Fútbol - Deportivo
0-3 | El Dépor Abanca cae con orgullo y corazón
El equipo de Irene Ferreras compitió, mostró personalidad e incluso inquietó a un Barcelona que tuvo que recurrir a todo su arsenal ofensivo para abrir el marcador

Orgullo, personalidad y fe. Con esos tres elementos el Dépor Abanca se estrenó ante un inabordable Barcelona que tuvo que recurrir a sus mejores jugadoras para vencer a las coruñesas, ordenadas, sacrificadas y entregadas a una causa que permitió al estadio de Riazor creer en rascar algo. Pajor, a la hora de partido, rompió un marcador que permite a las coruñesas marcharse con la cabeza alta y empezar a pensar en su verdadera liga.
El Dépor sabía que tenía ante sí una misión imposible. Un partido en el que lo más probable era salir con las manos vacías. Pero eso no impidió a Irene Ferreras preparar un plan a prueba del Barcelona, con una alineación plagada de suplentes en el debut de Pere Romeu con el equipo catalán, vigente campeón de la Copa de Europa. Sin Henar ni Ainhoa, los dos grandes pilares del ascenso, y tampoco sin Marina Artero y Olaya Enrique, dos promesas que están en el Mundial sub 20, el cuadro blanquiazul formó con una línea de cinco defensas, cuatro centrocampistas por delante y Millene como referencia. Desde el minuto uno cedió la pelota al Barcelona y esperó, aguantó, resistió. Soportó una y otra vez los envites visitantes, que acabaron desesperadas e incapaces. Impotentes ante un Dépor que mandó el encuentro 0-0 al descanso. Resistencia numantina en Riazor.
Las locales brillaron defensivamente con su versión más solidaria y rocosa. También exigió dosis extra de personalidad cuando el equipo tenía la posesión. Enfrente, la noruega Graham miraba de reojo a sus compañeras sin comprender exactamente por qué no habían logrado marcar y, en realidad, prácticamente inquietar. El mejor disparo había sido coruñés. En la banda ya calentaban Alexia y Aitana, dos balones de oro, casi nada.
Irene Ferreras preparó un bloque compacto en el que no se negoció ni un solo esfuerzo. Cada ataque se perdía por la línea de fondo y ahí, desde Inés Pereira, una de las debutantes, el equipo blanquiazul empezaba su otro partido. Y es que, aunque la superioridad visitante era notoria, las jugadoras locales tiraron de personalidad con balón. Acumularon secuencias de salida de balón, prácticamente la única arma viable para hacer daño, además de las acciones estratégicas.
Así, el equipo rompía su defensa de cinco cuando salía desde atrás con Inés Pereira como comandante. Elena se abría por izquierda y Pancha Lara se unía a Paula y Eva Dios en el medio. Por delante, Millene, Bárbara y Hmírová eran las encargadas de amenazar al espacio. El Dépor atraía abajo la presión, salía en corto con las centrales y aguardaba el paso adelante culé. Entonces lanzaba en largo. Normalmente aprovechando el buen pie de Elena, la canterana, que miró de frente a quienes dominan Europa y no tembló. Millene, que parecía tener una marcha más que el resto, caía a recibir, dormía la pelota de espaldas, forzaba faltas y combinaba. La brasileña era un punto de apoyo y de arrastre para que Hmírová y Bárbara Latorre atacasen su espalda. También servía de péndulo para balancear el juego. Así, conseguían correr y asomar en la portería de Gemma. En el minuto 32 y tras un balón parado que lanzó la cancerbera lusa llegó el primer remate de verdadero peligro. Este Dépor iba muy en serio.
Elía Martínez Martínez envió el encuentro al descanso sin señalar ningún gol. Sí alguna amarilla. Para Caño, que no comprendía por qué el rival no se doblegaba. Su juego, sin velocidad ni atrevimiento, era previsible para un Dépor enérgico y motivado. También hubo una tarjeta para Inés Pereira, metida en el papel de perder tiempo desde el primer segundo.
La utópica primera parte del Dépor, cargada de resiliencia y esfuerzo, provocó que el debutante Pere Romeu buscase un cambio en su juego. Al campo entraron Aitana Bonmatí y Alexia Putellas. Dos balones de oro para solucionar el problema que se había encontrado en un Riazor que resistía. Se coló algún aplauso en los cambios, pues la grada era el fiel reflejo del crecimiento que ha vivido el fútbol femenino. El deportivismo estaba presente, pero también aficionadas llegadas de distintos puntos de la geografía gallega para ver a sus ídolas.
Pero ni su presencia haría dudar al Dépor, tras una larga posesión culé divida en varios ataques, aprovechó el primer despiste para acechar la portería de Gemma con otro disparo de Millene Cabral. La de Porto Alegre era la que más disfrutaba fajándose entre centrales y buscando su primer gol en una categoría que ya había pisado con el Rayo Vallecano.
58 minutos resistió el Deportivo las acometidas de un Barcelona que lo intentó de todas las formas posibles y acabó recurriendo a los centros de larga distancia. El equipo de Pere Romeu cambió su forma de presionar, en 3-5-2, lo que descolgaba a Alexia y a Aitana, esta segunda siendo clave en la mejoría visitante. Sin embargo, el 0-1 llegó con un centro milimétrico de Mapi León desde lejos, con comba, buscando el segundo palo, donde sorprendió Graham. Inés Pereira logró detener el primer remate, pero el rebote quedó muerto en el interior del área y Pajor la cazó a bocajarro.
Los problemas se acumularon para las locales, que perdieron a Bárbara Latorre por lesión. Una más para la enfermería. El segundo cayó de nuevo en un centro lateral que Brugts envió a la red. La jugada nació de una falta no pitada sobre Millene, que quedó tendida en el suelo. Mapi León continuó la acción ante la pasividad de Martínez Martínez. “Fuera, fuera”, cantaba Riazor, que empezó a silbar cada contacto de Mapi, quien discutía con Pancha Lara por haber seguido la jugada. En la recta final, Pajor sentenció con un gol que ni mucho menos empaña el esfuerzo blanquiazul.
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