Los deberes del nuevo Deportivo en su regreso: contratos, límite salarial, cantera, Idiakez...

El club tiene trabajo adelantado tras lograr el ascenso a Segunda, pero habrá cambios en la plantilla

La gran mayoría de jugadores tiene contratos en vigor

Los jugadores deportivistas celebran el domingo sobre el césped de Riazor el ascenso. |  // IAGO LÓPEZ

Los jugadores deportivistas celebran el domingo sobre el césped de Riazor el ascenso. | // IAGO LÓPEZ / M. otero

Marcos Otero

Marcos Otero

Cuatro años fuera del fútbol profesional son demasiados para cualquiera, pero mucho más para un club de la magnitud del Deportivo, que en cada una de esas cuatro temporadas en la antigua Segunda División B ha tenido que afrontar una profunda reconstrucción. A cada intentona fallida le siguieron importantes modificaciones en la plantilla, el banquillo e incluso los despachos. La entidad blanquiazul tampoco será ajena a ellos en estos próximos meses, a pesar de conquistar el tan deseado ascenso. Buena parte de los jugadores tienen contrato en vigor, algunos en términos que no se corresponden con el rendimiento mostrado a lo largo de una temporada para el recuerdo o acorde a las expectativas con las que firmaron, y algunos no continuarán. La meta del club será seguir subiendo peldaños con ambición y una dosis de sentido común.

Cambios en la plantilla.

La dirección deportiva encabezada por Fernando Soriano apostó el verano pasado por confeccionar un equipo con contratos más allá del 30 de junio de este año. La mayoría de los futbolistas que firmaron lo hicieron por más de un curso, pero no todos tendrán sitio en la plantilla del regreso a Segunda División. Solo Pablo Martínez y Salva Sevilla quedan libres, además de Luis Quintero, que finaliza su préstamo del Villarreal. El resto de jugadores tienen firmado al menos hasta 2025, incluidos los que ampliaron sus contratos automáticamente con el ascenso de categoría, caso de Ximo Navarro, Jaime Sánchez, Lucas y Balenziaga, o que se incorporarán mediante una cláusula de compra obligatoria como Davo. Eso no quiere decir, sin embargo, que todos vayan a continuar. Sobre la mesa estará el rediseño de un equipo en el que aparecen futbolistas con un papel residual, apuestas importantes, que tendrán una más que probable salida. Valcarce y Cayarga, ambos con contrato hasta 2025, son candidatos a marcharse, en parte para adaptarse a la nueva realidad que afrontará el club. Hay otros que regresan de cesión como Pablo Brea, Pablo Muñoz y Mario Soriano, quien amplía un año al haber subido el club coruñés.

De vuelta a LaLiga y sus normas

El Deportivo ha pasado cuatro años fuera del fútbol profesional, pero ha seguido funcionando de acuerdo a los parámetros del control económico de Primera y Segunda División. Los apuros de temporadas anteriores para cuadrar presupuestos quedarán atrás con la inminente salida del concurso de acreedores, pero aún así el encaje de la masa salarial obligará a movimientos. Es ahí donde entran casos como el de Valcarce o Cayarga, a los que el club les interesará buscar una salida antes del 30 de junio para que pueda tener más margen de maniobra de cara al siguiente ejercicio ya en el fútbol profesional. LaLiga es estricta con su control financiero, de ahí que también el club promueva cierta cautela en su ambicioso plan de regreso a la elite. “No quiere decir que nos gastemos lo que no tenemos, hay que ser sostenibles bajo todos los puntos de vista”, afirmó el director general deportivista, Massimo Benassi, el domingo poco después de que el equipo consumase el ascenso.

La cantera, eje para el futuro.

El club se propuso en su travesía por el tercer escalón del fútbol español que el vivero de Abegondo se convirtiera en un recurso de garantías. No lo consiguió hasta esta temporada, en la que irrumpieron en la primera plantilla varios jugadores formados en las categorías inferiores. Lo hicieron, además, con un papel protagonista en los planes de Imanol Idiakez. Mella y Yeremay, ambos integrantes de aquella generación que se proclamó campeona de España juvenil en 2021, fueron imprescindibles en el renacimiento de la segunda vuelta. Los dos tienen contrato en vigor, el del canario recién renovado hasta 2030 y el club trata de ampliar también el de su compañero, que vence en 2026. Los dos son los emblemas de la apuesta por la cantera emprendida por el club, pero hay más. Rubén López también se ha afianzado en el primer equipo. Por detrás vienen Martín Ochoa, Kevin Sánchez, Diego Gómez o Mario Nájera, pero no todos tendrán hueco. La dirección deportiva deberá definir ahora la estrategia con sus jóvenes valores, a los que quizá también se les quede pequeño un Fabril que continuará en Segunda RFEF tras una valiosa permanencia.

El reto de Imanol Idiakez.

El técnico ya tenía contrato hasta 2025. El ascenso no ha hecho más que confirmar la continuidad de un entrenador que estuvo en la cuerda floja en varios momentos de la temporada. El domingo consiguió el que quizá sea su mayor éxito como primer entrenador junto a la Copa de Chipre que logró con el AEK Larnaca. El curso que viene será una reválida para él en una categoría que se le atragantó anteriormente. En Zaragoza y Leganés estuvo lejos de unas expectativas que en el Deportivo serán altas, pero cuenta con el respaldo del grueso de una plantilla que este curso no le dejó caer en los peores momentos.