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La Opinión de A Coruña

Un Deportivo sin ataduras

El club blanquiazul mantiene este verano la filosofía que empleó durante el mercado de fichajes del año pasado y evita firmar contratos a los jugadores por encima de las dos temporadas de duración

Isi Gómez e Ibai durante un entrenamiento en Abegondo. | // CASTELEIRO / ROLLER AGENCIA

El Deportivo afrontó de nuevo este verano una reconstrucción obligada debido al ascenso frustrado contra el Albacete. La plantilla ha experimentado una profunda transformación siguiendo una filosofía parecida a la de la temporada anterior. El club no quiere atarse con contratos de larga duración que comprometan el futuro inmediato en el caso de que no sea posible alcanzar el objetivo de regresar al fútbol profesional y por eso la mayoría de las incorporaciones han firmado por un año, como máximo dos. A estas alturas del mes de agosto, cuando falta por redondear la plantilla con al menos tres refuerzos más, el único jugador con contrato más allá de 2024 es Diego Villares, renovado a finales del curso pasado hasta 2025 como apuesta del club.

De los once movimientos de la secretaría técnica durante este mercado, seis de ellos firmaron por un año y los cinco restantes por dos. El club no quiere ataduras ni verse con situaciones como la del verano pasado, cuando se encontró con contratos de larga duración heredados del anterior consejo de administración. Aquello complicó las salidas de algunos jugadores después de que tampoco se consiguiera el ascenso a Segunda División y el club tuvo que articular un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que no llegó a ejecutar de manera completa.

Edu Sousa, Isi Gómez, Ibai Gómez y Gorka Santamaría firmaron por un año, mientras que Antoñito amplió su vínculo con el Deportivo por una temporada. A ellos hay que sumar la cesión de Raúl García Carnero por parte del Valladolid. Retuerta, Olabe y Víctor Narro, por su parte, se comprometieron hasta 2024, la igual que Jaime Sánchez y Mario Soriano cuando decidieron prolongar sus contratos con el club.

La estrategia de la secretaría técnica le permite no comprometerse con vínculos de larga duración, pero al mismo tiempo le obliga casi todos los veranos a esforzarse en la confección de la plantilla. Algunos jugadores, sin embargo, como en el caso de Ibai Gómez o Gorka Santamaría, tendría asegurada su continuidad en caso de que a final de temporada se lograse el ansiado ascenso.

La fórmula del club no es muy diferente este año a la del pasado, cuando también se optó por contratos de como máximo dos cursos. Así continúan Mackay, Lapeña, Granero, Héctor Hernández y Quiles. A ellos hay que sumar a los canteranos Pablo Brea y Trilli, cuyos vínculos se extienden hasta 2024.

Por el momento el Deportivo también ha preferido reducir el número de jugadores cedidos, aunque todavía queda mercado por delante y llegarán refuerzos en posiciones importantes. El año pasado contó con Juergen, Calavera, Soriano y William de Camargo a préstamo, mientras que esta temporada por el momento solo está Raúl García Carnero en esas condiciones.

El club debe sin embargo redondear el equipo con al menos tres incorporaciones, según indicó Borja Jiménez la semana pasada. Un delantero y un mediapunta son las prioridades de la secretaría técnica, pero está por ver qué ocurre con los centrales. Granero parece que continuará, pero la presencia del canterano Dani Barcia en la primera plantilla ha quedado en entredicho. El joven defensa ha vuelto esta semana a entrenar con el Fabril a las órdenes de Óscar Gilsanz y eso podría provocar movimientos en una demarcación que se presentaba cerrada.

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