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Fútbol - Deportivo

El Dépor se blinda a falta de acierto

Los blanquiazules mejoran en defensa a la espera de afinar la puntería en ataque

Raúl Carnero y Mackay, rodeados de compañeros el sábado en Riazor. | // CARLOS PARDELLAS

El Deportivo comparecía el sábado contra el Sanse en Riazor apremiado por su derrota ante el Real Madrid Castilla la semana anterior y los preocupantes números que arrastraba en defensa desde el arranque del campeonato. En las primeras nueve jornadas había encajado ya la misma cifra de goles que la temporada pasada en 17 partidos. Demasiados para un aspirante al ascenso directo y con dificultades para dejar portería a cero. El conjunto blanquiazul se había acostumbrado además a jugar a remolque en el marcador, porque sus rivales se consiguieron adelantar en cinco partidos. Óscar Cano tenía demasiados frentes abiertos, pero consiguió salir con soltura de un compromiso exigente en el que destacó el rendimiento de sus jugadores en defensa, especialmente en el tramo final.

Jaime vuelve con nota. El entrenador deportivista tuvo que alinear una pareja de centrales inédita este curso. La baja por sanción de Lapeña, sumada a la ausencia por lesión e Granero, obligó a juntar a Pablo Hernández y Jaime, recién recuperado de un problema muscular que le mantuvo al margen varias semanas. El central andaluz, muy cuestionado desde el inicio de la competición, estaba sobre la lupa de Riazor y salió con nota de un partido en el que el equipo mejoró en defensa. Todavía encadena errores de bulto, como el de Pablo Martínez en la ocasión que tuvo que salvar Mackay. Esa fue la otra gran noticia del encuentro: que el portero coruñés volvió a ser determinante como acostumbra.

El runrún con Antoñito. Jaime salió muy bien parado del partido con buena parte de las miradas del estadio escudriñando su actuación, pero no pudo decir lo mismo Antoñito, con mucha participación, pero una vez impreciso con los centros al área. Llegó mucho por su banda el equipo y no le faltaron oportunidades de buscar a sus compañeros en el área, pero casi nunca estuvo preciso o no escogió la mejor opción. Los murmullos fueron creciendo en Riazor a medida que se sucedían los errores del lateral, que ya cuenta con la competencia de Trilli asomando. Al canterano, reservado por su tendencia a lesionarse después de ser operado este verano de un tobillo, se le espera más participación en las siguientes jornadas.

Otra vez portería a cero. Otra vez portería a cero. El Deportivo había encadenado dos jornadas seguidas recibiendo gol, contra el Linares y el Castilla, y desde el arranque de la competición se le había resistido dejar la portería imbatida. Solo dos veces más, frente a Mérida y Rayo Majadahonda, no había encajado, así que necesitaba blindarse de nuevo para tener opciones contra el Sanse. Emergió Mackay y también el oficio en el tramo final de una plantilla muy cuestionada por su contundencia.

Quiles, el desatascador. “Lo más importante es que ha vuelto Quiles, que se le caen los goles”, afirmó Óscar Cano nada más finalizar el partido contra el Sanse. El delantero marcó su segundo tanto del curso en una cabalgada desde campo propio que finalizó con un disparo ajustado al palo. Buena parte de los males blanquiazules en este inicio de curso se explican por su debilidad defensiva, pero también por la falta de puntería de sus delanteros. Quiles está por debajo de las expectativas, pero Svensson y Gorka Santamaría todavía no se han estrenado. A eso hay que sumar la sequía que arrastra Soriano, de nuevo gris contra el Sanse. El equipo volvió además a exponer su falta de acierto con oportunidades en el tramo final que le hubieran permitido pasar menos apuros al final.

Poco riesgo en un equipo precavido. Óscar Cano ha ido introduciendo sus ideas en estas primeras tres jornadas al mando del equipo, pero el Deportivo todavía arrastra sus debilidades. Sigue siendo un conjunto al que le cuesta arriesgar y por momentos abusa del juego horizontal. Aún no es capaz de atreverse en determinadas situaciones por miedo a verse demasiado penalizado y porque aún comete muchas imprecisiones. El técnico blanquiazul aseguró que el equipo se soltará en cuando encadene victorias y a partir de ahí se podrá ver otra versión.

Errores constantes. “Tengo una sensación como entrenador, con 22 años de oficio, que el equipo hace muchísimas cosas bien. Con un volumen de juego extraordinario, pisamos muchas veces esos espacios jodidos para equipos rivales”, reflexionó Cano para defender a sus jugadores después de un partido en el que hubo de nuevo muchas imprecisiones. Los errores en las entregas y los controles lastran todavía a un equipo que busca basar su juego en el mejor nivel individual de sus futbolistas.

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