Cuatro años, siete meses y once días después, Lucas Pérez está donde siempre ha querido estar: en Riazor. Y, después de este particular éxodo, no regresa como en las anteriores ocasiones para luchar por sobrevivir en Primera División. Se enfunda de nuevo la blanquiazul para rescatar al Deportivo de las catacumbas del fútbol español en el peor momento de su  historia, para sacarlo de Primera Federación. Y lo hace, a sus 34 años, renunciando a jugar en la máxima categoría, a un sueldo de siete cifras, a una hipotética renovación en Cádiz y poniendo dinero de su bolsillo para que las cifras de una operación imposible en el fútbol no profesional acabasen cuadrando.

Tras dos cesiones y una compra, Lucas Pérez firmará su cuarto contrato con el Deportivo hasta junio de 2024, según acaba de hacer oficial la entidad coruñesa. Cobrará más o menos, según la categoría en la que milite el Dépor, según vaya escalando. El acuerdo entre él y quien está al mando en la plaza de Pontevedra estaba cerrado desde hace tiempo. Ya este verano, cuando quiso venir y el club coruñés le pretendía acoger, no había problema por esa parte, dentro de lo que suponía un gran esfuerzo para todos los implicados. Entonces fue el Cádiz el que se opuso de manera frontal, ya que no le gustaban las cifras propuestas, no tenía un recambio de garantías y contaba con problemas casi ineludibles con su límite salarial. Las últimas semanas, aun con el periodo de transferencias cerrado, sirvieron para iniciar un diálogo que no fue sencillo, con encontronazos con Manuel Vizcaíno, y en el que el propio Lucas tuvo la llave para tener el sí definitivo de las tres partes.

"Me voy a cumplir un sueño", ha proclamado el futbolista coruñés, de Monelos, al despedirse de la afición del Cádiz --y también del club y de la ciudad-- en sus redes sociales una vez que se ha hecho público su fichaje por el Dépor.

El tanto de anoche del coruñés en el Nuevo Mirandilla para rescatar a un punto para los amarillos ante el Almería fue el epílogo de su aventura de un año intenso en Cádiz. Fue media salvación hace unos meses y la gran razón para seguir vivos esta temporada en la lucha por la permanencia. Su capacidad para cambiar partidos y sus cuatro goles sin ser titular indiscutible así lo atestiguan. 

Su ya ex entrenador Sergio González Soriano lo consideraba imprescindible aún anoche. Intentó convencerlo para que siguiese, pero él, que ha jugado en el Dépor, era consciente de la situación y del desenlace. "El comportamiento de Lucas es ejemplar, es un jugador diferencial y no quiero que tenga ni la opción de poder irse”, dijo al concluir el encuentro ante el Almería. “Él tiene esa sensación por su Dépor y estamos intentando convencerlo, pero el mercado está abierto para que se vaya o se quede. Para nosotros es un jugador diferencial, sería una pérdida importante”, declaró ya rendido con la suerte prácticamente.

Ese neno de Monelos, que no pudo catar entonces la blanquiazul y que tuvo que dar vueltas por el mundo antes de pisar Riazor, jugará este próximo fin de semana ante Unionistas. El Cádiz le tenía reservada una camiseta y una taquilla en Mestalla para medirse al Valencia, pero él elige el fango. El corazón, blanquiazul, dicta más que la cabeza.