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La Opinión de A Coruña

El Dépor, en busca de la senda del ascenso

El Deportivo tratará mañana de escalar de nuevo una categoría tras la decepción de Mallorca - Juan Domínguez y Diego Seoane, partícipes de los ascensos de 2012 y 2014, analizan la cita

Álex Bergantiños, Juan Domínguez, Rochela y Diego Seoane celebran el ascenso de 2012. | // FRAN MARTÍNEZ

El Deportivo buscará mañana en Riazor (18.00 horas) un ascenso tan deseado como necesario para el futuro del club, condenado las dos últimas temporadas al tercer escalón del fútbol español. Lo necesita tanto como en 2012, 2014 o 2019, las últimas ocasiones en las que se enfrentó a una situación como la que encarará contra el Albacete en un partido a cara o cruz. El deportivismo escudriña estos días los precedentes más cercanos, debatiéndose entre la tremenda decepción que supuso la derrota en Son Moix hace tres años y los ascensos consecutivos de la mano de José Luis Oltra y Fernando Vázquez.

Aficionados deportivistas ante el Linares. | // VÍCTOR ECHAVE

Aunque no se trataba de un play off y quedaba una bala en la recámara, el escenario será el mismo y el ambiente no se diferenciará demasiado de aquellos partidos de 2012 y 2014. En ambos estuvieron dos canteranos deportivistas que por entonces iniciaban sus carreras. Juan Domínguez y Diego Seoane participaron de esos dos últimos ascensos, que diferencian de manera clara. Uno, el primero, marcado por la exhuberancia de una plantilla diseñada para regresar de inmediato a Primera División y el otro por las dificultades que atravesaba el club por entonces.

“Los dos fueron muy especiales, el primero porque además conseguimos el título de campeones y el récord de puntos, y el segundo porque lo viví con mucha intensidad”, recuerda Juan Domínguez, que acaba de finalizar su etapa en el PAS Giannina griego y busca nuevos horizontes en su carrera. El centrocampista de Pontedeume lograra hacerse un hueco en aquel equipo de campanillas que dirigió José Luis Oltra, pero tras el descenso de 2013 la situación era completamente diferente. La incertidumbre inundó aquel verano en el que estuvo en duda incluso la supervivencia del club. “La perspectiva era otra, porque las expectativas eran diferentes. No parecía que aquel fuese un equipo para ascender, sino todo lo contrario. Incluso se hablaba de que había que conseguir la permanencia. Hicimos un buen bloque, sobre todo gracias a Fernando Vázquez, que consiguió que el equipo fuera muy compacto y una familia dentro y fuera del campo. Esa unión que teníamos fue lo que nos dio el ascenso”, recuerda sobre aquel regreso a Primera de 2014. “En pretemporada éramos 12 profesionales y había incluso preocupación por mantener la categoría. En gran parte gracias a Fernando Vázquez se dieron las condiciones perfectas entre equipo y entrenador para conseguir el ascenso”, insiste Juan Domínguez.

Diego Seoane, que en la temporada 2011-12 había tenido poco protagonismo, encontró mayor participación y fue habitual que jugase por delante del lateral. Enrolado ahora en las filas del Pontevedra, con el que ha logrado recientemente el ascenso a Primera RFEF, coincide con su excompañero en destacar la figura de Fernando Vázquez como clave en aquel curso 2013-14.

“Los dos [ascensos] eran casi una obligación, porque sabíamos en el club en el que estábamos, pero en el primero había un equipo increíble y en el segundo fue un trabajo excepcional, partiendo de que el mayor acierto fue el entrenador. Éramos muchos jugadores de la casa y no había grandes nombres. Aunque los refuerzos de invierno fueron muy buenos, en un principio no pintaba para eso el equipo”, reflexiona el exjugador blanquiazul. “El segundo fue merecidísimo, el primero también, obviamente, porque conseguimos récord de puntos, pero es que hubo mucho trabajo detrás. Más que nunca fuimos un equipo y conseguimos el objetivo poco a poco”, subraya Diego Seoane.

La ilusión y el nerviosismo marcan estos días para el deportivismo, expectante ante otra cita trascendental. Será una más en medio de la convulsa etapa reciente del club, pero de todo ese ambiente deben aislarse también los futbolistas. “Por parte de los jugadores tratamos de concentrarnos y aislarnos de la euforia del entorno, porque al final la mejor manera de ganar un partido es estar metido en al cien por cien y cuidar todos los detalles. Si te dejas llevar por la euforia y entras medio despistado ante rivales que también son buenos puedes llevarte una sorpresa”, recomienda Juan Domínguez. “Yo creo que lo que están sintiendo es ilusión, para nada tensión. En una ciudad como A Coruña y con una afición como la del Deportivo lo único que puedes sentir es ilusión, vas con una mentalidad positiva al partido, sabiendo que vas a tener a miles de locos detrás de ti siempre apoyándote. Creo que todo es positivo y que no hay nada de presión”, añade Seoane.

Esos dos ascensos tendrán un reflejo en el campo mañana. Álex Bergantiños, único superviviente de aquellas plantillas de 2012 y 2014 tratará de guiar al equipo con su experiencia en un duelo de esas características. “Te da tranquilidad jugar con él, por su experiencia no se va a poner nervioso. Es clave y un seguro de vida”, destaca Seoane.

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