Fútbol | Deportivo
La cuota de Abegondo y el futuro de los tres mosqueteros en el Deportivo
El Dépor contó todo el curso pasado con seis futbolistas coruñeses o de la casa | Debe ajustar las piezas para seguir en la misma línea

Rubén López, Martín Ochoa y Diego Gómez, en edad juvenil en 2023. | RFEF

El desembarco de Abanca y de Juan Carlos Escotet salvó y saneó al Dépor como previo paso a un crecimiento sostenible a la par que imparable y ambicioso. No solo a Primera División, sino que también el regreso a Europa son el objetivo a medio-largo plazo, según verbalizó hace unos meses el presidente del club coruñés. Eso sí, sin perder la identidad y con una apuesta por un modelo de cantera que se refrenda con la inversión de Abegondo, con la apuesta por contratos para los jugadores que más despuntan, con la retención de talento al más alto nivel (Yeremay) y con la presencia de jugadores de la base en el primer equipo.

Kevin Sánchez. / | Antonio Hernández
Va más allá de la pretensión esa cuota y el club coruñés quiere seguir manteniendo en la plantilla ese, al menos, 25% de jugadores de la casa que le ha acompañado en los últimos años. Tras la salida de Hugo Rama, al que el club barajó ofrecerle la renovación, Dani Barcia, Diego Villares, David Mella y Yeremay Hernández son fijos y apuntan a titulares o a estar en la lucha en una temporada en la que el objetivo es el ascenso a la máxima categoría. Existe la idea de que Miguel Loureiro, pretendido lateral cercedense del Huesca, sea el quinto elemento de ese contingente de la base tras su paso hace más de una década por los equipos de categoría infantil y quedaría, al menos, un jugador más por incluir (pueden ser más) para llegar a esa cuarta parte de gente propia que busca ser una seña de identidad de los proyectos y del propio club coruñés. Los principales pretendientes son los grandes exponentes de la generación de 2004, Diego Gómez, Rubén López y Martín Ochoa, con otros futbolistas más jóvenes como Kevin Sánchez (2005) y Adrián Guerrero (2006) también opositando a colarse en una pretemporada en la que Antonio Hidalgo definirá gustos y preferencias e implantará una metodología de trabajo.

Yeremay Hernández. | Antonio Hernández
Diego Gómez, reclutado el pasado mes de enero del Arenteiro tras la desvinculación de Lucas Pérez, es el único de los tres de 2004, de los «tres mosqueteros» que ha tenido hasta hoy ficha del primer equipo. Rubén López y Martín Ochoa disfrutaron de protagonismo con Idiakez en la temporada del ascenso a Segunda, en la 2023-24, pero siempre con ficha del filial. Hace un año uno se marchó al Barça B y el otro al Lugo, con suerte dispar en sus cesiones. Uno tuvo mucha presencia y el disgusto del descenso, y el otro vivió el ostracismo, aunque al menos el equipo se salvó. Diego Gómez fue el único que aunó importancia y resultados, regresó en enero y renovó con el Dépor hasta 2030. En sus primeros meses en el vestuario de los mayores, Gilsanz le dio minutos, pero le costó ese jugador decisivo y descarado que siempre se ha podido ver en Abegondo. En el primer amistoso de la pretemporada no tuvo minutos, se espera que los disfrute hoy. Gómez es jugador a todos los efectos del primer equipo y nadie le ha comunicado que no tiene hueco ni que debe buscarse un nuevo destino. Pelea por entrar en las preferencias de Hidalgo con lo complicado que es pelear por Yeremay, Soriano, Mella o Luismi Cruz y, en menor medida, con Luis Chacón o Cristian Herrera, quien tiene su futuro en el aire en el Deportivo.

Adrián Guerrero. | Antonio Hernández
Rubén López sí que jugó en el primer amistoso de la pretemporada y también marcó. Fue otra de las variantes en ese esquema del 5-3-2, aunque el excedente de jugadores en la zona de creación tampoco le asegura un puesto. Hay otros futbolistas con la puerta de salida más cerca como Mfulu. Tampoco tienen asegurada su presencia Charlie Patiño o Denis Genreau, más con la pretendida contratación de Riki o de otro centrocampista creativo de ida y vuelta que solucione los endémicos problemas del equipo en esa faceta del juego. A Rubén López no se le comunicó que buscase destino y él desea ante todo quedarse y triunfar en el Dépor, pero sus agentes están atentos al mercado ante cualquier contingencia y con la idea de, si no cuenta, buscar un préstamo a Segunda en el que puede dar un salto real en su carrera.
Martín Ochoa es quien lo tiene más complicado y no tendrá hueco en la plantilla, a pesar de que su contrato se lo asegura. La mala experiencia en Lugo no juega en su contra. Por delante de él está incluso Kevin, aunque su capacidad para moverse como segunda punta y partir de bandale ayudan. El ciclo del burgalés en el Fabril se acabó y su futuro parece encaminado a Primera RFEF, salvo que convenza a Hidalgo. Eso sí, el salto desde Segunda RFEF a un equipo que peleará por subir a Primera División es muy grande. Adrián Guerrero, ahora lateral largo, es la otra pieza, aunque él sí tendría margen para alternar desde el Fabril.
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