Hugo Villaverde, el verdugo que rechazó al Celta

“Insistió mucho en llevárselo, pero prefirió irse al Dépor”, apunta su padre

Hugo Villaverde, a la izquierda, celebra con Martín Ochoa el gol en la Copa del Rey en León. |  // RFEF

Hugo Villaverde, a la izquierda, celebra con Martín Ochoa el gol en la Copa del Rey en León. | // RFEF

Carlos Miranda

Carlos Miranda

De entrenarse con el Celta y parecer predestinado a A Madroa a convertirse, de escudo blanquiazul al pecho, en verdugo vigués. Hugo Villaverde (Caldas, 2005) volverá a cortar el ataque del Dépor de izquierda a derecha hacia la portería y a convertirse en un puñal ofensivo en el derbi de este domingo en Abegondo que decidirá el título de juveniles. Ese niño al que “solo le faltó salir de la barriga con un balón”, ese alevín que “regateaba en la línea de gol y no marcaba goles” para apurar una asistencia vive su primer año en A Coruña y ya se ha integrado plenamente entre las generaciones doradas que afloraron en los últimos tiempos en el Dépor.

Con el Escola Deportiva de Arousa y con el Caldas. |  // CEDIDA

Con el Escola Deportiva de Arousa. | // CEDIDA / Carlos Miranda

Lejos quedan los primeros pasos en el Caldas con cinco años, esos meses que lo dejó todo porque no jugaba y esas siguientes etapas en la Escola Deportiva de Arousa y en el propio Arosa. Su vida pegó un volantazo cuando hace menos de un año se decidió por el Dépor cuando desde Vigo llamaban a su puerta con fuerza. “En infantiles iba a entrenarse los miércoles con el Celta, con el que el Arosa tiene convenio, e insistieron mucho para llevárselo este verano pasado. Él prefirió al Dépor. Le daban cuatro años de contrato (dos más dos) y le gustaba lo que le ofrecían y las condiciones de la residencia. Luisito quería meterlo en dinámica del primer equipo (del Arosa, en Tercera), pero pensó que el camino era otro”, relata su padre Luis Villaverde, encantado de la experiencia de estos meses en A Coruña.

Hugo Villaverde, el verdugo que rechazó al Celta

Con el Caldas / Carlos Miranda

Marcó en el derbi en A Madroa, un tanto que generó “un desmadre” en la celebración de su familia en la grada. Repitió tiempo después en otro tanto crucial en la vuelta de las semifinales de Copa ante el Villarreal, un partido que marcó a aquella generación y que en casa de Hugo no se cansan de “ver repetido”.

Lleva pocos meses en A Coruña y va dando pasos firmes. No solo en el fútbol, ya que la posibilidad de estudiar INEF está en el horizonte. También el Fabril, que lucha por subir a Segunda Federación. Podría desembarcar en breve en el fútbol senior, a pesar de que le queda otro año de juvenil. Mientras, va aprendiendo el otro balompié, el de fajarse en defensa, el de cuidarse, el de mimar la alimentación y el de ser un asiduo al gimnasio para aguantar las embestidas de los defensas.

La gran apuesta del fútbol gallego para los juveniles va poco a poco también culminando una adaptación que le llevó de ser mediapunta o mediocentro en su último año el Arosa a asentarse esta temporada en el puesto de extremo izquierdo, donde le gusta a Manuel Pablo. Todo mientras se acerca el final de temporada y amenaza de nuevo al Celta, el equipo que le quiso y que ya sufrió uno de sus goles.

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La disputa de la Copa descabalgó un tanto al Dépor de la lucha por el título en el Grupo I de División de Honor, pero el tropiezo del Celta ante el Racing de Santander le volvió a meter en la pelea. Si le gana este fin de semana al equipo olívico, afrontará las dos últimas jornadas por delante en la clasificación y aspirará al quinto título de su historia de juveniles. En dos de sus triunfos anteriores (1996 y 2021) acabó ganando posteriormente el campeonato de España, el único equipo gallego que ha logrado tal hito. A estos dos triunfos hay que sumar el de 2008, en un conjunto en el que estaban Raúl, Juan Domínguez o Añón, y el de 2010. Cuatro picos en los más de 30 años de historia de este campeonato.

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