El Deportivo juvenil sigue ilusionando y dando grandes alegrías a la afición blanquiazul. Hace dos temporadas conquistó la Copa de Campeones, la pasada asombró en la UEFA Youth League y en la actual va camino de llegar muy lejos en la Copa del Rey. Primero apeó al Celta y ahora al Atlético de Madrid. Y de qué manera, remontando dos goles tras el descanso frente a un equipazo en una nueva exhibición de valentía, talento y, por qué no, también de madurez. Al final, 3-2 y fiesta total en Abegondo para celebrar el pase a cuartos de los de Manuel Pablo.

No mereció el equipo coruñés irse al descanso por debajo en el marcador y mucho menos con una desventaja de dos goles. Desde el arranque apretó muy arriba, incomodando mucho al Atlético y tratando de robar la pelota lo más cerca de la portería contraria. Menos de un minuto tardó Baldomar en firmar el primer aviso local con un lanzamiento lejano que no encontró portería. La réplica, de Abde, obligó al portero Lemos a emplearse a fondo para evitar el 0-1.

El partido era un intercambio de golpes continuo, con un ritmo altísimo y muchas llegadas a las dos áreas. Pudo marcar Martín Ochoa, pero también Niño y Abde antes de que el propio Niño, en el minuto 31, firmara el primero a pase de Santamaría con un disparo ajustado que entró pegado al poste. Imposible para Lemos, que tampoco pudo hacer nada para evitar el 0-2 cinco minutos después, de nuevo de Niño, esta vez de penalti.

Pero el Dépor no se vino abajo. Al contrario. Derrochó personalidad, valentía y recursos para seguir fiel a su plan, el de crecer en torno a la pelota en busca de la remontada. El equipo de Manuel Pablo fue un auténtico vendaval ofensivo tras el descanso. Una falta de Diego al larguero y un remate de Baldomar sirvieron de antesala a los goles. El 1-2, en el 52, de Mardones, atento al rechace tras un disparo de Martín Ochoa. El 2-2, el golazo de Martín Ochoa, que batió a Mestre con una perfecta vaselina (m.62). Y el 3-2, el de Diego, previo recorte exquisito (m.85). El Dépor, que acabó con diez por la expulsión de Carlos, supo resistir el arreón final de los de Fernando Torres para acabar festejando por todo lo alto el pase a cuartos de final de Copa.