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Fútbol - Deportivo

Pablo García, un lateral para una década en el Deportivo criado a unos metros de Riazor

Llegó de Compañía con su hermano hace ocho años

Compaginó con el baloncesto

Pablo García, en un entrenamiento en Riazor con David Mella al fondo. |  // RCD

Pablo García, en un entrenamiento en Riazor con David Mella al fondo. | // RCD

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Carlos Miranda

Carlos Miranda

A Coruña

A unos metros de Riazor y para Riazor. Quizás haber sido criado a escasa distancia de ese estadio al que todo deportivista aspira llegar le ha hecho acelerar procesos. Porque todo con Pablo García (A Coruña, 2008) ha ido muy rápido. “Tiene una pinta estupenda, lo sabemos todos”, dijo el propio Idiakez después de convocarlo con el primer equipo ante el Castellón, a pesar de no haber llegado aún a edad juvenil. Un niño entre mayores. Lo de siempre para él, pero a mayor escala.

La reflexión del vasco no es aislada, ha pasado prácticamente por la mente de todos los entrenadores de la incipiente carrera de este lateral diestro. Gran físico, ganador de duelos por sistema, muy completo y con capacidad para apurar la línea de fondo. Uno de los grandes proyectos de Abegondo de los últimos tiempos. Nadie en el Deportivo desde David Mella había sido capaz de ser competitivo al máximo nivel en categoría juvenil siendo aún un cadete. Pablo García, internacional español sub 15, sí lo ha logrado.

A sus 16 años solo conoce un club y un colegio. El Deportivo lo reclutó cuando acababa su etapa prebenjamín del equipo del Compañía de María. De ahí al conjunto benjamín del Dépor. Y no se vino solo. Le acompañó su hermano gemelo Yago. Uno lateral y el otro central. Compartieron camino en Abegondo hasta que hace un año Yago se fue a estudiar a Estados Unidos. Para entonces, Pablo, en su última campaña de cadete, ya había debutado con el Juvenil A y ese iba a ser ahora sí su equipo esta temporada. Con él empezó ya en verano y ha llegado la confirmación, aunque tuvo que lidiar con alguna lesión por el medio.

Con la confianza de Manuel Pablo, uno de los puntos álgidos para él esta temporada fue la eliminatoria de la Copa de Campeones ante el Sevilla en la que el Dépor acaba cayendo en la ciudad deportiva de los hispalenses. Fue de los mejores en campo. Nada que sorprendiese a otro lateral, el que le dirige desde el banquillo. “Tiene unas condiciones genéticamente increíbles. Ha dado saltos importantes como Mella, son privilegiados en ese sentido”, admitía Manuel Pablo hace mes y medio en LA OPINIÓN. “Le vamos a exigir que tenga esa continuidad. Es un potencial importante al que hay que exigirle y enseñarle a competir sin importar la categoría, aunque esté por encima de su edad”, razonaba.

Mientras llega el momento del salto definitivo, Pablo (con un año más de contrato) ve a lo lejos aquella predilección que tenía juntos a sus hermanos (también Marta) por ir a echar unas canastas. En Compañía, cuando ya había sido captado por el Dépor, aún compaginó un tiempo con el baloncesto. Ahora tiene un único objetivo: mudarse unos metros más allá, al estadio de Riazor.

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