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Fútbol | Deportivo

El jugador del Deportivo que fue internacional con España en Segunda División

El coruñés debutó en 1933 y estableció un récord con seis goles ante Bulgaria que aún siguiente vigente

Jugó el Mundial de 1934

Chacho. |  APD

Chacho. | APD

Carlos Miranda

Carlos Miranda

A Coruña

Las exhibiciones de Yeremay y la crisis de extremos en España, más allá de Lamine y Nico, han llevado a algunos aventureros a proponer al canario como una opción de para De la Fuente. Suena a quimera en el fútbol de hoy en día y con la ley Bosman abriendo fronteras desde hace tres décadas que el seleccionador recurra a un futbolista de la categoría de plata, pero en el caso de que ocurra lo casi imposible, no sería el primero en la historia, ni siquiera el primer deportivista que consigue tal honor. Hay una docena de futbolistas que han hecho hasta normal esa anomalía y uno de ellos vestía de blanquiazul y era coruñés. Se llamaba Eduardo González Valiño, Chacho (1911-1979).

Y no es solo que fuese internacional español con el Deportivo en Segunda División, es que el día de su debut estableció un récord aún vigente y, un año después, jugaría un Mundial, mientras su ficha federativa seguía perteneciendo al club de su ciudad. Inigualable.

Justo antes de aquel 21 de mayo de 1933, fecha de su estreno ante Bulgaria con la Selección, llegó a la sede del Deportivo un telegrama de la Federación en el que se le cuestionaba al club por el estado físico del coruñés. Una supuesta formalidad porque estaba en plena forma después de superar a Osasuna con el Dépor en Riazor. Era el paso previo a citarlo. Menos de una semana después estaba en Chamartín en el once de Mateos. España ganó 13-0 y Chacho logró seis goles. Aquella exhibición fue redondeada con tres asistencias, según le solía confesar a su familia. A día de hoy nadie ha podido superar esa marca en un único encuentro. «El seleccionador ya me había seleccionado antes, pero en el Dépor le habían dicho que yo estaba lesionado. Y no había tal lesión y yo ni me enteré siquiera. Tras acabar aquel partido (el de los seis goles) Mateos me dice: ‘Usted, ¿qué? ¿Tenía miedo de debutar como internacional?’. Mi asombro fue tremendo, le dije que por qué iba a tener miedo. Me explicó que a él siempre le decían que estaba lesionado y luego veía que jugaba con el Dépor», explicaba en 1973 en una entrevista que conservan los archivos de RNE. «Los búlgaros tenían buen juego, pero debían estar acostumbrados a jugar en terreno seco y aquel día llovió a torrentes en Madrid y no debían conocer muy bien el bote de balón: patinaba, no botaba con tanta agua. Con esas goleadas todo el mundo dice que los del equipo contrario son unos mantas. Yo no vi tal cosa, lo que sí vi es que España tenía en aquella época muy buenos jugadores», razonaba.

Fue el primero de los tres partidos que jugó Chacho con España, todos siendo del Dépor. El último fue la famosa batalla de Florencia, el 1 de junio de 1934, el partido de desempate de la semifinal del Mundial (1-0) en la que España fue acribillada a patadas y en el que los azzurros tenían que ganar por decreto con Mussolini en la grada.

En 1962 Amancio, como futbolista del Dépor en Segunda, jugó un amistoso con España el 29 de abril ante el Saarbrucken alemán, pero la RFEF no lo contabiliza al ser de preparación ante un equipo, no una selección.

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