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El fichaje por el Córdoba que llegó demasiado pronto para Loureiro

Fue el equipo que le llevó al fútbol profesional y en el que jugó dos años

Loureiro, con el Córdoba. |  DDC

Loureiro, con el Córdoba. | DDC

Carlos Miranda

Carlos Miranda

A Coruña

Miguel Loureiro (Cerceda, 1996) ha tenido de todo, menos una carrera lineal en el mundo del fútbol. Se pasó varios años sin jugar por una lesión cuando era niño y acabó saliendo entonces de la cantera del Deportivo para volver con 28 años, una retorno que ni él mismo podía haber imaginado.

Por el medio vivió una especie de vida nómada en la que se tuvo que labrar un camino a veces alejado de los focos y que no era el más habitual para un aspirante del fútbol gallego. Uno de esos destinos, uno que quizás supuso un punto de inflexión, le llevó a Córdoba, el próximo rival del Deportivo en esta liga de Segunda.

Miguel Loureiro llegó a Córdoba con 20 años después de pasar por la base del Bergantiños y del Celta, donde lo cortaron y acabó en el filial del Pontevedra hasta que Luisito lo subió y fue importante en un equipo que llegó a jugar fase de ascenso a Segunda. El equipo granate no llegó a esa categoría, pero sí el lateral de Cerceda en aquel verano de 2017. Pasaba del fútbol gallego a un equipo con entorno y exigencia en el que debía de pelear cada minuto. No pudo ser un habitual en los dos años que estuvo en el Nuevo Arcángel. Jugó más el segundo que en el primero, pero todo acabó de forma abrupta con el descenso de los verdiblancos a la por entonces Segunda B.

Fue una época difícil que le llegó pronto en ese proceso de maduración que le ha acabado llevando a ser un futbolista sólido, fiable y polivalente. Entonces era un niño que en aquel verano de 2019 tuvo que dar un paso atrás y regresar a las categorías no profesionales. Estuvo dos años en el Andorra y otro en el Lugo en Segunda B y la recién estrenada Primera RFEF antes de volver a su tierra y a Segunda, con el Lugo. Entonces ya tenía 25, camino de los 26 años y era otro jugador. Desde entonces todo se precipitó y su rendimiento subió de manera exponencial. Dos años en Huesca antes de llegar al Dépor y con opciones para irse a algún conjunto de Primera División por el medio que no cuajaron en las negociaciones con la entidad oscense a la que pertenecía.

No es ni mucho menos la primera vez que regresa al Nuevo Arcángel desde aquel verano de 2019, en el que se marchó, pero ahora sí que lo hará como un jugador importante de un equipo que aspira al ascenso a Primera, un estatus muy diferente al que tenía cuando llegó a la ciudad andaluza hace más de un lustro.

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