Álex Bergantiños lleva más de una década en torno al primer equipo del Deportivo y ha tenido tiempos de vivir ascensos, descensos, glorias, penas y ahora que está más cerca del final que del principio de su carrera tiene un recuerdo para todo ese deportivismo que con el equipo en Primera Federación ha logrado alcanzar los 24.000 socios antes de que acabase 2022. Todos merecen un resarcimiento, pero en sus pensamientos hay hueco sobre todo para un sector en concreto. "Ojalá podamos disfrutar y dejar de vivir los finales de temporada traumáticos de los últimos años, ojalá que los más jóvenes puedan vivir una alegría de deportivismo con ese ascenso que tanto deseamos. El esfuerzo de la afición aquí (en Riazor) y en los desplazamientos tiene que tener recompensa y vivir un momento bonito y disfrutar. Lo que vivimos aquí es algo especial, diferente, que no se ve en ninguna parte y que une en los malos momentos. El máximo error que podríamos cometer es normalizar, no darle valor e importancia. Siempre digo que el único activo que tiene el Dépor es su afición y el deportivismo", razona el capitán.

Para el pivote blanquiazul es inevitable que el año que acaba este marcado por lo que pasó en la promoción ante el Albacete, pero prefiere centrarse en el presente y en lo que le puede ofrecer un 2023 en el que el equipo es candidato a todo, a pesar de las calamidades de los primeros meses del campeonato. Álex disecciona los méritos de Óscar Cano para que el Dépor tenga otra cara. "Sobre todo ha conseguido soltar al equipo", avisa antes de adentrarse en más detalles. "Ha incidido mucho en que tuviéramos conexiones nuevas, en que jugáramos un poco más libres en ciertas fases ofensivas y también en que no permitamos contraataques del rival. En eso hemos cortado un poco con relación a las primeras jornadas y se está viendo que concedemos menos, transitan menos y eso ocasiona que seamos de los equipos menos goleados de la división. Hemos mejorado eso y ahora, a intentar seguir creciendo. Tiene que ser el proceso natural del equipo: el de ir sumando pequeñas cosas", asienta.

Hay claros, también oscuros, puntos a mejorar, más allá de lo que digan los resultados. "Tenemos que subir un punto fuera de casa, aunque estamos sacando buenos resultados y buenas victorias importantes en los últimos partidos, que creo que es un proceso que es parte de la evolución del equipo: ganar sin merecerlo tanto en algunos partidos fuera hará que cojamos confianza para que después de esos resultados venga la mejoría en el juego", razona y se exige y exige a sus compañeros: "Creo que tenemos equipo y capacidad para tener fuera de casa mejoremos momentos con balón y para dominar más como hacemos en Riazor".

Una mejoría interna con la evolución del equipo, aunque también externa con los movimientos en el mercado de fichajes. No entra en análisis individuales, pero sí está abierto a evolucionar en ese aspecto, a explorar nuevas variantes. "Cualquier equipo busca mejorar y la secretaría técnica está trabajando al máximo, aunque el de invierno siempre es un mercado muy difícil. pero en eso están; buscando alternativas y a ver si es posible mejorar alguna posición", razona.

Todo este proceso para acabar con una alegría en verano se ha dado con un Álex menos protagonista que en los últimos años. Él es consciente y sabe cuál es su rol y cómo debe aportar. "Tenemos muchos jugadores en la posición y el equipo está mezclando bien. Las características de los que tenemos por dentro se están uniendo muy bien y ahora mismo estoy teniendo un papel de asegurar en las segundas partes, de intentar aportar en el día a día y en los entrenamientos mi experiencia o mi granito de arena para ayudar al entrenador y a mis compañeros. Hay que estar siempre preparado para cuando toque y luego intentar ser útil en el día a día, que es muy importante lo que hacemos aquí (en Abegondo) en los entrenamientos".