Riazor asciende a Primera División: "El futuro va por ahí, todos los campos en Primera son híbridos"

El estadio afronta la instalación de un terreno de juego que combina césped natural y artificial

Trabajos de sustitución del césped en el estadio de Riazor.

Trabajos de sustitución del césped en el estadio de Riazor. / RCD

Marcos Otero

Marcos Otero

El estadio de Riazor experimenta estos días un trajín incesante de máquinas y trabajadores con la tarea de poner a punto el elemento más importante de todo el campo. El terreno de juego se someterá durante estas semanas a una regeneración completa para adaptarse al regreso al fútbol profesional cuatro temporadas después, pero el club ha decidido dar un paso más y colocar un césped a la vanguardia, propio de los mejores escenarios y con un inversión a la altura.

Riazor tendrá un terreno de juego de Primera División antes incluso del regreso a la élite. Un césped híbrido, mezcla de natural y artificial, que se ha convertido en el más común en la máxima categoría. “Este sistema para mí es el ideal”, asegura Ramón Losada, director técnico de Calfensa, empresa encargada de la sustitución del césped de Riazor y también del mantenimiento del estadio y los campos de la ciudad deportiva de Abegondo.

Más allá de tendencias, la modalidad híbrida representa un avance que se ha ido implantando en el fútbol de primer nivel y que esta temporada, con el regreso a Segunda División, también llegará a Riazor. “No sé si es tendencia, pero lo que sí tengo claro es que el futuro va por ahí, porque en Primera todos los estadios son híbridos”, expone Losada. “En Segunda ya hay unos cuantos que lo tienen. No es que sea tendencia, sino que es un refuerzo del césped natural. Todas esas fibras que van inyectadas lo que permiten es que la planta se engarce y te da un poco más de resistencia al césped natural. Es un sistema de refuerzo básicamente”, añade.

Los trabajos estos días en el estadio se centran en la regeneración del campo con la sustitución del antiguo césped y la preparación para instalar los nuevos tepes procedentes de Portugal. Ya están cultivados previamente y lo que se hace es colocarlos en cuanto se prepara el terreno. “Suelo ir a verlos siempre y escojo, cuando tenemos margen de tiempo, como fue este caso, lo que está en mejor estado”, explica Ramón Losada sobre la elección de los tepes que se instalarán en Riazor.

El proceso no se diferencia demasiado del que se llevó a cabo en 2022 casi en tiempo récord debido a la celebración en Riazor ese verano del Morriña Fest. Por aquel entonces el tradicional resembrado se sustituyó por la colocación de esa especie de alfombras de césped precultivadas. “Lo que se está haciendo es muy parecido a lo que se hizo hace dos años, cuando fue el concierto”, indica Losada. “Ahora se está haciendo un decapado de toda la superficie vegetal. Lo que hacemos es sacar la planta vieja. Es conveniente cada cierto tiempo, a pesar de las labores de mantenimiento, hacer esta operación: eliminar toda esa cubierta vegetal, ir hasta la capa de arena que está más o menos limpia y a partir de ahí regenerar toda la parte superior”, destaca el responsable técnico de Calfensa.

Los plazos son apurados para una siembra, porque el campo debe estar listo en menos de un mes para recibir a la selección española femenina y más tarde acoger el Teresa Herrera antes del comienzo de la competición a mediados del mes de agosto. “La siembra no es que no se pueda hacer, es que el plazo que hay no lo permite. No llegaríamos a tiempo para tener el campo. Cuando haces una operación de siembra necesitas tres meses para poder utilizar el campo, once o doce semanas, y no las hay”, justifica Ramón Losada.

Riazor estrenará así un campo híbrido para colocarse a la vanguardia en España mediante una solución técnica novedosa. “Hay varios tipos y por el que se ha optado es por uno inyectado”, expone el director técnico de los trabajos. “Son fibras de césped artificial, de polietileno, que se inyectan en el terreno de juego a una profundidad de 18 centímetros y que quedan por encima de la superficie del terreno 1,5 centímetros. Es decir, siempre van a estar por debajo del nivel de corte de la hierba natural. Se implantan en un marco de 2x2 centímetros, con lo que toda la superficie natural queda cosida con una malla de fibras de césped artificial”, describe acerca del nuevo terreno de juego.

Losada apunta que el que se está instalando se trata de un sistema más “duradero” frente a otros tipo de campos híbridos. Los hay en los que el tepe ya tiene incorporadas las fibras sintéticas, no hay que “inyectarlas” como en los trabajos que se están desarrollando en Riazor estas semanas. “Es un sistema que a mí me gusta menos porque como ya viene con la malla produce más compactación y a largo plazo que el terreno de juego. drene peor. Para mí es un sistema que se utiliza cuando la idea es cambiar el tepe con cierta frecuencia, en grandes estadios donde al final de la temporada hay conciertos y lo cambian todos los años”, resume Losada sobre la opción descartada.

El tacto para el futbolista es muy parecido al césped tradicional, pero con un desgaste menor, aunque los cuidados son un poco más “intensos”. “La tendencia es que la planta se arranque mucho menos, es mucho más estable para los jugadores. Notan una superficie de césped natural, pero mucho más estable para los movimientos. Tiene esas ventajas y por eso se está extendiendo”, destaca el director técnico de Calfensa.