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Ainhoa Marín | Delantera del Deportivo Abanca

“Lo más enriquecedor del Dépor son los valores de pertenencia que genera”

“Si nos ven como favoritas es porque queremos competir todo el rato”

Ainhoa Marín, en la ciudad deportiva de Abegondo. | // ARCAY / ROLLER AGENCIA

Ainhoa Marín (Badalona, 2001) cumple su segunda temporada en el Deportivo Abanca convertida en una de las referencias del equipo. Decisiva la jornada pasada contra el Granada con su gol para firmar una victoria que aupó a las blanquiazules al liderato y les permitió ganar de nuevo a domicilio, la extremo catalana reflexiona sobre su papel en el club y su evolución antes del partido de mañana (12.00, TVG 2) en Abegondo contra el Cacereño, un rival directo en la lucha por el ascenso a Primera División.

¿Se quitaron un poco un peso de encima con la victoria en Granada, por eso de que el rendimiento fuera estaba por debajo del de Abegondo?

Estábamos bastante cansadas de tener eso en la cabeza, de que se hablase ello. Fue algo que nos motivó también. Hacíamos lo mismo que aquí en Abegondo, pero queríamos quitarnos ese estigma porque no nos beneficiaba.

¿Se puede hablar de rivales directos en una categoría con tanta igualdad?

Para mí todos los rivales son directos porque cualquiera te puede quitar puntos. No puedes pasar nada por alto. Cualquier partido es importante, y sobre todo si aspiras a algo tan bonito como jugar en otra categoría. Es muy importante ganar contra cualquiera. Todos los partidos sirven para estar arriba.

Acabaron la primera vuelta líderes y ya partían como unas de las máximas aspirantes al ascenso, ¿cómo cree que les ven los rivales?

Creo que generamos algo que gusta a todo el mundo. Tengo amigas en la liga y parece que gusta que el Dépor pueda subir a Primera. No sé si en ese sentido seremos más o menos favoritas, pero si los somos es porque queremos competir todo el rato, somos un equipo al que no nos vale cualquier resultado. No esperamos a que pasen las cosas, hacemos que pasen.

¿Cómo se encuentra en el club en su segunda temporada?

Lo más enriquecedor que tiene el Dépor es que genera unos valores de pertenencia. Yo tengo ese sentimiento por el Dépor y no me había pasado nunca.

¿Por eso decidió renovar por tres temporadas el año pasado?

Aparte de que estaba muy a gusto en ese momento, y sigo estándolo, era mi manera de devolverle al club un poco haberme fichado en verano. En el Seagull no estaba muy segura de lo que quería hacer en mi vida. Quería seguir jugando al fútbol, pero no sabía si me compensaba encaminar mi vida hacia algo más profesional, irme de casa, tenía miedo... No lo tenía tan claro y el que apostaran tanto por mí era mi manera de agradecerlo. Era una forma también de tener el reto de jugar en esos tres años en Primera con el club que en su día me lo dio todo.

¿Tuvo otras propuestas?

El Dépor ya me había dicho en diciembre que estaban muy contentos conmigo y en navidades sí que vinieron cosas, pero mis padres me han enseñado que algo que se empieza hay que acabarlo. Estaba muy a gusto, la ciudad me lo daba todo y no era cuestión de irse a ningún lado. Sobre todo no quería volver a empezar, con todo lo que me había costado encontrar una regularidad. Ni el club ni yo misma nos merecíamos fichar por otro equipo.

Sin embargo renueva sin saber muy bien dónde iba a jugar el Dépor Abanca la temporada siguiente...

Es que yo no estaba pensando en jugar en Primera División. Es mi reto, pero quiero estar en un sitio donde esté feliz. Yo quiero que el Dépor ascienda, pero también soy feliz en Segunda. Me daba igual renovar y que siguiéramos en Segunda porque soy feliz aquí y lo seré en Primera. No quería estar en otro sitio sin la felicidad y el cariño que me está dando este club, es algo que nunca había encontrado.

¿Fue un golpe duro no ascender la temporada pasada?

Quería subir, pero no era una obsesión par mí. Quería sentirme bien porque nunca había tenido regularidad. Jugaba tres partidos en mi mejor versión y llegaban cuatro a medio gas. Mi objetivo era encontrarme, pero me llevé un chasco. Además nunca había luchado por algo tan grande, con esa presión, entre comillas, por ascender. Siempre había estado en filiales o peleando por no descender.

Desde el primer día cayó de pie y ha sido protagonista y una jugadora importante, ¿qué hizo que encontrara esa regularidad que buscaba?

Soy un poco insegura, tanto en el fútbol como en la vida. Me chocó que Miguel [Llorente], que ya era una persona que conocía de antes, de cuando estábamos en el Barça, tuviera esa confianza en mí. Había crecido como jugadora y ver que tenía su confianza me dio mucha autoestima. Es un poco lo que me está pasando ahora porque Irene [Ferreras] también confía en mí. No sé si será bueno o malo que reaccione según la confianza que me dan, pero ahora que están saliendo las cosas de cara lo quiero disfrutar así.

¿Cómo encajó el cambio en el banquillo en verano por esa inseguridad que dice que tiene?

Vine con mucho miedo. Lo tenía porque había generado unas expectativas a los aficionados, el cuerpo técnico, la dirección deportiva... Siempre me han dado miedo los cambios de entrenador porque lo difícil es gustarle a todos. Eso no es posible, pero Irene siempre me habló con muchas sinceridad. Sus palabras me generaron confianza, me conocía del Espanyol y me dijo que no me preocupara, que confiaba en mi proceso y que todo iba a salir. Esas conversaciones me ayudaron a estar más tranquila.

¿Ese temor de no estar a la altura de las expectativas le afectó en el campo?

A principio de temporada vine un poco rabiosa. Estaba demasiado exigente conmigo misma, me hablaba mal a mí misma y eso hacía que en la siguiente jugada no me fuese de la defensa. Me frustraba mucho. Vivo con Letti [Sevilla, compañera de equipo] y me ayudó un montón en ese proceso. Me dijo que me relajara y que me hablara mejor. Cuando fallaba un balón mis palabras eran destructivas. Empecé por ahí en los entrenamientos para ganar confianza, no jugarme tantos uno contra uno, jugar más fácil...

Usted sin embargo como jugadora necesita arriesgar, ¿ha madurado en este tiempo?

He madurado en base a ver mucho fútbol. Antes no me gustaba, solo quería jugar. A partir de ver fútbol he crecido, porque me fijo mucho. Los extremos encaran cuando se ven con confianza y también en función del rival. A mí me daba igual, pero ahora miro si la lateral es más ofensiva o defensiva, si tiende a aguantar o si salta cuando la encaras... Todas esas cosas empiezo a ver que son una ayuda más.

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