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Fútbol - Deportivo

Martín Ochoa, la bala en la recámara del Deportivo que no se cansa de echar puertas abajo

Hace cuatro años llegó a Abegondo y, aún como juvenil, ya acaricia el primer equipo

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El canterano Martín Ochoa, juvenil, entrena con el Dépor para recibir al Rayo Majadahonda Arcay / RollerAgencia

“Si algún día tiene la suerte de debutar en Riazor con el primer equipo, de lo que estoy seguro es que no se va a poner nervioso. Si no se puso con aquel penalti de la Youth League y 20.000 espectadores y con todo lo que había pasado...”. El futuro puede ser hoy y esos sueños a medio plazo a veces se adelantan al fin de semana. Martín Ochoa Ruiz (Logroño, 2004), ese ariete que lleva el gol en el ADN, ese juvenil que ya es pichichi de Tercera, se asomó ayer al entrenamiento del primer equipo tras la baja de Svensson y empieza a aporrear una de esas puertas que suele echar abajo con facilidad. Ya es internacional sub 18, estuvo hace una semana en la prelista de la sub 19 y Riazor aparece en el horizonte.

Ochoa, con sus padres y su hermana. | // CEDIDA Carlos Miranda

“Tiene un don y cuando disfrutas de algo así, solo hay que trabajar y esperar a no lesionarse”. Martín Ochoa padre, central “de los duros”, retirado y con carrera en La Rioja, tiene el suficiente bagaje para reconocer a primera vista a un rematador y su hijo lo es. “Siempre ha sido el máximo goleador en todas las categorías, salvo el año que se lesionó en juveniles. Jugó siempre con mayores y siempre marcaba, y eso que nació en diciembre y era como si le robasen un año. De hecho, además de esa tranquilidad, estoy convencido de que cuando debute en Riazor, va a marcar. Luego habría que gestionar y trabajar el día después, cómo asumirlo, pero antes o con ese momento, no habrá problemas”, admite de su primogénito, al que el deporte le corre por las venas, ya que su madre Silvia Ruiz fue campeona de España de taekwondo.

Martín, de niño con una pelota en la mano. | // CEDIDA Carlos Miranda

Esa cultura deportiva, ese hambre deportiva y esa facilidad para perforar porterías contrarias son las que le han llevado a quemar etapas a un ritmo vertiginoso. Y nunca se resiente en los saltos de la categoría. A su padre, que quema ruedas en la carretera desde Logroño, le dejó muy tranquilo lo que vio hace unas semanas en el partido en A Magdalena ante el Racing Vilalbés, uno de los rivales directos del Fabril en el salto a Segunda Federación. “Se encontró dos centrales grandes, veteranos y peleó bien, se fajó... No es fácil para un chaval de 18 años y pudo con ellos. Yo suelo ser el más crítico con él y Martín sabe, me escucha, me hace caso, pero tengo que decir que no esperaba que le fuese a ir tan bien en el salto a Tercera. Lo ha asimilado muy bien”, apunta de su hijo, que lleva ya 12 goles en 14 partidos con el filial, en el que comparte sociedad con su paisano e inseparable, Mario Nájera.

Martín Ochoa celebra un gol al Celta

Martín Ochoa celebra un gol al Celta RCD

“Se fue a A Coruña con 14 años y nunca me llamó diciendo que quería volver. Siempre tuvo claro que iba a tragar con lo que hiciese falta para cumplir su sueño”. Ahora que el primer equipo se intuye a la vuelta de la esquina afloran algunas de las penurias del pasado. Agradecidos a Albert Gil y a Elkin Flórez, sus padres no dudaron cuando apareció el Dépor y eso que dos equipos vascos le querían y “podría estar jugando a una hora de casa”. Tampoco hubo titubeo cuando este verano le ofrecieron un contrato profesional hasta 2024. “La decisión en sí la tomamos en un minuto. No quisimos hacer ruido. Ni se dudó ni se buscó nada. Cuidan bien (en el Dépor) a nuestro hijo y es lo que más nos importaba”, asevera.

Martín Ochoa con su padre Cedida

Entre una decisión y otra, pasaron cuatro años y ahora ya hay un ‘9’ persiguiendo un anhelo y una familia deportivista en Logroño. “Sueña con marcar en Riazor. Solo hay que ver cómo celebró hace un año su gol al Celta en Abegondo. Y su hermana (Marina) va con la camiseta del Dépor a todas partes. Si había toda esa gente en Riazor en la Youth League, ¿cómo no te vas a hacer del Dépor?”, se rinde ante un sentimiento compartido en casa.

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