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Deportivo

La precocidad del fútbol llega al Dépor: “Pablo García tiene un físico importante”

Jesús López, exentrenador en categorías inferiores de la selección gallega, analiza el auge de atletas jóvenes

“Jugar en la élite es un escaparate muy grande, los chicos tienen que estar preparados también mentalmente”, explica

Pablo García, juvenil de 16 años, durante un entrenamiento con el primer equipo ante Ximo. |  // RCD

Pablo García, juvenil de 16 años, durante un entrenamiento con el primer equipo ante Ximo. | // RCD

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Xane Silveira

Xane Silveira

A Coruña

Lamine Yamal se ha convertido en el personaje del verano y la Eurocopa por su calidad, impacto y, sobre todo, precocidad. Con apenas 16 años (ayer cumplió 17) ha sido figura de la selección española y jugador revelación del FC Barcelona. Es el alumno más novel del nuevo presente futbolístico, plagado de promesas que saltan pronto a escena, muchas veces en edad juvenil o incluso siendo menores de edad. La atención mediática que reciben es mucho mayor que hace una o dos décadas, lo que ha convertido en un fenómeno social casos como los de Warren Zaïre-Emery, Gavi o Eduardo Camavinga, que debutaron con 16 años en una primera división. En Abegondo, cuna del talento gallego, Pablo García es el menor en la decena de canteranos que han arrancado la pretemporada. Aunque David Mella (17 años) ya sentó un precedente con su debut o, algo antes, Quique Fornos.

Jesús López, exentrenador en categorías inferiores de la Selección Gallega y actual mentor de futbolistas de élite en su proyecto Be Your Beast, reflexiona sobre si es o no un fenómeno: “La precocidad siempre ha estado ahí, pero sí se ha mejorado en todo el proceso de la captación del talento. La captación ahora es mucho más temprana de lo que podía ser antes. Eso hace que se quemen etapas de forma muy rápida”. Además, ejemplifica su comentario: “Hablamos de Lamine, pero Messi aparece con 17 años. Siempre ha habido jugadores que han aparecido con esas edades. Ahora se les da un poco más de atención. Igual que el debate de si darles oportunidad o esperar”.

Existen muchos motivos, aunque cada caso es único y es difícil extrapolarlo a todos los jugadores. No obstante, cada vez se compite a mayor nivel entre canteras y selecciones regionales, que se miden entre sí incluso a nivel internacional en edades tempranas: “Las selecciones autonómicas están un poco a disposición de la Federación española para que ellos puedan hacer una captación de cara a conocer a los chicos que van a llevar a las nacionales. Ahora con 14 o 15 años ya están haciendo competiciones internacionales. Eso hace que los chavales compitan a un nivel muy alto desde edades cada vez más tempranas. También que esos talentos y esas opciones de evolución sean mayores”.

Pero, ¿realmente existe una diferencia notoria entre los jugadores que ahora forman las categorías inferiores de los equipos? Jesús ha trabajado con edades desde sub 14 a sub 18 y cree que es “subjetivo”. El talento “siempre ha estado” aunque la preparación pueda cambiar: “No puede haber una norma de que a una edad sea joven o no. El proceso de maduración no tiene nada que ver el de un chaval de 14 años con otro de su misma edad”. Lo que es cierto es que las academias futbolísticas y los clubes cada vez invierten más en formación: “Los clubes cuentan con metodologías más claras y precisas. En Galicia se ha profesionalizado el fútbol base. Cada vez hay departamentos más completos. Eso tiene resultado”.

El caso de Pablo García

El Deportivo se ha encontrado con el caso de Pablo García. A sus 16 años ha arrancado la pretemporada con el primer equipo. Se estrenó en entrenamientos y convocatoria (no ha debutado) siendo un cadete hace un mes. Jesús le conoce bien porque desde pequeño ha destacado por su físico, pero también por su cabeza: “Desde que era jovencito tenía un desarrollo físico importante. Siempre ha destacado, pero también tiene un carácter muy tranquilo. También tiene una red de apoyo muy sólida y estable. Son elementos que le permiten gestionar toda esa situación con normalidad”. No obstante, cree que, por otra parte, al jugador hay que dejarle ser lo que es, en muchos casos, “un niño”: “No dejan de ser chavales pequeños que necesitan ese espacio para mostrarse como niños. La identidad de un deportista también pasa por ser hijo, ser amigo… y tiene que tener sus espacios y su tiempo para poder mostrarse así”.

Pablo García, jugador del Deportivo

Pablo García, jugador del Deportivo / Carlos Pardellas

Más allá del juego

No obstante, en muchos casos, más allá de la calidad técnica o el aspecto físico, que “siempre va a estar” a estos niveles, es importante también la madurez del jugador, su entorno y cómo asimile la exposición mediática (enorme) que supone. “Jugar en la élite es un escaparate muy grande. Los chicos tienen que estar preparados a todos los niveles. No solo técnica y físicamente. Mental y socialmente también tienen que estar preparados, tener capacidad para gestionar todo eso y tener una red de apoyo que les sirva de soporte y que todo ese castillo no se venga abajo”.

En el factor humano, el del futbolista, es importante también acostumbrarse a unos hábitos profesionales que en ocasiones son difíciles de conseguir. El fútbol deja de ser un juego para ser una profesión, con todo lo que ello conlleva: “Los chicos cada vez son más conscientes que ser futbolista es un estilo de vida. No es solo que se te dé bien jugar a la pelota. Hay muchas más cosas detrás de lo que significa ser élite. Hay que cuidar la alimentación, hacer un trabajo a nivel preventivo y condicional, el descanso… situaciones que antes igual no preocupaban. Es un trabajo tomar esa decisión. Y es algo que el chaval debe entender”.

“Los chicos cada vez son más conscientes que ser futbolista es un estilo de vida. No es solo que se te dé bien jugar a la pelota. Es un trabajo tomar esa decisión. Y es algo que el chaval debe entender”

Jesús López

¿Mayor riesgo de lesión?

Existe la duda sobre el riesgo de lesión a largo plazo. Si saltar a la élite tan pronto puede ser perjudicial “Está claro que el deporte de élite es muy exigente. Un chico de 16 años está en desarrollo y se somete a su organismo a un nivel de estrés muy elevado. Eso implica que los procesos de recuperación, las rutinas que tenga para poder alargar su carrera deportiva, tendrán que ser muy trabajadas desde pronto”, explica Jesús. Medir cargas, cuidar el cuerpo y evitar un desgaste excesivo es clave. Aunque cada jugador es un caso tanto en lo físico como en el aspecto “motivacional”, otra pata importante para tener una larga vida deportiva y competitiva. El objetivo de cualquier deportista siempre es “rendir al máximo la mayor cantidad de tiempo posible” y eso pasa por atender a todo lo que sucede dentro y fuera del campo.

El vestuario reacciona a su explosión: "Me sorprendió su desparpajo"

Pablo García se estrenó en una convocatoria el 29 de mayo. Tenía solo 16 años y entonces Idiakez entendió que era demasiado pronto para hacerle debutar. Estuvo en el banquillo en los dos partidos frente al Castellón y entrenó toda la semana con la primera plantilla días después de haber vivido con sus amigos, a pie de calle, la fiesta del ascenso en Cuatro Caminos entre los miles de deportivistas presentes. Ahora, a falta de que llegue un segundo lateral diestro (el club lo busca en el mercado), ha arrancado la pretemporada en dinámica de primer equipo.

“Me sorprendió por el desparpajo que tiene. Le animo a que siga mejorando. Va a dar pasos agigantados y le deseo lo mejor”, expresó Iván Barbero en rueda de prensa esta semana sobre el jovencísimo Pablo, que sorprende por su físico, más desarrollado que otros chicos de superior edad.

El vestuario también destaca su mentalidad pese a su edad: “A pesar de que es bastante más joven que yo, se le ve un chaval muy maduro y trabajador. Lo que está logrando es gracias a su trabajo y su calidad. Le deseo mucha suerte. Es un compañero encantador”, expresó Rubén López también estos días después de una semana en la que ha estado al ritmo de los mayores.

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