todo mi tiempo y mi voluntad para preparar el partido lo mejor posible.

¿Cómo cree que procesó la gente de A Coruña su polémica salida?

Bueno, pues no lo sé. La verdad es que a mí todo lo que me llega de A Coruña es bueno. Yo creo que la salida ha sido francamente buena dentro de un contexto en donde las cosas estaban claras. Ese momento es pasado y estoy convencido de que la pelota nos volverá a juntar en algún momento de nuestra vida.

El sábado le ganaron al Rayo Majadahonda en un Balaídos prácticamente vacío, nada que ver con lo que les espera el sábado en Riazor.

Será totalmente diferente, un Riazor volcado y entregado a su equipo. Tendremos que hacerlo muy pero que muy bien, gestionar de la mejor manera cada minipartido que se esté produciendo, intentar acercarnos o superar nuestra mejor versión hasta la fecha, porque si no es así, yo creo que no vamos a tener opciones. Un ambiente como el que vamos a tener allí te obliga a ello, porque a nivel emocional te hace sentir cosas que en algún momento, seguramente, ni estén ocurriendo, pero ese ambiente espolea, empuja, aprieta, y por ahí el canalizar todas esas emociones, el que no te tiemble el pie, el que no titubees en momentos claves del partido, va a ser determinante.

¿Al Dépor le da más ventaja el hecho de jugar en Riazor o que el empate le valga?

Es una conjugación de ambas cosas, pero al final no nos podemos olvidar de que es un partido de fútbol, es un partido que tenemos que ganarlo y es un partido que para ganarlo lo tenemos que jugar y competir bien. A partir de ahí, tener en cuenta todos aquellos factores que van a intervenir en el resultado, pero sobre todo mentalmente mostrarnos sólidos, fuertes y estables. Ya hemos tenido la oportunidad de jugar en campos llenos, pero el ambiente que vamos a vivir el sábado en Riazor no se parece ni un poco a cualquiera de los que hemos tenido. Es un reto que nos pone la vida, que nos pone el fútbol, y lo intentaremos aprovechar para crecer, para dar un pasito al frente y para imponernos como equipo. Si por algo destacamos es, precisamente, por el funcionamiento colectivo, por nuestra adaptabilidad a todo lo que vaya ocurriendo, y ojalá a nivel individual seamos eficaces y nos mantengamos estables y firmes en el rendimiento.

¿Marcar primero cobra más importancia en un duelo como el del sábado en Riazor?

Sí, pero hay una primera parte, hay una segunda parte, hay una prórroga. Es decir, tampoco es cuestión de volverse locos. Al final, lógicamente, el hecho de que tú te adelantes te va a reportar una tranquilidad mayor y te va a permitir, seguramente, ir creciendo a lo largo del partido, pero lo que también digo es que un gol en contra no nos puede descomponer, ni pretender de manera desequilibrada intentar ganar algo antes de empatarlo. Nosotros tenemos que hacer un partido completo y muy serio. Tenemos que mostrarnos como nos mostramos a nivel colectivo de manera regular y, a su vez, esperando a que nuestros jugadores a nivel individual se crezcan con el escenario.

¿El favorito es el Dépor?

Es un partido, es una final. Es cierto que ellos van a tener el apoyo de todo el deportivismo, pero en una final pueden pasar muchísimas cosas. Hay muchos precedentes que te invitan a pensar en por qué no puedes ser tú el siguiente, sabiendo que va a ser complicado, pero nosotros tenemos una ilusión bárbara por llegar allí, por hacer el mejor partido posible y lograr el ascenso.

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