Fútbol - Deportivo

El verano activo de los jugadores del Dépor: “La idea es nada de fútbol”

Dani Varela, fisioterapeuta blanquiazul, explica la organización y preparación en las vacaciones - Se llama la ‘off season’, un trabajo de “prevención y adaptación”

Dani Barcia, ejercitándose en el gimnasio de Abegondo. |  // RCD

Dani Barcia, ejercitándose en el gimnasio de Abegondo. | // RCD

Xane Silveira

Xane Silveira

En un fútbol cada vez mejor preparado en todos los aspectos físicos, el verano han dejado de tener un componente completamente lúdico para dar paso a la off season, la preparación previa de la pretemporada, las tareas que los jugadores se llevan a casa para evitar excesos y también pulir su propio físico. “Se trata de hacer un trabajo preventivo y una pequeña adaptación para cuando empiecen a entrenar”, explica Dani Varela, fisioterapeuta del Deportivo y también en el Centro Ponteben Saúde de Pontedeume, donde, entre otros chicos, trabaja con David Mella, Hugo Rama o el exblanquiazul Álvaro Carreras, ahora en el Benfica. “No se trata de machacarlos, que es algo que a veces se ve, eso no tiene sentido, para eso ya está la pretemporada, que es para prepararse”, explica sobre cómo funciona el trabajo físico que se realiza después de la temporada.

Él ve prioritario el descanso y la vuelta al ejercicio para apurar una puesta a punto muy específica y sin grandes cargas: “Los chicos tienen que desconectar dos o tres semanas. A partir de ahí hacer ejercicios orientados a aprovechar el parón para hacer un trabajo de carga específica en zonas que luego sufren o que vienen resentidas de la pretemporada. Por ejemplo, un jugador que tenga mal el pubis, aprovechas para reforzar zona pélvica, o el tendón rotuliano, la movilidad de cadera...”.

La organización es fundamental en un deporte colectivo que incluye a 25 jugadores por plantilla. El contacto es importante entre el club (en este caso el Dépor) y las manos especialistas por las que pasarán los distintos futbolistas. En especial cuando hay lesiones. “Nosotros intentamos estar en contacto siempre. Los que vienen a mi clínica ya los tengo a mano. Pero por ejemplo, Ximo, José Ángel o Alcaina se van fuera y están lesionados. Yo les pido el teléfono del fisioterapeuta con el que trabajarán antes de que se vayan. Hacemos una llamada, presentamos un informe previo para que vean cómo van y pautarles lo que creemos que tienen que hacer. Luego los tenemos de vuelta y nos hacen ellos un informe con lo que han realizado, cómo los han visto y cómo evolucionaron. Evitamos que estén al libre albedrío”, relata Varela, quien recientemente estuvo con Hugo Rama y David Mella, el primero, recuperándose todavía de la lesión que arrastró a final de campaña.

El tiempo de trabajo es variable, así como las fechas en las que se puedan mover. El Deportivo cuenta esta temporada con unas cinco semanas de vacaciones. Para los jugadores “sin patologías” lo ideal es tener las dos primeras semanas. Aunque “hay que individualizar” en cada caso: “Algunos tienen niños, otros varían sus vacaciones, o su pareja no puede moverse... te vas adaptando, no hacemos un calendario cerrado”.

Es habitual en pretemporada ver a deportistas de distintas disciplinas o equipos coincidir en sesiones de trabajo. Dani explica cómo se organizan en Ponteben Saúde: “Nosotros hacemos grupos pequeños, con afinidad, o gente de la misma edad. También que tengan cosas en común o alguna patología. Así podemos hacer alguna parte más colectiva y luego una final más individualizada”. No obstante, no queda tiempo (ni por asomo) para el balón. “¿Estarán cansados de tanto balón, no?”, bromea. Aunque sabe que para un futbolista a veces es difícil escapar de su pasión. La pauta es, eso sí, evitarlo: “La idea es que tema fútbol no. Luego cada uno hace lo que quiere y no lo sabemos. Una cosa es una partidita de pádel con los amigos, que no tiene ningún tipo de riesgo, pero fútbol, no”. Aunque reconoce que “alguno seguro que sí juega”, pero desde el punto de vista físico “es lesivo” y tiene un riesgo grande: “Un pequeño esguince de tres semanas ya te fastidia la pretemporada”.

Las pretemporadas han cambiado mucho en las últimas décadas. Antes el trabajo era muy distinto. “Corrías por tu cuenta en el paseo marítimo y luego en las últimas dos semanas tenías una tabla de ejercicios general”, cuenta. Ahora es todo “mucho más desarrollado” y triunfa “el trabajo de movilidad y el core (trabajo de la zona abdominal y central)”. Y más al final “empezar a correr suavecito”. Todo en busca de adaptarse a un fútbol “que ha cambiado muchísimo” y en el que “si no estás bien, la calidad sola no sirve”. Y pone un ejemplo claro para los chicos de la base: “A algún jugador como a Yeremay le puede servir, pero a los demás no. Incluso él ha dado un cambio, ya le veías que tenía talento, pero ha dado un cambio, cuando empiezas a competir, puede que seas mucho mejor técnicamente, pero cualquier jugador te puede meter el cuerpo y ganar los duelos. O mejores o te comen”.

Un debate habitual en el fútbol formativo es cuándo empezar a trabajar en el gimnasio y con cargas. Varela considera que en el mundo del fútbol “es donde menos pesos se levanta a la hora de ejercitarse en el gimnasio” y considera que hay “un déficit desde pequeñitos” que en otros países o disciplinas sí se trabaja. “Creo que es cultural, se lleva de otra manera, en el fútbol americano, por ejemplo, físicamente son animales. Ponen quilos de verdad”. Aunque la tendencia está cambiando. “Ahora llegas a la ciudad deportiva y ves al 80% del vestuario metido en el gimnasio, aunque nos hace falta todavía esa parte de meter quilos”, argumenta. Algo que en los países nórdicos “tienen instaurado desde antes”. Desde la escuela trabajan los patrones y técnicas típicas. Y recuerda a un exjugador blanquiazul: “Krohn-Dehli técnicamente era muy bueno, ellos desde niños ejercitaban patrones básicos de sentadilla, dominada y peso muerto”. Además, hoy en día algunos deportistas tienen que corregir la técnica, algo que “si se ejecuta mal el patrón de movimiento, el riesgo de lesión aumenta”.

También destaca el ejemplo de Álvaro Carreras, a quien conoció cuando jugaba en la cantera del Deportivo y Varela era el preparador físico de la base y del Fabril. Hace unos días estuvo en su clínica: “Hacía tiempo que no lo veía. Fui al partido de la selección y me sorprendió, pero el otro día trabajamos con él y es un buen animal. Se ha desarrollado muy bien. No sé si es genética o de entrenamiento, pero en especial desde que se fue al Madrid o a Inglaterra”.