Dagoberto Moll: "Luis Suárez fue un futbolista único"
El histórico jugador uruguayo del Deportivo recuerda a la leyenda coruñesa, con el que protagonizó un traspaso conjunto al Barcelona - "Tenía una elegancia extraordinaria"

Dagoberto Moll y Luis Suárez, en una imagen reciente juntos en el programa 'En Xogo' de la Televisión de Galicia. / L. O.

Luis Suárez Miramontes, Luisito, coruñés de Monte Alto, siempre lamentó no haber podido disputar más partidos con su “Deportiviño”. Lo hizo lo suficiente como para que el Barcelona se fijara en él y marcharse al club azulgrana en 1954 casi de la mano del uruguayo Dagoberto Moll, una de las más importantes figuras blanquiazules de entonces, en un traspaso conjunto cifrado en alrededor de 600.000 pesetas. “Al que querían de verdad era a él”, bromeaba Suárez cuando tenía ocasión sobre aquella venta doble de la que algún directivo llevó a vanagloriarse sin adivinar el potencial que poseía aquel joven que había asombrado antes a dos de los más ilustres representantes de la legendaria Orquesta Canaro.
“Un día estábamos concentrados en un hotel y fuimos a ver jugar al Fabril, un sábado por la tarde”, recuerda Moll sobre la primera vez en la que, en compañía de Oswaldo, vio sobre un campo a Luisito Suárez. Por entonces el que sería el primer y único Balón de Oro masculino del fútbol español no era más que un jovencito que soñaba con ser futbolista como sus hermanos Agustín y Pepiño. “Nos sorprendió por la edad que tenía, ya a esa edad era un súper jugador. Fuimos Oswaldo y yo a la directiva y les dijimos que debían ficharlo para el Deportivo. En aquel momento ya no se podía jugar mejor. Nos dijeron que en esa época no se podía jugar en Primera División hasta los 18 años”, expone Moll. “Por aquel entonces ya nos sorprendió la calidad que tenía, pero todavía se superó a sí mismo después por todo lo que hizo en el fútbol”, añade el coruñés de adopción, protagonista de la celebrada campaña para presentar la nueva camiseta del club inspirada en la primera gira por América del Deportivo.
Juan CruzDon Luis Suárez: adiós a una leyenda del fútbol
Suárez no tardaría demasiado en debutar con el Deportivo en una etapa que resultaría efímera, pero imborrable para todos aquellos que le vieron jugar con el equipo blanquiazul, y en la que mostraría todas aquellas cualidades que habían asombrado a Moll y Oswaldo. “Con los pases que te daba de 40 metros, con las jugadas que hacía…, todo te hacía pensar que iba a ser un crack”, resume el histórico jugador deportivista.

Un joven Luis Suárez durante su etapa en el Deportivo junto a Dagoberto Moll, con gafas de sol. / RCD
Los dos pondrían rumbo al Barcelona en un traspaso en el que Suárez aparecía como complemento del uruguayo. “Moll era la verdadera venta”, aseguraba en el especial 110% Blanquiazul editado por este diario coincidiendo con el 110 aniversario del club. La mala fortuna se cebaría con Moll, que sufriría una lesión grave que marcaría su etapa azulgrana, y los inicios no sería sencillos para Suárez. “Firmamos prácticamente juntos el contrato. Nos llevaron a los dos para allá y me acuerdo de que Luisito hizo la mili, en Lleida, creo recordar, y ese primer año prácticamente no jugó. Al año siguiente ya empezó a jugar y a demostrar las magníficas cualidades de futbolista que tenía”, rememora el uruguayo.
La leyenda coruñesa iría con el tiempo ganando experiencia y sobre todo confianza, porque tampoco en Barcelona conseguía sacarse de encima la reputación de futbolista frío que también le acompañó en A Coruña. “Empezó a jugar y además a hacerlo en su sitio. Nosotros ya habíamos jugado juntos, pero a él lo ponían de extremo izquierdo y yo era interior izquierdo. Ese no era su sitio, porque él necesitaba campo y tener la pelota en los pies para demostrar lo que era. Cuando empezó a jugar de interior demostró la gran calidad que tenía”, subraya Moll sobre el salto que daría en Barcelona en cuanto empezó a jugar de interior y que le valdría el Balón de Oro de 1960.
Incomprendido también en el club azulgrana, haría las maletas hacia Milán a cambio de 25 millones de pesetas para forjar junto al entrenador argentino Helenio Herrera el mejor Inter de la historia. Allí se consagraría como uno de los más grandes. “Le daba a la pelota con las dos piernas, como si fuera una sola. Le pegaba con la izquierda como si le pegara con la derecha y al revés. Tenía una elegancia jugando extraordinaria porque daba unas zancadas tremendas y siempre con la cabeza levantada. Eso era lo que le hacía grande”, describe Moll.
De aquel fútbol en blanco y negro queda poco recuerdo en los tiempos de Youtube y la inmediatez, así que se suelen buscar referencias. Para Moll, sin embargo, no hay nadie comparable a Luisito. “No hay nadie parecido a él. En ese aspecto no lo hay. Ahora en este momento, viendo el fútbol como lo veo, no hay nadie que se parezca a él. Con su elegancia, como driblador…, eso no lo hay”, asegura. ¿Un futbolista único? “Esa es la frase. Un futbolista único”, garantiza.
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