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Deportivo

Raúl Lema, la zurda «de calle» que crece en el Dépor: «Si puede, regatea a cinco»

Es la última joya de la cantera que llega a la selección española | Cadete de primer año, es un talento natural, de los de antes, que ha conquistado Abegondo con una habilidad sin igual

Raúl Lema con las categorías inferiores de España

Raúl Lema con las categorías inferiores de España / Cedida

Xane Silveira

Xane Silveira

A Coruña

Raúl Lema (Muxía, 2010) nunca necesitó que le explicasen cómo funcionaba el fútbol. Se enamoró de un balón casi antes de aprender a andar. Jugaba sin parar. «La pisaba, pero no me la devolvía», aprendió a conducirla y nunca la soltó, ni si quiera en casa, donde aún «hoy en día va a la cocina o al salón con ella pegada al pie». Un vecino que pasó por la tienda de su padre lo vio y preguntó quien era. Trabajaba en el Luis Calvo, y convenció a la familia de apuntar al niño al fútbol. Tras superar la etapa prebenjamín con más de un centenar de goles a su espalda, el Dépor lo fichó para arrancar en el equipo benjamín. Siete años después, recorre más de 100 kilómetros casi cada día en busca de un sueño. Internacional sub 15 de España, es la última gran joya de Abegondo.

«No hacía nada como un niño normal, no jugaba con los coches, no andaba con la bici. Todo era balón, solo quería ir a un parque que tenemos cerca. Allí se pasaba la tarde jugando hasta que se hacía de noche», relata Javier, padre de Raúl, jugador que este curso ha compaginado el San Tirso cadete (primer año) con el equipo A, ambos en División de Honor, aunque siempre ha sido un adelantado pese a haber nacido en diciembre. Una desventaja que no ha hecho más que fortalecer su carácter. «La edad se notaba mucho simplemente por el tamaño del cuerpo que tenía, que era muy pequeñito y los fichajes que hizo el Dépor eran muchos de enero y febrero. Una vez fuimos a Oporto a jugar un torneo, quedamos empatados, Benfica, Oporto y nosotros, y pasamos porque teníamos al niño más pequeño», recuerda Javier.

Empezó en el Luis Calvo, en etapa biberón, y pasó dos años en prebenjamines hasta dar el paso al Dépor. Decidió él tomar la oportunidad. «Al principio él regateaba mucho y los entrenadores le decían que jugara al primer toque. Entonces él llegaba a casa y me decía: ‘Papa, yo así no sé jugar’. A mí me daba la risa. ‘Me dicen que controle y que pase’, pero él quería regatear, si puede regatear a cinco, mejor que a tres», recuerda su padre.

Con el Dépor y el Luis Calvo, respectivamente. |  Cedidas

Raúl, de niño / Cedida

Su zurda siempre ha sido diferente. Bruno Sueiro, entrenador en categoría prebenjamín en el Luis Calvo, no recuerda a un talento igual: «Te llena mucho los ojos porque tiene algo que se está perdiendo, que es el fútbol de calle. Tenía una técnica muy depurada. El primer día me sobró medio entrenamiento para ver que era diferente». Al principio era un jugador «técnicamente muy superior». Tanto, que tuvo que aprender a jugar en equipo y a pasarla: «Ganábamos todos los partidos por goleada, él era nuestro delantero, lo que sucedió es que se pasó toda la primera vuelta sin marcar un tanto. Se tiraba de los pelos. Cuando empezó a entender que apoyándose en sus compañeros iba a ser mucho mejor, ya fue todo más rodado, en la segunda vuelta marcó casi 40 y al año siguiente cerca de 80 goles».

Desde pequeño Raúl ha sentido una predilección por el fútbol. A Bruno le preguntaba todo. Era «una esponja» que quería mejorar cada día, en cada entrenamiento, que «disfrutaba» con las sesiones y con las explicaciones. «Quería aprender, saberlo todo, era un niño, pero en el fútbol muy maduro, lo entendía todo a la primera, era una pasada estar con él».

Su último salto ha sido a la selección española sub 15. Su talento no ha pasado desapercibido y en el club saben que tienen un talento importante en sus manos. También fuera. Entra en su último año de ficha, al que llegará con 16, el momento en el que puede firmar un contrato profesional con el Deportivo. Su presencia con la Roja ha llamado la atención de otros equipos, como es habitual siempre que algún jugador es llamado por la Federación.

Raúl Lema, la zurda «de calle» que crece en el Dépor: «Si puede, regatea a cinco»

Raúl Lema / Cedida

Su deportivismo y familiaridad mandan. De pequeño llegó a probar con el Celta, aunque «no puede ser más deportivista», bromea su padre. «Le hablas de alguna oferta que pueda tener y dice que no, que tiene que ser en el Deportivo», añade Javier. Además, pesa la familia. El club le ofreció la posibilidad de vivir en la residencia, pero prefiere estar en casa, todos juntos. «Es muy casero» y muy apegado a su hermano y a su hermana, ambos mayores que él.

Raúl seguirá de blanquiazul, disfrutando detrás de un balón, y con su padre acompañándole como siempre ha hecho. Su rutina es exigente por la distancia: se levanta a las 7.30 para ir a clase, va a particulares después de comer y Javier lo recoge a las 16.30 para ir a entrenar y volver a las 22.30. No hay otra fórmula para una zurda que sueña en grande.

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